Stephen Hawking fue un astrofísico brillante que inspiró y asombró. Amplió nuestra comprensión del universo que nos rodea, nuestra curiosidad por él y nuestro entusiasmo por explorarlo. Nos hizo reír. Despertó nuestra curiosidad. Nos hizo imaginar.
También, en ocasiones, nos hizo sentir miedo.
Hawking, que murió esta mañana a los 76 años, tras vivir 52 años con esclerosis lateral amiotrófica (ELA, o enfermedad de Lou Gehrig), dejará un legado de enorme importancia. Pero su temor obsesivo por el futuro de la humanidad, especialmente en sus últimos años, podría resultar ser uno de los aspectos más perdurables (y pertinentes) de ese legado.
Estas son algunas de sus predicciones más sombrías:
La toma del control por la IA
«El genio ya ha salido de la botella. Debemos seguir avanzando en el desarrollo de la inteligencia artificial, pero también debemos ser conscientes de sus peligros muy reales», dijo Hawking el año pasado en una sesión de preguntas y respuestas con WIRED. «Temo que la IA pueda reemplazar por completo a los seres humanos. Si la gente diseña virus informáticos, alguien diseñará una IA que se replique a sí misma. Será una nueva forma de vida que superará a los seres humanos».
A medida que la IA se integra cada vez más en nuestra vida cotidiana, Hawking no es el único que teme que los robots tomen el control.
Pero hay otras amenazas.
Autodestrucción
«La Tierra se nos está quedando pequeña, la población mundial aumenta a un ritmo alarmante y corremos el peligro de autodestruirnos… No sería optimista respecto a las perspectivas a largo plazo de nuestra especie».
Hawking lo dijo en 2016, durante un evento en la Universidad de Cambridge, y atribuyó su pesimismo, en parte, al reciente referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea. En un documental de 2017, dijo que a la humanidad le quedaba apenas un siglo en la Tierra, frente a los 1.000 años que había predicho el año anterior.
Esto se debe, en parte, al cambio climático y a la destrucción del medioambiente que, según temía, podrían volver inhabitable la Tierra. Desde que Donald Trump llegó a la presidencia, se convirtió en uno de los blancos predilectos de las críticas de Hawking:
«Estamos cerca del punto de inflexión en que el calentamiento global se vuelve irreversible. La decisión de Trump [de retirarse del Acuerdo de París] podría empujar a la Tierra al borde del abismo y convertirla en algo parecido a Venus, con una temperatura de doscientos cincuenta grados y lluvia de ácido sulfúrico», dijo Hawking a BBC News.
«El cambio climático es uno de los grandes peligros a los que nos enfrentamos, y podemos evitarlo si actuamos ahora. Al negar las pruebas del cambio climático y retirarse del Acuerdo de París sobre el clima, Donald Trump causará daños medioambientales evitables a nuestro hermoso planeta, poniendo en peligro el mundo natural para nosotros y para nuestros hijos».
Sin embargo, por fortuna, veía una solución.
Colonización de otros planetas
«Si la humanidad ha de perdurar otro millón de años, nuestro futuro está en atrevernos a ir adonde nadie ha llegado antes», dijo Hawking en un festival en Noruega el año pasado.
«Nos estamos quedando sin espacio y los únicos lugares adonde podemos ir son otros mundos. Es hora de explorar otros sistemas solares», continuó. «Expandirnos podría ser lo único que nos salve de nosotros mismos. Estoy convencido de que los seres humanos deben abandonar la Tierra».
«Espero que esto uniera a naciones rivales en torno a un objetivo común: afrontar el desafío que compartimos… Un programa espacial nuevo y ambicioso entusiasmaría a [los jóvenes] y despertaría el interés por otros campos, como la astrofísica y la cosmología».
Presentó una serie de objetivos bastante completa: los países deberían enviar astronautas a la Luna antes de 2020 (y establecer una base lunar en los próximos 30 años). Y deberíamos llegar a Marte antes de 2025.
Si Hawking tenía siquiera un poco de razón, Musk haría bien en ponerse manos a la obra.
