6 formas de actuar contra la desnutrición, según la ONU

pictured is a statue of Nelson Mandela - Nelson Mandela International Day is marked every 18 July
The focus of this year's Nelson Mandela International Day is to improve malnutrition.Image: Unsplash/Matthew TenBruggencate
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  • El Día Internacional de Nelson Mandela se conmemora cada 18 de julio.

  • Este año, el foco está en la desnutrición.

  • En 2020, alrededor de una décima parte de la población mundial sufría subalimentación.

  • La ONU estudia formas de mejorar el acceso a alimentos de alta calidad.

En 2020, alrededor de una décima parte de la población mundial sufría subalimentación.

Con el objetivo de las Naciones Unidas de alcanzar hambre cero para 2030, lo que significa que estamos muy lejos del objetivo.

Garantizar la seguridad alimentaria es uno de los objetivos clave de este año en el marco del Día Internacional de Nelson Mandela – un acto que se celebra cada 18 de julio para conmemorar y promover las contribuciones sociales del fallecido líder sudafricano Nelson Mandela.

La Fundación Nelson Mandela impulsa la campaña Each One Feed One, que anima a los sudafricanos a donar a una red de distribución de alimentos para ayudar a sus conciudadanos.

¿Cómo podemos impulsar la seguridad alimentaria?

La pandemia de COVID-19 ha agravado la desnutrición, según la edición de 2021 del informe de la ONU El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, ya que la disrupción económica y las cadenas de suministro rotas han puesto de manifiesto una clara debilidad de los sistemas alimentarios mundiales.

La situación agrava la desnutrición generalizada: el 22 % de los niños menores de cinco años presenta retraso del crecimiento, lo que afecta no solo a su crecimiento físico, sino también al desarrollo cognitivo y a sus futuras capacidades de empleabilidad. Según el Banco Mundial, los países pierden de media un 7 % de su PIB per cápita a causa del retraso del crecimiento infantil.

El informe recomienda seis vías para mejorar la seguridad alimentaria mundial.

1. Fomentar la consolidación de la paz junto con la ayuda humanitaria

Muchas de las personas más desnutridas del mundo viven en zonas de guerra. Un ejemplo es Yemen, donde la desnutrición aguda ha alcanzado niveles récord desde el inicio de la guerra civil en 2014, que afecta a la mitad de los niños menores de cinco años.

La construcción de plantas de tratamiento de agua a pequeña escala y de sistemas de riego ha devuelto el agua limpia, las hortalizas no contaminadas y los medios de vida.

En contextos de conflicto, los sistemas alimentarios se ven con frecuencia alterados, lo que dificulta enormemente que las personas accedan a alimentos nutritivos. La ONU considera que los programas de asistencia alimentaria de emergencia y de seguridad del agua deben alinearse con los esfuerzos de desarrollo socioeconómico a largo plazo y de resolución de conflictos para lograr un impacto sostenible.

Los conflictos dificultan el acceso de las personas a alimentos nutritivos.Image: ONU

2. Ampliar la resiliencia climática en los sistemas alimentarios

Desde los incendios forestales hasta las plagas de langostas, el cambio climático ya está afectando a la seguridad alimentaria. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) prevé que esta situación empeore, ya que el aumento de CO2 dará lugar a cultivos de menor calidad nutricional y el estrés térmico generará un mayor desperdicio de alimentos.

Pero la producción de alimentos también repercute en el medio ambiente, ya que la ganadería, en particular, genera altos niveles de emisiones de carbono.

El informe de la ONU sugiere que debemos avanzar hacia un “futuro climáticamente positivo, en el que las personas y la naturaleza puedan coexistir y prosperar”. Esto podría incluir un mejor seguimiento de los riesgos y medidas de fortalecimiento de la resiliencia, como los seguros agrícolas para los hogares vulnerables.

3. Reforzar la resiliencia de los más vulnerables desde el punto de vista económico

Los más vulnerables del mundo han sido los más afectados por la pandemia de COVID-19. Si bien los programas de protección social puestos en marcha por los gobiernos han sido útiles, según el informe, deberían establecerse antes de que se produzca cualquier recesión económica, de modo que, cuando se den esas circunstancias, las poblaciones vulnerables no queden desprotegidas y puedan seguir accediendo a alimentos nutritivos y a una dieta saludable.

La ONU cita el éxito de un programa mensual de vales de alimentos en Etiopía, gracias al cual las familias jóvenes acceden de forma regular a fruta, verdura y huevos frescos, así como un programa de transferencias monetarias reforzado en Kirguistán, que logró que el 74 % de los hogares incrementara su actividad agrícola para proporcionar alimentos frescos en casa, lo que mejoró la diversidad de la dieta y los resultados nutricionales.

4. Reinventar la cadena de suministro para reducir el coste de los alimentos nutritivos

El informe pide políticas e incentivos gubernamentales que ayuden a diversificar la producción hacia alimentos nutritivos como la fruta, la verdura y las legumbres. También recomienda enriquecer los alimentos básicos con vitaminas y minerales como forma de aportar a poblaciones enteras nutrientes esenciales, como el yodo y el hierro.

Ante el rápido proceso de urbanización, también es importante acortar las cadenas de suministro lo suficiente como para que los habitantes de las ciudades sigan teniendo acceso a alimentos frescos y nutritivos, y reorientar los patrones de consumo que han provocado el aumento de la obesidad y de las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta.

Una estrategia eficaz para abordar este problema es el programa AGRUPAR en Quito (Ecuador), donde se han creado más de 4400 huertos urbanos, y el 43 % de los productos se vende en mercados alimentarios locales. Como estos productos recorren distancias más cortas, el coste para los consumidores se reduce.

5. Combatir la pobreza y las desigualdades estructurales

La desigualdad contribuye al hambre, la inseguridad alimentaria y la mala nutrición, especialmente en las zonas rurales, donde las tasas de pobreza son tres veces superiores a las de las zonas urbanas.

Integrar a los pequeños agricultores en las cadenas de valor alimentarias es una forma de restablecer el equilibrio. Gracias a la mejora de la tecnología y de la certificación, estos agricultores han logrado un lugar en el mercado, han incrementado sus beneficios y han reforzado la resiliencia de sus cultivos mediante métodos de producción sostenibles.

En Indonesia, por ejemplo, 150 000 productores de cacao se han incorporado a una cadena de valor sostenible desde 2014. Esta les proporciona un mayor acceso a la financiación y a tecnología que aumenta la productividad, además de implantar sistemas de trazabilidad, educación nutricional y organizaciones de agricultores.

En un periodo de cinco años, los rendimientos del cacao aumentaron un 73 %, mientras que los pequeños productores empoderados vieron incrementar sus ingresos más de un 200 %.

La producción de alimentos debe hacerse más sostenible para limitar los impactos climáticos.Image: Our World in Data

6. Cambiar el comportamiento de los consumidores para fomentar hábitos alimentarios saludables

Una mala nutrición no solo afecta a la salud a través de la inanición. También conduce a los problemas de peso que desencadenan diabetes, problemas cardiacos y trastornos musculoesqueléticos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad mundial casi se triplicó entre 1975 y 2016, cuando más de 1900 millones de adultos tenían sobrepeso. En 2019, más de 38 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso u obesidad.

La OMS afirma que los países de ingresos bajos y medianos se enfrentan ahora a una “doble carga de la malnutrición”, en la que la desnutrición y la obesidad a menudo coexisten incluso dentro de los mismos hogares. Elegir alimentos saludables es tan importante como el acceso al suministro de alimentos.

La ONU pide restricciones a la publicidad de alimentos dirigida a los niños y cita el ejemplo de Chile, donde dicha publicidad está muy regulada, y de la República de Corea, donde las “zonas de alimentos saludables” prohíben la venta de alimentos de escaso valor nutricional a menos de 200 metros de la mayoría de las escuelas.

Transformar los sistemas alimentarios mundiales es una tarea ardua, pero las agencias de ayuda confían en que, al llegar a la segunda mitad del Decenio de Acción de las Naciones Unidas sobre la Nutrición, haya motivación para el cambio.

Como señala el informe de la ONU sobre seguridad alimentaria: “Las generaciones futuras solo prosperarán como agentes productivos y fuerzas impulsoras de los sistemas alimentarios si se adoptan medidas decisivas para garantizar que los niños no se vean privados de su derecho a la nutrición”.

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