¿Viajar o no viajar? Esa es la cuestión.
A medida que la experiencia de Europa con la pandemia de COVID-19 entra en su siguiente fase, muchos han emprendido sus aventuras veraniegas hacia Grecia, Italia o España, impulsados por la ola de optimismo que generan las recomendaciones de la UE sobre la apertura de fronteras. Aunque la mayoría de los países europeos ya han superado, por ahora, sus picos de COVID-19, se han producido repuntes y temores a una segunda ola. La gente revisa con inquietud, casi a diario, los avisos de viaje de los gobiernos para comprobar si sus planes podrán llevarse a cabo.
Esta incertidumbre y la ansiedad que de ella se deriva entre los viajeros serán las señas de identidad de los viajes y el turismo en la era de la COVID-19. Dadas las diversas trayectorias de recuperación de los países de todo el mundo, las estrategias de reapertura y reactivación deberán adaptarse al contexto específico.
¿Qué le depara, entonces, a este sector en el sur de Asia y cómo podría ser el camino hacia la recuperación de la industria en la región?
Panorama de los viajes y el turismo
Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), el sector de viajes y turismo representó el 10,3 % del PIB mundial y 330 millones de empleos en 2019. El sector ha registrado un fuerte crecimiento en la última década, que puede atribuirse en gran medida a factores como el aumento de los ingresos disponibles, la aparición de aerolíneas de bajo coste, la facilidad para viajar gracias a los servicios en internet y la flexibilización de los requisitos de visado.
En el sur de Asia, el WTTC calcula que el sector aportó $234 000 millones, o el 6,6 % del PIB de la región en 2019. En la región, la pandemia no podría haber llegado en peor momento para el sector turístico de Nepal, que prácticamente se ha paralizado por completo desde el brote. El Gobierno había declarado 2020 como el Año de Visita a Nepal, anunciando una campaña nacional con el objetivo anual de alcanzar 2 millones de llegadas de turistas. Con las fronteras del país cerradas a los grupos de montañismo en busca de aventura, los actores directos de la cadena de valor del turismo (operadores turísticos, agencias de trekking, guías de montaña y sherpas) han perdido su única fuente de ingresos.
Del mismo modo, la República de Maldivas es especialmente vulnerable a las crisis externas, y el turismo representa un tercio de los ingresos nacionales de este pequeño Estado insular. Neeza Imad, ministra de Estado para el Desarrollo Económico de Maldivas, afirma “La COVID-19 ha tenido un impacto devastador en nuestra economía, en particular en las pymes, que concentran la mayor parte del empleo relacionado con el turismo.” Como resultado de la crisis en curso, el Fondo Monetario Internacional ha previsto que la economía del país se contraerá un 8,1 % en 2020.
Primeros pasos hacia la recuperación: recuperar la confianza de los consumidores
Tras cuatro meses de confinamiento, Maldivas volvió a recibir turistas en sus complejos turísticos y hoteles, después de publicar una estrategia integral de reapertura del sector destinada a generar confianza y credibilidad entre los posibles turistas. La ministra Imad envía un firme mensaje de bienvenida a la comunidad turística internacional: “Damos la bienvenida de nuevo a los turistas, ya que los complejos reabrieron el 15 de julio de 2020. Los turistas pueden estar seguros de que el Gobierno ha implantado estrictas normas de seguridad e higiene para garantizar la reapertura segura del país a turistas de todo el mundo cuando las restricciones de viaje comiencen a relajarse.”
A escala mundial, en un esfuerzo por establecer un enfoque armonizado para fijar directrices sobre la reapertura del sector, el WTTC lanzó el sello “Safe Travels”, diseñado para que los posibles viajeros puedan reconocer en todo el mundo los establecimientos que han adoptado protocolos estandarizados de salud e higiene. Respaldado por la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas (OMT), el sello puede utilizarse en toda la cadena de valor de viajes y turismo para certificar hoteles, restaurantes, aerolíneas, compañías de cruceros, operadores turísticos, restaurantes, comercios al aire libre, transporte y aeropuertos. Desde su lanzamiento el 27 de mayo, los protocolos establecidos por el WTTC han sido adoptados por países y ciudades de destino de todo el mundo, como Turquía, Egipto, Portugal, Sevilla y Cancún.
Cooperación regional para la recuperación
Según las tendencias actuales y los estudios de encuesta sobre las preferencias y los patrones de comportamiento de los consumidores, las proyecciones sobre la reanudación de los viajes indican que la recuperación se basará en la proximidad, pasando gradualmente de lo nacional a lo regional y, por último, a lo intercontinental. Como parte de la respuesta institucional a la crisis de la COVID-19, el Foro Económico Mundial reúne periódicamente a una comunidad multisectorial de destacados expertos, responsables políticos y empresas de la región como Grupo de Acción Regional para el Sur de Asia, que se reunió virtualmente por última vez en julio para analizar el impacto de la pandemia en la industria de viajes y turismo y las medidas que deben adoptarse para apoyar los esfuerzos de recuperación.
Los representantes del sector público y las empresas de la región coincidieron en que el turismo nacional liderará esta etapa de recuperación. Esto sitúa en ventaja a los países con un gran mercado interno, como India, ya que podrán crear condiciones fiscales más favorables para estimular el crecimiento del sector y, al mismo tiempo, promover activamente el turismo local y regional
Como primer paso hacia la recuperación, también se debatió entre los miembros del Grupo de Acción Regional para el Sur de Asia del Foro la posibilidad de establecer burbujas o corredores de viaje —que permitirían a los países de la región poner en marcha protocolos para abrir canales de transporte aéreo de forma recíproca—. Establecer estas zonas seguras de forma bilateral o entre un grupo de países con trayectorias de recuperación similares permitiría crear capacidades específicas para gestionar con seguridad el flujo de turistas y probar el marco de reapertura a mayor escala en una etapa posterior.
Este enfoque también permitiría un mayor grado de control sobre un flujo turístico más reducido, lo que facilitaría una reversión más rápida de los canales abiertos en caso de aumentos imprevistos del número de casos de infección. Recientemente, India y Maldivas anunciaron que establecerán una burbuja de viajes para fortalecer la conectividad y los vínculos turísticos. Es probable que otros países de la región se sumen a este tipo de acuerdos a medida que se negocien los términos y condiciones para establecer estas zonas de viaje seguras.
Impulso al turismo de nicho
El Informe sobre la competitividad de viajes y turismo del Foro Económico Mundial, publicado en 2019, atribuye a la diversidad natural y cultural, junto con la competitividad en precios, el auge del sur de Asia como destino turístico atractivo. Aquí es donde la región puede aprovechar la cooperación regional para diseñar una estrategia de reactivación del sector. Por ejemplo, India podría explorar un circuito de turismo de aventura con Nepal, Bután y Sri Lanka, en el que los viajeros puedan disfrutar de los impresionantes paisajes del Himalaya, seguido de un recorrido hacia el sur para descubrir algunos de los mejores lugares de surf de Sri Lanka. Asimismo, un circuito de turismo espiritual podría ofrecer al viajero internacional un paquete bien comercializado para descubrir los monumentos históricos de los sistemas de fe que unen a la región.
Una oportunidad que puede explorarse para atraer de nuevo al viajero internacional a India es el segmento de nicho del turismo médico, de bienestar y ayurvédico. Si la pandemia de COVID-19 no hubiera estallado cuando lo hizo, el turismo médico habría alcanzado el umbral de 9000 millones de dólares en 2020.
“India ha sido desde hace tiempo un destino muy preferido para el turismo médico, pero con la pandemia de COVID-19 este subsector es ahora uno de los más golpeados”, explica Shobana Kamineni, vicepresidenta ejecutiva de Apollo Hospitals Enterprise, India. “A medida que las restricciones a los viajes aéreos internacionales comiencen a levantarse en algunos países, será necesario el apoyo adecuado del Gobierno para facilitar aún más los viajes médicos, con procedimientos operativos estándar (SOP) y protocolos de seguridad en cada etapa del proceso de atención a los pacientes. Tendremos que promover activamente el papel de India en la atención a esos pacientes internacionales que necesitan urgentemente nuestra atención y ayuda, y generar confianza en que los hospitales indios, así como las empresas de tecnología sanitaria, están preparados para volver a recibirlos.”
Medidas a largo plazo para generar resiliencia
Para reconstruir mejor en el mundo posterior a la COVID-19, será fundamental mantener e inyectar inversión de capital en el sector, de modo que pueda alcanzar su verdadero potencial como motor de crecimiento y desarrollo. En junio, la Corporación Financiera Internacional (IFC) anunció que realizará una inversión de 175 millones de dólares en John Keells Holding. Estos recursos se destinarán a ampliar la cadena de supermercados de la empresa en Sri Lanka y a financiar el desarrollo de propiedades hoteleras en Sri Lanka y Maldivas, lo que convierte a esta en la mayor inversión jamás realizada por la IFC en Sri Lanka y en la primera inversión de apoyo en Maldivas en una década.
Krishan Balendra, presidente de John Keells Holding, comparte su visión sobre el potencial de este sector en el país: “Creemos que la oportunidad de crecimiento del turismo en Sri Lanka es enorme, ya que el número de llegadas es reducido en comparación con otros países. Nos estamos recuperando tras muchos años de guerra y pretendemos elevar nuestra marca y nuestros niveles de servicio hasta equipararlos con los mejores del mundo.”
Bután —el único país del sur de Asia que hasta la fecha no ha registrado fallecimientos relacionados con la COVID-19— también estudia cómo aprovechar este momento decisivo en la historia compartida de la región para impulsar el crecimiento del sector. La política turística “Alto valor, bajo volumen”, centrada en la promoción del turismo sostenible, convierte al país en un destino de viaje único y exclusivo. Al referirse a la situación actual del país, Ugyen Dorji, ministro de Trabajo y Recursos Humanos del Gobierno de Bután, afirmó: “Aunque la situación se ha gestionado bien en Bután, la pandemia de COVID-19 ha tenido, por supuesto, un impacto negativo en los ingresos nacionales clave procedentes del turismo. El Gobierno de Bután trabaja para fortalecer la infraestructura turística, desarrollar nuevos productos y servicios turísticos y aumentar los puntos de entrada para los turistas. Esta inversión contribuirá en gran medida a crear el ecosistema necesario para respaldar la demanda intrarregional de turismo y promover la creación de empleo sostenible en el sector.”
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para gestionar los riesgos emergentes de la COVID-19?
Mientras el sur de Asia sigue haciendo frente a los desafíos que plantea la crisis de la COVID-19, es evidente que el sector de viajes y turismo tiene un enorme potencial, que puede aprovecharse para contribuir a la recuperación económica de la región.
Serán necesarias nuevas inversiones en infraestructura física y tecnológica para mejorar la competitividad del sector en la región, con el fin de generar más ingresos y oportunidades de empleo a lo largo de la cadena de valor de viajes y turismo. El sector debe encontrar medios innovadores para recuperarse y generar resiliencia futura a medida que los confinamientos compuestos se vayan flexibilizando gradualmente.
Según la experiencia de las regiones en las que este proceso ya ha comenzado, será necesaria una mayor cooperación entre los sectores público y privado para establecer y cumplir las normas y protocolos de salud y seguridad, y para comunicarlos con claridad y coherencia a los posibles viajeros, con el fin de recuperar su confianza. Será necesaria una estrecha coordinación entre sectores como la aviación, el transporte ferroviario, la hostelería y los seguros para adaptarse a la evolución de las situaciones sanitarias en países concretos.
Los viajeros también tendrán que hacer su parte preparándose para afrontar las incertidumbres y cumpliendo las normativas cambiantes que ayudan a los países a gestionar las fluctuaciones en el número de casos de COVID-19, que sin duda surgirán a medida que las fronteras se abran y el mundo vuelva a ser más móvil.