En 1947 no era más que un dibujo en el reverso de una servilleta durante un almuerzo en Pebble Beach, California. Ese dibujo está ahora en un museo de Ámsterdam, y la furgoneta camper de Volkswagen es un icono muy conocido. Si algún vehículo pudiera representar de algún modo la libertad frente a las limitaciones del trabajo y la rutina, sería este. Es la evocación, sobre cuatro ruedas, de la carretera abierta y la contracultura surfera, donde «la vida es una playa» y las olas no dejan de llegar.
Ahora VW está reinventando su icono, esta vez como vehículo eléctrico con capacidades de conducción autónoma, un volante plegable, escáneres láser desplegables en el techo y una pantalla de visualización frontal que integra realidad aumentada.

Llamada ID Buzz, entrará en producción en 2020 y saldrá a la venta en Estados Unidos, Europa y China en 2022. El primer autobús de VW que se vendió en Estados Unidos, en 1950, tenía apenas 30 caballos de potencia, mientras que el ID Buzz tendrá 369 caballos de potencia, con motores eléctricos en cada eje, y una batería de 111 kWh en el suelo.
VW estará muy interesada en dejar huella en el sector de los vehículos eléctricos tras el escándalo que dañó su reputación por manipular las estadísticas de emisiones de los vehículos diésel. En 2015, el fabricante de automóviles admitió que había instalado en secreto un software capaz de detectar cuándo se sometían a prueba sus vehículos y ajustar el rendimiento del motor para reducir las emisiones durante la prueba. El director ejecutivo de la empresa en aquel momento era Martin Winterkorn. Admitió que VW había «traicionado la confianza de nuestros clientes y del público» antes de anunciar su dimisión. VW confiará en que el ID Buzz ayude a restaurar la confianza del público en sus vehículos y sus ambiciones ecológicas.
La reencarnación de la furgoneta camper forma parte de una iniciativa más amplia de todos los grandes fabricantes de automóviles para desarrollar coches eléctricos o híbridos. GM tiene 20 modelos eléctricos en camino, Toyota ha afirmado que todos sus modelos tendrán una opción eléctrica para 2025, mientras que Ford anunció recientemente que ha formado un equipo para acelerar el desarrollo mundial de vehículos eléctricos con la misión de «pensar a lo grande».
China, India, Francia y el Reino Unido han anunciado planes para eliminar progresivamente los vehículos propulsados por motores de combustión y combustibles fósiles entre 2030 y 2040, en la lucha por reducir las emisiones de CO2 y limitar el calentamiento global.
Un informe de Bloomberg New Energy Finance calcula que los vehículos eléctricos representarán el 54% de las ventas mundiales de coches nuevos para 2040.

Pero fabricar y vender vehículos eléctricos es solo una parte de la ecuación: la infraestructura y la tecnología de las baterías también son factores fundamentales.
«Los fabricantes de automóviles dicen: sí, les proporcionaremos los coches que necesitan, pero los gobiernos deben incentivar la compra de coches eléctricos e instalar la infraestructura de recarga», declaró Andrew Fulbrook, director ejecutivo de investigación de sistemas de propulsión de IHS Markit, a Forbes en una entrevista
«Necesitamos muchos más cargadores rápidos, de más de 100 kW, que permitan recargar en menos de 20 minutos. No tienen que ser tan rápidos como repostar combustible convencional, pero estamos convencidos de que bajar de los 20 minutos podría ser fundamental para atraer a una gran parte del mercado. A Europa todavía le queda mucho para contar con redes de carga rápida suficientes», afirmó Fulbrook.
Sin embargo, en los últimos meses, más empresas han anunciado que invierten en puntos de recarga. E.ON ha anunciado que está construyendo una red de 180 puntos de recarga desde Noruega hasta Italia, mientras que un consorcio llamado Ionity —con miembros como BMW, Daimler, Ford y VW— se ha comprometido a construir 400 estaciones de carga rápida en toda Europa para 2020.

Mientras tanto, el Gobierno de China se ha comprometido a construir una estación de recarga por cada vehículo en circulación para 2020; prevé un total de 4,8 millones de puntos y estaciones de recarga para ese año, una inversión enorme cuyo coste se estima en 19.000 millones de dólares.
La tecnología de las baterías también avanza rápidamente hacia precios asequibles y una autonomía más aceptable, y Bloomberg New Energy Finance pronostica que el auge de las ventas de vehículos eléctricos llegará en la segunda mitad de la década de 2020, cuando el precio de las baterías de iones de litio baje lo suficiente como para que los coches eléctricos tengan precios mucho más competitivos.
Si el VW eléctrico quiere alcanzar el estatus de su predecesor como símbolo de evasión y libertad, contar con una infraestructura de recarga sólida será de gran ayuda, al igual que disponer de baterías capaces de ofrecer una autonomía decente.
