Los líderes empresariales han reconocido que deben formar parte de la solución para descarbonizar el sector de la aviación si quieren rendir cuentas por las acciones futuras de sus empresas.
Las opciones para volar de forma sostenible están cada vez más disponibles y evolucionan rápidamente, en particular los combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés), un sustituto limpio de los combustibles fósiles producido a partir de recursos sostenibles.
Se ha instado a los líderes que se reunirán en Davos para la Reunión Anual 2022 del Foro Económico Mundial a comprar combustible de aviación sostenible para sus viajes hacia y desde Suiza cuando no puedan llegar a la localidad por medios alternativos, como el tren.
Tras dos años de drástica reducción de los viajes en avión en todo el mundo, muchas personas que viajan, tanto por negocios como por placer, se preguntan si es responsable retomar sus patrones de viaje anteriores. Ante los recientes informes del IPCC, que declaran categóricamente que ya hemos calentado lo suficiente el planeta como para causar consecuencias devastadoras para las personas, la naturaleza y los medios de subsistencia, los líderes empresariales, en particular, están revisando la huella de viajes de sus empresas.
Volar de forma sostenible es cada vez más viable gracias a los combustibles sostenibles de aviación
A medida que empezamos a salir de los años de la COVID-19, que demostraron nuevas formas de colaborar y presenciaron rápidos cambios tecnológicos para facilitar las conexiones virtuales, para algunas personas la solución para evitar las emisiones de la aviación puede ser «simplemente» no volar. Para muchas otras, que reconocen los beneficios económicos y sociales de visitar y reunirse con personas en distintas partes del mundo, y para quienes otros medios de transporte no son viables, es necesario encontrar soluciones alternativas. Los líderes responsables ya no creen que compensar su huella sea suficiente. Los líderes empresariales han reconocido que deben formar parte de la solución para descarbonizar el sector de la aviación si quieren rendir cuentas por las acciones futuras de sus empresas.
Por fortuna, las opciones para volar de forma sostenible están cada vez más disponibles y evolucionan rápidamente; durante el último año se han logrado numerosos avances. En particular, los combustibles sostenibles de aviación, o SAF, son un sustituto limpio de los combustibles fósiles, producido a partir de recursos sostenibles. Hasta la fecha, más de 100 organizaciones pioneras se han comprometido a apoyar la iniciativa Cielos limpios del mañana Declaración de ambición para 2030, cuyo objetivo es acelerar el suministro y el uso de tecnologías SAF para alcanzar el 10 % del suministro mundial de combustible para aviación en 2030. El compromiso de aviación de la First Movers Coalition (FMC) impulsó aún más este objetivo para ayudar a ampliar tecnologías incipientes pero fundamentales, mediante compromisos de empresas para sustituir al menos el 5 % de la demanda de combustible convencional para aviación por SAF que reduzca las emisiones de GEI a lo largo del ciclo de vida en un 85 % o más en comparación con el combustible convencional para aviación, o para utilizar tecnologías de propulsión sin emisiones de carbono, o ambas cosas, para 2030.
El sector privado tiene un papel que desempeñar en el uso de SAF
Pero ¿por qué son necesarias señales de demanda tan claras y ambiciosas, y por qué los líderes de bancos, empresas de contabilidad, el sector sanitario y otros ámbitos sienten que deben contribuir a adquirir y utilizar combustibles sostenibles de aviación?
Casi 400.000 vuelos comerciales ya han utilizado parcialmente combustibles sostenibles de aviación (SAF). Estos combustibles «drop-in» pueden mezclarse con el combustible convencional y, por tanto, no requieren cambios en las aeronaves ni en la infraestructura aeroportuaria. Se producen a partir de diversos subproductos y han demostrado reducir las emisiones de GEI hasta en un 80 % a lo largo de todo su ciclo de vida. Algunos combustibles se obtienen de biocombustibles, como residuos municipales, residuos agrícolas y lípidos residuales. Estos combustibles solo se aprueban como verdaderos combustibles sostenibles de aviación si las materias primas y las tecnologías no amenazan la seguridad alimentaria, no provocan cambios directos o indirectos en el uso del suelo ni generan una huella de emisiones significativa. Para diversificar aún más las materias primas, se han producido combustibles sintéticos con electricidad renovable procedente del viento, el sol, la energía hidroeléctrica y otras fuentes verdes, junto con dióxido de carbono capturado. Estos combustibles de conversión de electricidad a líquidos (PtL) ofrecen grandes oportunidades, en especial porque cambian el panorama de los lugares donde puede producirse combustible de aviación. El reciente informe de Cielos limpios del mañana mostró el enorme potencial y los desafíos de desarrollar PtL.
El problema para ampliar su adopción tiene dos vertientes: el costo y la oferta actual limitada de SAF. Hoy, la producción comercial de combustible sostenible de aviación representa solo aproximadamente el 0,01 % del consumo total de combustible para aviación, y el ritmo actual de crecimiento está muy lejos de lo necesario para reducir los costos y ampliar la producción lo suficiente como para cumplir los objetivos climáticos mundiales. Para incentivar la inversión en SAF y su producción a gran escala, es fundamental que las aerolíneas y quienes compran viajes en avión emitan una señal de demanda firme y clara, que reduzca los riesgos y aporte certidumbre a largo plazo a productores e inversores.
La opción más sostenible para los vuelos de larga distancia
¿Y qué hay de los aviones eléctricos y del hidrógeno? Sin duda, estas tecnologías prometen ayudar al sector a descarbonizarse a largo plazo. La densidad energética de la tecnología de baterías conocida limitará los aviones totalmente eléctricos a distancias de 600 km, pero podrían ser una opción sostenible viable para vuelos más cortos o combinarse en un sistema híbrido para mejorar la eficiencia. Mientras tanto, el hidrógeno como combustible podría ser una solución a más largo plazo para los viajes de media y larga distancia. Sin embargo, no se espera que un avión de pasajeros grande propulsado por hidrógeno esté listo para entrar en servicio hasta la década de 2030, y también habrá que abordar las necesidades de infraestructura. Dado que cabe esperar que las aeronaves que vuelan y se producen hoy sigan en servicio durante veinte años o más, el combustible sostenible de aviación es, por tanto, la mejor y más prometedora opción para reducir la mayor parte de las emisiones de la aviación causadas por los vuelos de larga distancia hasta 2050.
Como ocurre con cualquier tecnología nueva, la prima inicial del SAF es elevada y se necesita invertir en investigación y desarrollo para ampliar comercialmente los productos viables y descubrir alternativas. Esto requiere una combinación de políticas de apoyo, medidas basadas en el mercado e iniciativas del sector privado.
En el sector privado, empresas como Deloitte, Boston Consulting Group y Bank of America han anunciado públicamente que comprarán SAF y que se comprometen a volar con este combustible en los próximos años. Dado que muchos de estos líderes se reunirán en Davos para la Reunión Anual 2022 del Foro Económico Mundial, se ha instado a estas empresas a comprar SAF para sus viajes hacia y desde Suiza cuando no puedan llegar a la localidad por medios alternativos, como el tren. Se insta a los miembros de la Coalición Cielos limpios del mañana, la First Movers Coalition y todos los demás integrantes del Foro Económico Mundial que reconocen su responsabilidad con el planeta y las generaciones futuras a empezar hoy a cambiar su forma de viajar y a formar parte de la transición energética de la aviación.
Alinear los viajes con el clima
Durante más de 100 años, la aviación se ha impulsado con una sola fuente de energía: motores a reacción que utilizan combustibles fósiles. La aviación avanza hacia un futuro diverso, en el que el combustible de las aeronaves podrá proceder de diversas fuentes sostenibles y habrá distintas tecnologías de propulsión, para que podamos seguir disfrutando de los múltiples beneficios de viajar de una manera acorde con los objetivos climáticos.
