4 lecciones de liderazgo del papa Francisco

4 lecciones de liderazgo del papa Francisco
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Esta semana comienza la primera gira del papa Francisco por Estados Unidos, muy esperada. Como líder de la Iglesia católica romana, es el líder moral y espiritual de 1.200 millones de personas en todo el mundo, desde Filipinas, donde el 86 % de la población se identifica como católica romana, hasta Brasil, que cuenta con más de 125 millones de católicos.

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Sin embargo, el panorama general de la Iglesia católica es de declive. Tomemos como ejemplo Estados Unidos. El 22 % de los estadounidenses son católicos, lo que la convierte en la mayor confesión religiosa del país. Sin embargo, menos de ellos que nunca afirman tener una “fuerte identidad católica”. Y de los adultos estadounidenses que se criaron como católicos, cuatro de cada diez ya no se identifican con esta religión.

Cuando Jorge Mario Bergoglio asumió el cargo tras ser elegido papa en 2013, encontró una organización que luchaba por adaptarse a los cambios que se producían a su alrededor. Sus palabras y acciones desde que se convirtió en papa le han valido la reputación de reformador radical, y ofrecen cuatro lecciones importantes para líderes de todos los ámbitos.

1. No tenga miedo de romper con el pasado, pero acepte que el cambio requiere tiempo

Desbancar o ser desbancado. Es el mensaje que reciben todos los líderes, a medida que los gigantes de la industria de ayer se ven desplazados por recién llegados. Para aprender cómo se hace, deberían recurrir al papa Francisco en busca de orientación. Se le ha denominado el principal disruptor del mundo, y no sin motivo.

Durante el primer año de Francisco en el Vaticano, ya pedía a la Iglesia que “encontrara un nuevo equilibrio”. Según escribió en una exhortación apostólica, la Iglesia se había obsesionado en exceso con el dogma y las enseñanzas morales, especialmente en cuestiones como el matrimonio homosexual y el aborto. Había llegado el momento de cambiar y de centrarse en el verdadero significado de ser católico: el amor y la compasión hacia los demás.

Pero, aunque las transformaciones —tanto en la Iglesia como en la sociedad en general— parecen producirse a una velocidad vertiginosa, es responsabilidad de los líderes dar un paso atrás y planificar a más largo plazo: “Muchos piensan que los cambios y las reformas pueden llevarse a cabo en poco tiempo. Creo que siempre necesitamos tiempo para sentar las bases de un cambio real y eficaz”, afirmó en una entrevista de 2013.

2. Forje alianzas

En esa misma entrevista de 2013, al preguntársele qué figuras históricas admiraba, el papa Francisco citó a Pedro Fabro, uno de los primeros sacerdotes jesuitas. Entre las muchas cualidades que admiraba de Fabro figuraba su “diálogo con todos, incluso con los más alejados e incluso con sus adversarios”.

En la aplicación de su agenda reformista, el papa Francisco ha puesto en práctica este enfoque abierto e integrador. En lugar de nombrar únicamente cardenales que compartan su visión, ha elegido a personas de todo el espectro filosófico y político, incluidos intransigentes como Gerhard Ludwig Müller. También ha tejido alianzas con las personas más inverosímiles, invitando a figuras como Naomi Klein – según sus propias palabras una “feminista judía y laica” – para intervenir en las ruedas de prensa del Vaticano.

Impulsar el cambio exige un líder audaz y decidido. Pero nadie, ni siquiera el papa, puede lograrlo por sí solo. Debe aprender a forjar alianzas.

3. Busque el consejo de expertos

El papa Francisco se ha interesado desde hace mucho tiempo por el cambio climático, en particular por cómo afecta a los más pobres y vulnerables. Hace casi una década, cuando todavía era arzobispo de Buenos Aires, ayudó a redactar un documento que denunciaba el daño que estamos causando a nuestro planeta: “La naturaleza ha sido, y sigue siendo, agredida. La tierra ha sido saqueada.”

Pero a la hora de investigar y redactar Laudato Si, su encíclica sobre el cambio climático, no permitió que este interés y esta pasión le impidieran ver que no es científico del clima. Meses antes de que se publicara la carta de 192 páginas, comenzó a consultar a destacados expertos en la materia, entre ellos Hans Joachim Schellnhuber, fundador del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático. Esta investigación tan minuciosa significó que, aunque la gente pudiera discrepar de su opinión, era más difícil discrepar de los datos que empleó para corroborar su argumento.

Al igual que el papa Francisco, los grandes líderes se rodean de colegas con conocimientos y no temen recurrir a su experiencia y consejo.

4. Guíese por una misión

Las empresas y los líderes más exitosos se preocupan por algo más que la cuenta de resultados: se guían por un propósito superior. Según investigaciones de Gallup, las organizaciones guiadas por una misión encuentran más fácil retener a su personal y mantenerlo comprometido, y, como resultado, sus equipos son más productivos. Un estudio de Deloitte de 2015 confirmó esa tendencia, al constatar que el 50 % de los millennials aceptaría un recorte salarial por un trabajo que encajara con sus valores, y que el 90 % quiere utilizar sus capacidades para el bien común.

Esta fue una idea que el papa Francisco quiso subrayar en su mensaje a los participantes en la Reunión Anual del Foro de 2014: “La empresa es, en realidad, una vocación, y una vocación noble, siempre que quienes se dedican a ella se sientan interpelados por un sentido más profundo de la vida.” En numerosas ocasiones ha hablado de los peligros del “capitalismo sin restricciones” y ha subrayado algo que todo gran líder debería saber: en los negocios hay algo más que ganar dinero.

Mensaje del Papa

Autoría: Stéphanie Thomson es editora en el Foro Económico Mundial.

Imagen: La bandera de Estados Unidos ondea mientras unos pintores trabajan en un mural del papa Francisco en la fachada de un edificio en el centro de Manhattan, Nueva York, el 28 de agosto de 2015. REUTERS/Brendan McDermid

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