Los derechos digitales son, básicamente, derechos humanos en la era de internet. Los derechos a la privacidad en línea y a la libertad de expresión, por ejemplo, son en realidad extensiones de los derechos iguales e inalienables recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Según la ONU, desconectar a las personas de internet vulnera estos derechos y va en contra del derecho internacional. El primer ministro británico, David Cameron, se comprometió recientemente a garantizar a todos los hogares y empresas del Reino Unido el acceso a banda ancha de alta velocidad para 2020, y añadió que el acceso a internet «no debería ser un lujo, sino un derecho».
¿Por qué importan los derechos digitales?
A medida que realizamos cada vez más actividades en línea –comprar, relacionarnos y compartir información–, nuestros derechos digitales, en particular los derechos a la privacidad y a la libertad de expresión, adquieren cada vez más importancia. Necesitamos entender cómo las empresas, los gobiernos y gigantes de internet como Facebook y Google utilizan nuestros datos. ¿Se gestionan de forma justa y escrupulosa, o se venden o comparten sin nuestro consentimiento?
Las revelaciones sobre programas de vigilancia y piratería informática han provocado disputas políticas y diplomáticas. Edward Snowden, denunciante de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), ha pedido nuevas leyes internacionales para proteger la privacidad de los datos, argumentando que, ahora que conocemos la vigilancia masiva de datos, es hora de «afirmar nuestros derechos tradicionales y digitales para poder protegerlos».
¿Cómo sabemos si se respetan nuestros derechos digitales?
Si alguna vez ha hecho clic en «aceptar» sin leer las condiciones de servicio de las empresas de internet, no es ni mucho menos el único. Muchos no nos molestamos en mirar la letra pequeña de los interminables textos la primera vez que usamos un servicio en línea. Pero una iniciativa de investigación sin ánimo de lucro llamada Ranking Digital Rights ha hecho el trabajo duro por nosotros y ha comprobado que las empresas de internet y de telecomunicaciones, en distinto grado, no respetan los derechos de sus usuarios a la privacidad digital y a la libertad de expresión.
Ranking Digital Rights, con sede en el centro de estudios New America Open Technology Institute , evaluó las políticas de acuerdos de usuario de 16 de las mayores empresas de internet y telecomunicaciones del mundo para su Índice de Responsabilidad Corporativa 2015. El índice permite a los usuarios, inversores, activistas y responsables políticos comparar cómo –y si– las empresas se esfuerzan por respetar nuestros derechos digitales.
Rebecca MacKinnon, directora de Ranking Digital Rights, afirmó: «Esperamos que el índice conduzca a una mayor transparencia corporativa, que pueda capacitar a los usuarios para tomar decisiones más informadas sobre cómo utilizan la tecnología.»
¿Quién está mirando mis datos?
Los gobiernos, las empresas y los ciberdelincuentes pueden recopilar fácilmente nuestros datos personales y seguir nuestros movimientos y comunicaciones. Pero la mayoría no sabría quién tiene acceso exactamente al rastro de datos que generamos. En 2014, Facebook, Microsoft, Yahoo y Google empezaron a publicar detalles sobre cuántas veces los gobiernos les pidieron datos. Facebook afirmó que, en todo el mundo, las solicitudes gubernamentales aumentaron en el primer semestre de 2015 hasta 41.214 (frente a 35.051 en el segundo semestre de 2014). La mayoría de las solicitudes procedían de agencias encargadas de hacer cumplir la ley en EE. UU., que exigían información sobre las direcciones IP y los datos de las cuentas de los usuarios de Facebook.
Las marcas, por su parte, quieren analizar el contenido que creamos y compartimos, como nuestros perfiles en redes sociales y los datos de ubicación de los teléfonos móviles, porque les ayuda a hacerse una idea de cómo pasamos nuestro tiempo y dinero.
¿Debemos preocuparnos por que los piratas informáticos se hagan con nuestros datos personales? En el más reciente de una serie de ciberataques de gran repercusión, se vulneró el cortafuegos de TalkTalk, la empresa británica de telecomunicaciones, lo que puso en riesgo los datos personales de hasta 4 millones de clientes. Según el informe Global Information Security Survey 2015 de Ernst and Young, las empresas se preocupan por la amenaza de los ciberataques y buscan aumentar el gasto en medidas de seguridad.
¿Debemos confiar en los gobiernos con nuestros datos?
En 2013, las revelaciones de Snowden sobre el alcance del espionaje del gobierno estadounidense causaron una conmoción en todo el mundo. Las consecuencias continúan: organizaciones de la sociedad civil y gobiernos extranjeros se quejan de la relación entre las agencias de seguridad estadounidenses y los gigantes de internet, a los que se acusa de entregar con demasiada facilidad los datos de sus usuarios.
Microsoft ha respondido anunciando planes para construir dos centros de datos en Alemania con el fin de mantener la información de los clientes europeos fuera del alcance de las autoridades estadounidenses. Mientras tanto, en el Reino Unido, los activistas piden que sean los jueces, y no el ministro del Interior, quienes firmen las órdenes que autorizan a las agencias de seguridad a consultar los datos de los ciudadanos.
A principios de este año, la ONU nombró a su primer Relator Especial sobre el Derecho a la Privacidad. Joseph Cannataci, experto en privacidad, protección de datos y tecnologías de la información, informará sobre cómo la erosión de la privacidad en línea socava las libertades fundamentales y la democracia.
Aunque puede resultar difícil proteger la privacidad en la era digital, parece que las personas de todo el mundo son cada vez más conscientes de sus derechos digitales y están dispuestas a oponerse a la vigilancia en internet.
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Autoría: Rosamond Hutt es Senior Producer en Formative Content.
Imagen: Los cables LAN de internet aparecen en esta ilustración fotográfica tomada en Sídney el 23 de junio de 2011.REUTERS/Tim Wimborne

