Un grupo de eminentes científicos detrás del «Reloj del Juicio Final» ha adelantado simbólicamente sus agujas 30 segundos hacia la medianoche.
El reloj, un símbolo creado en los albores de la Guerra Fría en 1945, procede del Bulletin of the Atomic Scientists, un grupo fundado por investigadores que ayudaron a construir las primeras armas nucleares durante el Proyecto Manhattan.
Desde 1947, el Bulletin comenzó a ajustar públicamente el reloj para reflejar la evolución de las amenazas para el mundo.
Ahora, 70 años después, sus miembros han adelantado el reloj desde los tres minutos para la medianoche, donde permaneció durante un par de años, hasta situarlo medio minuto más cerca del apocalipsis, según un breve comunicado.
«Faltan dos minutos y medio para la medianoche, el reloj sigue avanzando y se cierne un peligro global», decía el comunicado. «Los funcionarios públicos prudentes deben actuar de inmediato y alejar a la humanidad del abismo. Si no lo hacen, los ciudadanos sensatos deben dar un paso al frente y abrir camino».
Al principio, los movimientos del reloj se centraban en la amenaza de una guerra nuclear mundial, pero en la última década han incorporado otras amenazas a largo plazo para la humanidad, entre ellas el cambio climático.
La organización publicó un comunicado completo en el que detallaba los motivos de este gesto simbólico y alarmante. Cita muchas causas, pero las más destacadas son la retórica del presidente Donald Trump sobre la ampliación del arsenal nuclear de Estados Unidos y los continuos esfuerzos de Corea del Norte por desarrollar ojivas nucleares y los medios para lanzarlas.
Estos son tres párrafos clave del comunicado que describen los motivos del Bulletin:
«La Junta de Ciencia y Seguridad del Bulletin of the Atomic Scientists adopta una perspectiva amplia e internacional de las amenazas existenciales para la humanidad y se centra en las tendencias a largo plazo. Debido a esa perspectiva, las declaraciones de una sola persona —en particular, de alguien que aún no ocupa el cargo— no han influido históricamente en la decisión de la junta sobre la configuración del Reloj del Juicio Final.
«Sin embargo, la vacilante confianza pública en las instituciones democráticas necesarias para hacer frente a las principales amenazas mundiales sí influye en las decisiones de la junta. Este año, los acontecimientos en torno a la campaña presidencial estadounidense —incluidas las ofensivas cibernéticas y las campañas de desinformación aparentemente dirigidas por el Gobierno ruso y destinadas a perturbar las elecciones de Estados Unidos— han puesto en duda la democracia estadounidense y las intenciones de Rusia, y han hecho que el mundo sea más peligroso que hace un año.
«Por estos motivos, la Junta de Ciencia y Seguridad del Bulletin of the Atomic Scientists ha decidido adelantar 30 segundos el minutero del Reloj del Juicio Final, acercándolo a la catástrofe. ... La decisión de la junta de adelantar el reloj menos de un minuto —algo que nunca había hecho antes— refleja una realidad sencilla: al publicarse este comunicado, Donald Trump llevaba apenas unos días como presidente de Estados Unidos. Muchos de sus candidatos al Gabinete aún no habían sido confirmados por el Senado ni habían asumido sus cargos en el Gobierno, y había tenido poco tiempo para tomar medidas oficiales».
Así han cambiado los científicos la hora del reloj desde su creación hasta 2015:

La única vez que el reloj estuvo más cerca de la medianoche fue entre 1953 y 1959, cuando se mantuvo a dos minutos de la medianoche. El cambio de 2017 es la quinta vez que la hora se ha situado a tres minutos o menos de la medianoche; las otras fueron en 1949, 1953, 1984 y 2015.
Sin embargo, el Reloj del Juicio Final y el Bulletin of the Atomic Scientists también tienen sus detractores.
En un artículo publicado en 2015 por The Breakthrough Institute, Will Boisvert sostuvo que esta simbología puede ser contraproducente para resolver realmente los problemas sobre los que el Bulletin espera movilizar a la gente:
«El apocalipticismo puede distorsionar sistemáticamente nuestra comprensión del riesgo y cautivarnos con escenarios sensacionalistas que nos distraen de riesgos cotidianos que son objetivamente mayores. Peor aún, puede frenar los esfuerzos por resolver problemas mundiales en lugar de impulsarlos. Al tratar los riesgos como infinitos, el discurso catastrofista dificulta evaluarlos: establecer prioridades, sopesarlos frente a sus beneficios o aceptar riesgos menores para mitigar otros mayores. El resultado puede ser la parálisis».
Los miembros del Bulletin anunciaron su decisión sobre el Reloj del Juicio Final en el National Press Club de Washington, DC.
