3 formas de transformar la educación y ayudar a cerrar la brecha de competencias

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  • Para 2025, 85 millones de puestos de trabajo podrían desaparecer por un cambio en la división del trabajo entre humanos y máquinas.

  • Los sistemas educativos, y la vida de millones de jóvenes, corren el riesgo de quedarse atrás ante este ritmo de cambio.

  • Estas son tres formas clave en que los educadores pueden preparar a los estudiantes para el futuro del trabajo.

Los titulares alarmistas sobre la brecha de competencias son incesantes: el 50% de los empleados necesitan recualificación para 2025; emergencia de competencias digitales; los empleadores desplazan su atención de la educación a las competencias; ¡no te quedes atrás en un futuro digital!

Como tecnólogo, veo a diario la notable falta de coincidencia de competencias. Como padre, tengo la cautelosa esperanza de que nuestras escuelas ayuden a cerrar esta brecha.

El mes pasado hablé con un grupo de alumnos de 13 años en el colegio de mi hijo sobre el futuro de las competencias desde una perspectiva tecnológica. Una publicación en LinkedIn sobre el tema generó un enorme interés: me hicieron tres preguntas: ¿tienes bitcoins? ¿eres multimillonario? ¿los robots reemplazarán a los humanos? Las preguntas reflejaban la imagen de la cultura popular sobre la industria tecnológica de Silicon Valley. Pero también revelaron la urgente necesidad de ayudar a una generación intensamente curiosa, muy consciente y aspiracional a salvar la brecha entre la exageración, el temor y la realidad.

Esto me hizo pensar en cómo guiamos a esta brillante brigada que espera impacientemente a que la lideremos hacia el futuro. ¿Estamos haciendo todo lo posible por prepararlos para un panorama que cambia rápidamente? ¿Los estamos ayudando a desarrollar las competencias adecuadas para triunfar en un mundo en gran medida desconocido?

Estas son preguntas críticas y urgentes que deben plantearse. No tengo todas las respuestas, pero sí me pregunto si necesitamos un cambio amplio de mentalidad. ¿Nos centramos más en nuestros logros históricos que en los desafíos del futuro? Debemos cuestionar colectivamente el enfoque actual del desarrollo de competencias para prepararnos para un futuro desconocido.

El futuro llama a nuestra puerta

Veamos el escenario que nos espera. Según el informe Future of Jobs 2020 del Foro Económico Mundial, para 2025 podrían desaparecer 85 millones de puestos de trabajo por un cambio en la división del trabajo entre humanos y máquinas, mientras que podrían surgir 97 millones de nuevos roles mejor adaptados a la nueva división del trabajo entre humanos, máquinas y algoritmos; eso es apenas a poco más de tres años de distancia.

Lo cierto es que casi la mitad de los empleos enfrenta una posible automatización, y el 65% de los niños que hoy van a la escuela terminarán trabajando en tipos de empleo completamente nuevos que todavía no existen. Es posible que los empleos actuales no desaparezcan, pero sin duda serán diferentes. Por ejemplo, la banca será casi totalmente virtual, y profesiones fundamentales como la medicina seguirán existiendo, pero con un fuerte filtro tecnológico.

El futuro del trabajo.Image: HCL Technologies Research & Intelligence

Además, el 84% de los empleadores se dispone a digitalizar rápidamente sus procesos de trabajo, y el 94% de los líderes empresariales afirma que espera que los empleados adquieran nuevas competencias en el puesto de trabajo. De hecho, en lo que se ha denominado la «economía de la mejora de competencias», las empresas de todo el mundo están invirtiendo miles de millones de dólares en recualificar a su fuerza laboral. Está claro que el futuro del trabajo ya ha llegado para la gran mayoría de los trabajadores.

Nuestro sistema educativo corre el riesgo de quedarse atrás ante este vertiginoso ritmo de cambio. Si los estudiantes adolescentes se preguntan por las criptomonedas, ¿deberíamos enseñarles sobre blockchain? Si sienten curiosidad por los robots, ¿en qué momento deberíamos abrir las puertas a la automatización, la inteligencia artificial (IA) o el aprendizaje automático?

El «qué» y el «cómo»

Para tomar prestada una idea de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) Curriculum (re)design ahora es el momento de profundizar en las preguntas sobre el «qué» y el «cómo» de la educación. Una lección importante que nos dejó la pandemia es que nuestras instituciones educativas y los responsables de las políticas pueden actuar con gran rapidez ante una crisis. La cuestión es: ¿por qué esperar a una crisis? No cabe duda de que necesitamos cambios. Es hora de abrir nuestra mente a las oportunidades y desafíos que nos esperan y de considerar cómo debe responder el sistema educativo para preparar a los estudiantes. Me gustaría esbozar tres cambios importantes para un posible impulso inicial.

1. Transformar el currículo tradicional

No se trata de un simple cambio curricular de un solo paso, ni de una asignatura complementaria de informática, sino de un proceso continuo para transformar los procedimientos, la experiencia e incluso el propósito, abriendo aún más las puertas a la tecnología. Esto no pretende restar importancia a la necesidad de centrarse en la historia o las artes.

Sin duda, estas materias son valiosas. De hecho, resulta fascinante observar que programas como el Bachillerato Internacional ofrecen una gran variedad de opciones, como Filosofía de la Religión y Ética, Antropología Social y Cultural, Historia Antigua y Civilización Clásica, e incluso idiomas como el latín. No cuestiono el papel que desempeñan en el desarrollo de un estudiante. Pero, de cara al futuro, debemos equilibrarlo con un enfoque igualmente intenso en un porvenir en el que la alfabetización digital, la ciencia de datos y las tecnologías de nueva generación desempeñarán un papel clave para determinar el éxito. Se trata de hacer de la nube y la IA una parte intrínseca del aprendizaje.

El argumento no se centra tanto en una disputa entre asignaturas. Se trata de desarrollar competencias para la indagación, el análisis y la interpretación. Se trata de la intensidad tecnológica, de invertir en una capa horizontal de tecnología y permitir que atraviese todo el espectro del recorrido educativo. Se trata de reimaginar el currículo y reevaluar las alfabetizaciones y competencias fundamentales para el futuro; pasar de las 3R (lectura, escritura y aritmética) a adoptar las 5C: pensamiento crítico, creatividad, colaboración, comunicación y programación.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el futuro del trabajo?

2. Transformar el papel del docente

Nuestros educadores deben tener el valor de renunciar al control. Dejar ir, participar y abrazar la automatización, la robótica y los algoritmos. Los padres son la generación sándwich: nacidos en una era distinta, necesitamos un toque humano y recelamos de las interpretaciones algorítmicas. Pero los docentes deben liderar el cambio en el aula. Para citar a la profesora Erica McWilliam, deben dejar de ser el «sabio en el escenario»; incluso deben renunciar a ser el «guía al lado» para convertirse en el «mediador en el centro»: un coaprendiz colaborativo en plena acción.

También debemos derribar las barreras artificiales dentro del currículo y ayudar a encontrar soluciones a problemas del mundo real, tomando como referencia el enfoque de aprendizaje basado en fenómenos adoptado por Finlandia en su currículo escolar nacional, que establece un módulo multidisciplinar basado en las competencias del siglo XXI.

3. Transformar el ritmo

No queda tiempo para los relevos generacionales. El ritmo de la innovación y el cambio tecnológico es vertiginoso. Lo vemos a nuestro alrededor. La ley de Moore se ha vuelto redundante y, como dijo el famoso futurista Ray Kurzweil, «incluso existe un crecimiento exponencial en la tasa de crecimiento exponencial». Y nuestros hijos tienen hambre de este cambio. No es sorprendente que, según el informe de la Unidad de Inteligencia de The Economist Driving the Skills Agenda, el 58% de los docentes coincide en que sus alumnos suelen tener una comprensión más avanzada de la tecnología que ellos. Nuestros estudiantes ya están en el carril rápido. Necesitamos unirnos a ellos y ayudarles a desarrollar las competencias que necesitan.

La necesidad de reconfigurar el futuro

Somos responsables de crear el marco para el éxito en un futuro aún desconocido. Como señaló la OCDE en The Future We Want, «En la era de la transformación digital y con la llegada del big data, la alfabetización digital y la alfabetización en datos son cada vez más esenciales».

Para abordar estos aspectos esenciales, necesitamos un enfoque basado en objetivos en un camino continuo: dotar a la educación para reconfigurar el futuro. Esto exigirá cambios fundamentales: pasar del control al compromiso, de la rigidez a la agilidad y del poder a la colaboración. El primer paso, como me sugirió un joven estudiante, podría ser que los líderes de 50 años reconozcan que no lo saben todo.

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