Sabemos que el contacto con la naturaleza le hace sentirse mejor. ¿Puede el contacto virtual producir el mismo efecto?

A couple walks in a forest on a warm autumn day in Bucharest November 7, 2014. REUTERS/Bogdan Cristel (ROMANIA - Tags: SOCIETY ENVIRONMENT) - GM1EAB71U9201
Interaction with nature improves our mood.Image: REUTERS/Bogdan Cristel
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Quizás haya notado que estar en la naturaleza puede mejorar su estado de ánimo. Ya sea caminando por una hermosa selva tropical, nadando en el océano o disfrutando de un momento de asombro ante las plantas y los animales que le rodean, la naturaleza ofrece un respiro de las rutinas y exigencias diarias.

En 1984, el sociobiólogo Edward O. Wilson describió este deseo innato de conectarse con los entornos naturales –y las experiencias positivas que derivamos de esta conexión– como la “hipótesis de la biofilia”:

La biofilia, si existe, y creo que existe, es la afinidad innatamente emocional de los seres humanos hacia otros organismos vivos.

Existen pruebas que respaldan la relación entre la exposición a entornos naturales y un mayor bienestar psicológico.

Y mis propias investigaciones sugieren que la exposición virtual a la naturaleza, a través de películas (vídeos) o de la realidad virtual, puede imitar este efecto.

Por qué estar en la naturaleza nos hace sentir mejor

Los estudios sobre los beneficios psicológicos de la exposición a la naturaleza demuestran que pasar tiempo en entornos naturales puede dar lugar a:

Dos teorías principales nos ayudan a comprender cómo la exposición a la naturaleza aumenta el estado de ánimo y el bienestar psicológico.

En primer lugar, la teoría de la restauración de la atención sostiene que los entornos naturales restauran la atención. Solo podemos concentrar la atención durante un período de tiempo determinado antes de sentir fatiga mental. Una breve pausa en entornos naturales ayuda a restablecerla.

Esta sensación de «restauración» mejora nuestra sensación de bienestar y rompe la rutina de nuestra vida cotidiana. La restauración explica parte de la asociación entre la experiencia en la naturaleza y el bienestar psicológico.

Luego está la teoría de la reducción del estrés. Esta teoría sugiere que los entornos naturales favorecen la recuperación del estrés, que es distinta de la fatiga atencional.

Los entornos naturales no amenazantes habrían aumentado las probabilidades de supervivencia de nuestros antepasados, ya que les ofrecían oportunidades de reproducción, alimento y refugio. Como resultado, hemos evolucionado para responder positivamente a estos entornos.

Las respuestas emocionales a estímulos estéticamente agradables, como los espacios verdes, también tienden a disminuir la activación fisiológica, lo que nos hace sentir relajados.

El contacto virtual con la naturaleza imita este efecto

En un metaanálisis de 32 estudios, los investigadores compararon los efectos de la exposición a entornos naturales y urbanos. Los resultados mostraron que la exposición a entornos naturales presentaba una asociación moderada con un estado de ánimo positivo más elevado.

Image: West Oregon City

Esta exposición no tiene por qué producirse en persona. Las investigaciones que realicé con mis colegas en el Laboratorio de Psicología Aplicada de la Universidad de New England demostraron que, aunque las personas obtenían el mayor beneficio psicológico de la exposición física a la naturaleza, la exposición a entornos naturales simulados, como películas o realidad virtual, tenía un efecto comparable.

Un estudio demostró que participar en una experiencia de realidad virtual de un entorno natural daba lugar a niveles más altos de afecto positivo y a una mayor restauración de la atención en comparación con una experiencia de realidad virtual de un entorno urbano.

Los beneficios psicológicos parecen depender del tipo de experiencia en la naturaleza. Otro estudio reveló que una experiencia virtual de la naturaleza salvaje (definida como entornos naturales, como zonas silvestres con poca interferencia humana) mejoraba el estado de ánimo positivo. En cambio, una experiencia virtual de la naturaleza urbana (como parques en zonas urbanizadas) ejercía su efecto beneficioso al reducir el estado de ánimo negativo.

Los estudios también demostraron que los entornos naturales simulados que ofrecen representaciones realistas de la naturaleza, como la realidad virtual interactiva, producen mayores beneficios psicológicos que medios menos inmersivos, como las fotografías de entornos naturales.

Aumentar nuestro contacto diario con la naturaleza

En un mundo moderno cada vez más caracterizado por entornos construidos, no siempre es posible pasar tiempo en la naturaleza todos los días. Promover la exposición a entornos naturales virtuales parece una forma eficaz de mejorar el bienestar psicológico.

Las representaciones simuladas de la naturaleza pueden ayudar a mejorar los entornos urbanos e interiores donde el acceso a la naturaleza es limitado, como hospitales, oficinas urbanas, apartamentos y escuelas de los centros urbanos.

Esto podría significar mostrar fotografías y vídeos en movimiento de colores y patrones naturales, instalar muros verdes vivos o colocar plantas en maceta en las zonas por las que la gente pasa a diario.

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