Cuando la industria móvil presentó los últimos avances en smartphones en el Mobile World Congress de Barcelona la semana pasada, las pantallas plegables, los sofisticados sistemas de cámara y, por supuesto, el 5G acapararon la mayoría de los titulares. Y, sin embargo, dado que la penetración de los smartphones se acerca a niveles de saturación en muchos países desarrollados, es fácil olvidar que miles de millones de personas no tienen ningún smartphone, y mucho menos uno que se pliegue para convertirse en una tableta o tenga cinco lentes de cámara.
Según un informe publicado por GSMA, el grupo industrial mundial que representa a los operadores móviles y a otros actores del sector, la adopción de smartphones en todo el mundo representaba apenas el 60 % de todas las conexiones móviles en 2018, y en muchas regiones los niveles de adopción eran considerablemente inferiores. El nivel más bajo de adopción de smartphones se registró en el África subsahariana, con un 36 %, mientras que Norteamérica se situó en el otro extremo del espectro, con un 80 %.
Aunque tener un smartphone pueda parecer un lujo más que una necesidad, cabe señalar que el acceso a internet móvil es un factor clave para el desarrollo socioeconómico, especialmente en los países que carecen de la infraestructura necesaria para ofrecer internet fijo a gran parte de la población. Teniendo esto en cuenta, solo cabe esperar que el pronóstico de GSMA sobre la adopción de smartphones en 2025 resulte acertado. El grupo industrial prevé que para entonces la penetración mundial de los smartphones alcance el 79 %, y que las regiones que actualmente van rezagadas registren un crecimiento especialmente fuerte.

