Resistencia a los antimicrobianos (RAM), es decir, la disminución de la eficacia de los medicamentos para tratar las infecciones bacterianas, es identificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las mayores amenazas para la salud mundial, el desarrollo y la seguridad alimentaria.1 La RAM se produce cuando las poblaciones bacterianas evolucionan en presencia de un antibiótico, lo que hace que los tratamientos sean menos eficaces o completamente ineficaces.
Varias infecciones, entre ellas la neumonía, la tuberculosis y la salmonelosis, ya muestran una creciente resistencia al tratamiento con antibióticos, lo que dificulta su tratamiento.2
Aunque la RAM surge de forma natural cuando las bacterias entran en contacto con antibióticos, el consumo excesivo de estos medicamentos acelera el proceso. Además del uso excesivo de antibióticos en la medicina humana, su uso en la ganadería también está vinculado a la resistencia en las personas.3 Los seres humanos pueden ingerir antibióticos utilizados en la agricultura a través de los alimentos.4 Además, se estima que los animales excretan hasta el 90 % de los antibióticos que consumen, liberándolos en el entorno natural, desde donde se dispersan en las aguas subterráneas y superficiales.5 En 2016, la Asamblea General de la ONU reconoció el uso de antibióticos en el sector ganadero como una de las principales causas de la resistencia a los antimicrobianos.6
En este artículo se examinan los datos sobre el uso mundial de antibióticos en la ganadería y qué se puede hacer para limitar sus efectos en la salud mundial y la resistencia a los antimicrobianos.
Uso mundial de antibióticos en la ganadería
El uso de antibióticos en la ganadería supera con creces el uso en las personas. Aunque en algunas regiones los datos sobre su uso están mal documentados, se estima que el consumo veterinario mundial de antibióticos fue de unas 131 000 toneladas en 2013. En términos relativos, el uso de antibióticos en el ganado y en las personas es similar: un promedio de 118 mg/UPC (unidad de población corregida, que se explica más adelante) y 133 mg/kg, respectivamente.7 Sin embargo, como la biomasa total del ganado supera con creces la biomasa humana, se estima que el uso total de antibióticos en las personas fue mucho menor: unas 40 000 toneladas en 2013.8 Esto significa que probablemente el uso de antibióticos en la ganadería representa aproximadamente entre el 70 % y el 80 % del consumo total.
Pero ¿por qué usamos antibióticos en la agricultura? Al igual que las personas, los animales son susceptibles a las infecciones bacterianas, por lo que se usan antibióticos para tratar a los animales infectados. Sin embargo, su uso ahora va más allá. Para los agricultores, que a menudo crían grandes cantidades de animales (lo que aumenta la probabilidad de que las bacterias se propaguen si uno de ellos se infecta), es prioritario garantizar que su ganado goce de una salud óptima. Por eso, el uso masivo de antibióticos como medida preventiva, y no como tratamiento, se ha vuelto cada vez más común. Además de usarse para tratar o prevenir infecciones, en algunos países —aunque están prohibidos en otros, como los de la UE— se añaden antibióticos al pienso para mejorar la productividad de los animales y el rendimiento cárnico. El descubrimiento de que complementar el pienso animal con antibióticos favorecía el crecimiento fue en gran medida un hallazgo fortuito en la década de 1950.9
El uso de antibióticos está extendido en todo el mundo. El gráfico siguiente muestra el consumo de antibióticos en la ganadería en 2010 (los datos más recientes disponibles a nivel nacional) en varios países.10 Dado que los niveles de producción de carne varían considerablemente en todo el mundo, estas métricas se expresan en miligramos del ingrediente antibiótico total utilizado por kilogramo de producción de carne. La cifra se ajusta según las distintas especies y tamaños del ganado, para obtener una unidad de población corregida (UPC). Esto permite comparar las tasas de uso de antibióticos en todo el mundo.
Como muestra el gráfico, hay grandes diferencias entre países: en 2010, el uso iba desde solo 4 miligramos por kilogramo en Noruega hasta más de 200 miligramos en Chipre, España, Italia y Alemania.
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Éxitos regulatorios: cómo reducir el uso de antibióticos
Se prevé que, a medida que siga aumentando el consumo mundial de carne y los países de ingresos bajos y medios adopten métodos ganaderos más intensivos, el uso total de antibióticos en la ganadería aumente de 131 000 toneladas en 2013 a algo más de 200 000 toneladas en 2030.11 Este aumento supone una amenaza importante para la eficacia de los antibióticos. La ONU ha publicado directrices amplias sobre su uso en la ganadería y una «recomendación firme» para reducir en general el uso de antibióticos de importancia médica en el ganado.12
¿Cómo podemos reducir nuestro consumo de antibióticos en la ganadería? Una regulación eficaz del uso de antibióticos ha demostrado ser muy exitosa para reducir las tasas de uso en varios países europeos.
Actualmente, la mayoría de los países europeos recopilan datos anuales sobre el uso de antibióticos; el gráfico siguiente muestra las tendencias de varios países.
Las tasas de los países escandinavos —Noruega, Finlandia, Suecia y Dinamarca— son entre 50 y 100 veces más bajas que las de otros países europeos, como Chipre, España e Italia. En las décadas de 1990 y 2000, los países escandinavos eliminaron gradualmente el uso de antibióticos para estimular el crecimiento (los llamados «promotores del crecimiento con antibióticos», o AGP).13 Esto provocó una reducción considerable no solo del uso de antibióticos para estimular el crecimiento, sino también con fines terapéuticos. Estos países mantienen niveles muy bajos de uso de antibióticos, en parte gracias a una combinación de buenas prácticas para la salud del ganado (que reducen la necesidad de tratamiento) y restricciones regulatorias.
En 2006, la Unión Europea (UE) prohibió el uso de antibióticos con fines no medicinales. La medida ha tenido distintos grados de éxito en la reducción del consumo en la UE: mientras que en algunos países no se observa una disminución, en otros se ha registrado una caída importante tras la prohibición. Alemania, Francia y el Reino Unido han reducido el uso de antibióticos al endurecer los requisitos de seguimiento y notificación. El Reino Unido fijó el objetivo de reducir el consumo a menos de 50 mg/kg de carne para 2018 y lo alcanzó dos años antes de lo previsto.14
Para hacer frente a la amenaza de la RAM, estos esfuerzos de reducción deberán extenderse a todo el mundo. Van Boeckel et al. (2017) analizaron varios escenarios posibles de reducción para 2030 (que se examinan con más detalle en la información adicional al final de este artículo).15 Un mecanismo clave para reducir el uso consistía en fijar un límite mundial de 50 miligramos por kilogramo de producción de carne. En el gráfico siguiente, hemos clasificado los países según si su uso de antibióticos en 2010 estaba por encima o por debajo de ese límite sugerido de 50 mg/UPC.
Por lo general, las tasas de uso de antibióticos son más altas en los países de ingresos más elevados y en los que tienen un mayor consumo de carne Sin embargo, como ya se ha señalado, hay excepciones destacadas: las tasas más bajas se observan en Noruega y también son bajas en Finlandia, Suecia y Dinamarca, países de ingresos elevados con una regulación eficaz. Estos ejemplos demuestran que, con buenas prácticas agrícolas y políticas eficaces, es posible reducir considerablemente el uso de antibióticos (y el riesgo de resistencia) y, al mismo tiempo, mantener sectores agrícolas muy productivos. Ambas cosas son compatibles.
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Información adicional:
Cómo reducir el uso de antibióticos
Van Boeckel et al. (2017) proyectan que, si se mantienen las tasas de uso de antibióticos previstas y el crecimiento del consumo mundial de carne, el uso de antibióticos aumentará a algo más de 200 000 toneladas en 2030 (lo que aquí se denomina «continuidad de la situación actual»). Hay dos mecanismos clave para reducir el consumo total de antibióticos: disminuir la cantidad de antibióticos utilizados por unidad (kilogramo) de producción de carne, o reducir nuestro consumo total de carne.
Van Boeckel et al. (2017) analizaron varios escenarios de reducción para evaluar la eficacia de cada uno a la hora de reducir el uso total de antibióticos.16 Estos escenarios se basan en dos opciones de reducción: fijar un límite de 50 miligramos de antibióticos por kilogramo de carne (objetivo que ya han adoptado varios países europeos) o reducir el consumo total de carne per cápita. Se ha propuesto un objetivo muy ambicioso de reducir el consumo de carne a 40 gramos por persona al día (en línea con las directrices sobre el consumo de carne publicadas recientemente por China) o, como alternativa menos estricta, a 165 gramos por persona (el nivel promedio proyectado para la UE en 2030). A continuación, examinamos cómo se podría lograr cualquiera de estas opciones. Los distintos enfoques para reducir el consumo tienen diferentes niveles de eficacia. Los escenarios del gráfico están ordenados por eficacia creciente. Son los siguientes:
alcanzar un nivel mundial de consumo de carne de 165 gramos por persona al día (el nivel promedio de consumo de carne proyectado para la UE en 2030) reduciría el uso de antibióticos en un 22 %;
fijar un límite de uso de antibióticos de 50 miligramos por kilogramo de carne (50 mg/UPC) en los países de la OCDE y China reduciría el consumo en un 60 %. Boeckel et al. (2017) proponen este enfoque para lograr grandes reducciones en el uso de antibióticos sin imponer medidas a los agricultores de países de ingresos bajos que dependen de la cría de ganado para subsistir;
ampliar este límite de 50 miligramos por kilogramo (50 mg/UPC) a todo el mundo reduciría el consumo en un 64 %;
el enfoque más eficaz sería alcanzar un consumo promedio mundial de carne de 40 gramos por persona al día (la directriz que se aplica actualmente en China).17 Esto permitiría reducir el consumo en un 66 %.
Estos escenarios analizan cada mecanismo por separado, pero, por supuesto, hay opciones para combinar estos esfuerzos. Por ejemplo, si todos limitáramos el consumo diario de carne a 165 gramos y los países de la OCDE y China limitaran el uso de antibióticos a 50 mg/UPC, lograríamos lo mismo que con el escenario más ambicioso de los anteriores: una reducción del consumo del 66 %.
¿Cuánto tendríamos que reducir el consumo de carne?
La otra opción para limitar el uso total de antibióticos es reducir el consumo total de carne. Los escenarios anteriores propusieron dos límites diarios per cápita: 165 gramos (el promedio proyectado para la UE en 2030) o 40 gramos (para hacerse una idea, es el tamaño de una hamburguesa promedio). El gráfico siguiente muestra los niveles de consumo de carne en todo el mundo con respecto a estos límites (los países en rojo consumen más de 165 gramos al día, los amarillos entre 40 y 165 gramos y los azules menos de 40 gramos).
Actualmente, el consumo de carne per cápita en muchos países supera con creces incluso el objetivo menos ambicioso de 165 gramos. Por ejemplo, en 2013 la oferta en Estados Unidos superaba los 300 gramos por persona. Por tanto, alcanzar un promedio mundial de 165 gramos y lograr un consumo de carne más equitativo en todo el mundo exigirá reducciones importantes en muchos países. Para alcanzar el ambicioso objetivo de 40 gramos habría que cambiar drásticamente los hábitos de consumo mundiales. Estados Unidos tendría que reducir el consumo de carne entre un 85 % y un 90 % para 2030.
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Las denominaciones empleadas y la presentación del material en este mapa no implican la expresión de opinión alguna por parte del Foro Económico Mundial sobre la condición jurídica de ningún país, territorio, ciudad o zona, ni de sus autoridades, ni sobre la delimitación de sus fronteras o límites.
Notas al pie
1. OMS (2017). Ficha informativa sobre la resistencia a los antibióticos. Organización Mundial de la Salud. Disponible en línea.
2. Liu, Y. Y., Wang, Y., Walsh, T. R., Yi, L. X., Zhang, R., Spencer, J., … y Yu, L. F. (2016). Aparición del mecanismo de resistencia a la colistina mediado por plásmidos MCR-1 en animales y seres humanos en China: estudio microbiológico y biológico molecular. The Lancet Infectious Diseases, 16(2), 161-168. Disponible en línea.
OMS (2017). Ficha informativa sobre la resistencia a los antibióticos. Organización Mundial de la Salud. Disponible en línea.
3. Aarestrup, F. M., Kruse, H., Tast, E., Hammerum, A. M. y Jensen, L. B. (2000). Asociaciones entre el uso de agentes antimicrobianos para estimular el crecimiento y la aparición de resistencia en Enterococcus faecium de pollos de engorde y cerdos en Dinamarca, Finlandia y Noruega. Microbial Drug Resistance, 6(1), 63-70. Disponible en línea.
4. Ventola, C. L. (2015). La crisis de resistencia a los antibióticos: parte 1: causas y amenazas. Pharmacy and Therapeutics, 40(4), 277. Disponible en línea.
5. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, Oficina de Enfermedades Infecciosas. Amenazas de resistencia a los antibióticos en Estados Unidos, 2013. Abril de 2013. Disponible en línea.
6. Van Boeckel, T. P., Glennon, E. E., Chen, D., Gilbert, M., Robinson, T. P., Grenfell, B. T., … y Laxminarayan, R. (2017). Reducción del uso de antimicrobianos en animales destinados a la alimentación. Science, 357(6358), 1350-1352. Disponible en línea.
7. Van Boeckel, T. P., Glennon, E. E., Chen, D., Gilbert, M., Robinson, T. P., Grenfell, B. T., … y Laxminarayan, R. (2017). Reducción del uso de antimicrobianos en animales destinados a la alimentación. Science, 357 (6358), 1350-1352. Disponible en línea.
8. Esta estimación se basa en cálculos de Van Boeckel et al. (2017) y Walpole et al. (2012). Van Boeckel señala que las tasas de uso de antibióticos en las personas son comparables a las del ganado (113 miligramos por kilogramo y 133 miligramos por kilogramo, respectivamente). Sin embargo, la biomasa animal supera con creces la biomasa humana; la biomasa humana se calculó a partir de una población adulta de 5.45 mil millones y una masa promedio de 62 kilogramos en 2013.
Walpole, S. C., Prieto-Merino, D., Edwards, P., Cleland, J., Stevens, G. y Roberts, I. (2012). El peso de las naciones: estimación de la biomasa humana adulta. BMC Public Health, 12(1), 439. Disponible en línea.
9. Aunque los mecanismos específicos no están del todo claros, se plantea la hipótesis de que los antibióticos reprimen las bacterias intestinales. La reducción de los procesos de fermentación microbiana en el intestino disminuye el gasto energético y permite que una mayor proporción del pienso se convierta en biomasa animal.
10. Van Boeckel, T. P., Brower, C., Gilbert, M., Grenfell, B. T., Levin, S. A., Robinson, T. P., … y Laxminarayan, R. (2015). Tendencias mundiales en el uso de antimicrobianos en animales destinados a la alimentación. Proceedings of the National Academy of Sciences, 112(18), 5649-5654. Disponible en línea.
11. Van Boeckel, T. P., Glennon, E. E., Chen, D., Gilbert, M., Robinson, T. P., Grenfell, B. T., … y Laxminarayan, R. (2017). Reducción del uso de antimicrobianos en animales destinados a la alimentación. Science, 357 (6358), 1350-1352. Disponible en línea.
12. Directrices de la OMS sobre el uso de antimicrobianos de importancia médica en animales destinados a la producción de alimentos. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2017. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO. Disponible en línea.
13. Grave, K., Jensen, V. F., Odensvik, K., Wierup, M. y Bangen, M. (2006). Uso de antimicrobianos terapéuticos veterinarios en Dinamarca, Noruega y Suecia tras la eliminación de los promotores del crecimiento antimicrobianos. Preventive Veterinary Medicine, 75(1), 123-132. Disponible en línea.
14. UK-VARSS 2016; Reino Unido – Resistencia a los antibióticos veterinarios
y el Informe de vigilancia de ventas (2017). Disponible en línea.
15. Van Boeckel, T. P., Glennon, E. E., Chen, D., Gilbert, M., Robinson, T. P., Grenfell, B. T., … y Laxminarayan, R. (2017). Reducción del uso de antimicrobianos en animales destinados a la alimentación. Science, 357 (6358), 1350-1352. Disponible en línea.
16. Van Boeckel, T. P., Glennon, E. E., Chen, D., Gilbert, M., Robinson, T. P., Grenfell, B. T., … y Laxminarayan, R. (2017). Reducción del uso de antimicrobianos en animales destinados a la alimentación. Science, 357 (6358), 1350-1352. Disponible en línea.
17. Wang, S. S., Lay, S., Yu, H. N., y Shen, S. R. (2016). Directrices dietéticas para los residentes chinos (2016): comentarios y comparaciones. Journal of Zhejiang University-SCIENCE B, 17(9), 649-656. Disponible en línea.
