El domingo escribí sobre Los tres peores hábitos de los líderes incompetentes . La respuesta fue increíble y sigue creciendo mientras escribo esto. Parece que los líderes incompetentes están causando estragos a una escala mayor de lo que pensé inicialmente.
Más de 450.000 personas leyeron la publicación y más de 475 de ustedes se tomaron el tiempo de comentar. Muchos lectores estuvieron de acuerdo en que los tres principales hábitos de los líderes incompetentes eran cambiar de rumbo por capricho, esperar lo imposible y no respetar el tiempo de los empleados. Algunos lectores añadieron más hábitos de líderes incompetentes a la lista.
Estas son algunas de mis aportaciones favoritas:
En realidad, hay un mal hábito más: el jefe que no tiene ni idea y se interpone en tu camino, impidiéndote hacer el trabajo. Esto es muy cierto en las grandes corporaciones. Un día 1 + 1 = 2 y al siguiente 1 + 1 = 4. Los malos gerentes cambian las reglas, cambian la visión y alienan a los empleados, tanto buenos como malos. Me encanta el artículo.
Varios lectores desearon poder deslizar este artículo por debajo de la puerta de su jefe para ayudarle a cambiar su forma de actuar. Como este último comentario, que de verdad me hizo reflexionar.
Estos son conceptos realmente esenciales. Los líderes de todos los niveles necesitan este tipo de perspectiva sobre el impacto de su comportamiento y deberían tener el valor de mirarse al espejo y hacer algo realmente con lo que ven.
Como dijo sabiamente este lector, los líderes necesitan el valor de reconocer y cambiar el comportamiento que está llevando a sus empleados al manicomio. Si ocupas un puesto de liderazgo, es hora de despertar y asumir que tus empleados quizá se sientan desdichados.
Ahora que te han abierto los ojos, quizá estés pensando: ¿cómo puedo cambiar mi forma de actuar? La respuesta está justo delante de ti.
El primer paso es reconocer que tienes un problema y admitir que, con un poco de concentración, puedes cambiar.
Es hora de elaborar un plan de acción y ponerlo en marcha. Tienes que cambiar si quieres ser un mejor líder. Aquí tienes tres pasos sencillos para retomar el rumbo:
Empieza poco a poco
Empieza por el comportamiento más fácil de cambiar. Deshazte de algunos hábitos aparentemente inofensivos que, en conjunto, se convierten en una pesadilla para tus empleados. Basta de poner caras raras a los colegas. Basta de ignorar las solicitudes de tus empleados hasta que se te llene el buzón. Elige un hábito para empezar y luego aborda otro. Tus empleados empezarán a notarlo y verás cómo mejora el ambiente en la oficina.
Muestra aprecio
¿Cuándo fue la última vez que agradeciste a tus empleados sus aportaciones al equipo? Decir «gracias» es fácil, pero quizá primero tengas que tragarte el orgullo. Vamos, practícalo ahora mismo: «Gracias». Si algún empleado siente que no se valora lo suficiente su trabajo, estas dos pequeñas palabras contribuyen mucho a sanar ese dolor. Como la gratitud es contagiosa, es posible que tus empleados también empiecen a darte las gracias.
Pide ayuda
Para abordar tus comportamientos más graves, quizá tengas que esforzarte más. Lee todo lo que puedas encontrar sobre cómo dirigir a las personas y luego aplícalo a tu propio estilo de liderazgo. Incluso puede que necesites un mentor —alguien cuyo estilo de liderazgo admires— que te enseñe algunos de los matices del liderazgo. Utiliza todos los recursos a tu alcance para cambiar tu forma de actuar.
Tu plan de acción contribuirá en gran medida a crear un entorno de trabajo mejor para todos. No te castigues si el cambio drástico no se produce de la noche a la mañana. Cuando tus empleados se den cuenta de que intentas cambiar sinceramente, tendrán más paciencia contigo.
Te animo a aceptar el reto de convertirte en el mejor líder que puedas ser. Sacarás lo mejor de tu equipo y, en el proceso, sacarás lo mejor de ti mismo.
Cuando comprendas el privilegio y la responsabilidad que supone ser líder, una experiencia que exige humildad, podrás empezar a trabajar para convertirte en la persona y el jefe de quienes te sientas orgulloso.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
Para seguir al Foro: Agenda, suscríbete a nuestro boletín semanal.
Autor: Brian de Haaff es director ejecutivo de Aha!
Imagen: Una empresaria aparece en silueta mientras avanza bajo el Arche de la Défense, en el distrito financiero al oeste de París. REUTERS/Christian Hartmann.


