La industria estadounidense de los videojuegos alcanzó un nuevo máximo histórico el año pasado. Según datos publicados por la Entertainment Software Industry el 22 de enero, los ingresos por videojuegos en Estados Unidos, incluidos hardware, software, periféricos y suscripciones, ascendieron a 43.400 millones de dólares en 2018, frente a los 36.900 millones del año anterior.
«2018 fue otro año récord para la industria estadounidense de los videojuegos», afirmó Mat Piscatella, analista de la industria de los videojuegos en The NPD Group. «Tanto si jugaban fuera de casa con un dispositivo móvil como en casa con un PC o una consola, consumidores de todas las edades y con todo tipo de intereses encontraron contenidos atractivos que les entusiasmaron en 2018».
Para poner estas cifras en perspectiva, conviene comparar el gasto de los consumidores en videojuegos con el dinero que reciben otros sectores del entretenimiento: la taquilla en Estados Unidos generó 11.900 millones de dólares el año pasado, los ingresos de la industria musical alcanzaron los 8.800 millones de dólares en 2017 y el gasto en entretenimiento doméstico —incluidas las ventas de DVD y Blu-ray, las descargas digitales y el streaming de vídeo al estilo de Netflix— ascendió a 23.300 millones de dólares el año pasado. Si a esto se suman los 220.000 puestos de trabajo que sostiene la industria de los videojuegos en Estados Unidos, queda más claro que nunca que los videojuegosno son cosa de niños.

