Cómo puede el sector agroalimentario hacer frente a la crisis alimentaria: lo explica un experto

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  • 345 millones de personas en 82 países afrontan hoy una grave inseguridad alimentaria, una cifra que se ha duplicado desde la pandemia.

  • Más de 800 millones de personas, alrededor del 10 % de la población mundial, se acuestan habitualmente con hambre.

  • Las perturbaciones climáticas, el conflicto de Ucrania y la COVID-19 han empeorado la situación, al restringir el suministro mundial de alimentos, elevar los precios y amenazar a las personas y los países más vulnerables del mundo.

  • Wiebe Draijer, director ejecutivo de Rabobank, explica cómo la financiación y el sector agroalimentario pueden hacer frente a la crisis alimentaria, así como las lecciones que ha aprendido como director ejecutivo del mayor banco del mundo dedicado a la alimentación y la agricultura.

El Programa Mundial de Alimentos ha calificado 2022 como un «año de hambre sin precedentes.»

Los niveles de hambre, siempre elevados, han empeorado desde 2019, ya que las perturbaciones climáticas, la COVID-19 y los conflictos geopolíticos han encarecido los alimentos, el combustible y los fertilizantes.

De hecho, al menos 345 millones de personas en 82 países afrontan una grave inseguridad alimentaria y 800 millones —alrededor de una décima parte de la población— se acuestan con hambre cada noche.

El sector agroalimentario —el conjunto de empresas que producen y cultivan alimentos para los consumidores— desempeñará un papel especial para hacer frente a esta crisis.

Wiebe Draijer, presidente de Rabobank, entidad bancaria neerlandesa, conversó con Agenda para explicar el sector agroalimentario y el papel «crucial» que desempeñará.

Como los Países Bajos son el segundo mayor exportador de alimentos del mundo, Draijer ofrece su perspectiva sobre cómo los bancos neerlandeses, como Rabobank, pueden ayudar a desarrollar empresas agroalimentarias y reforzar la seguridad alimentaria.

Esta entrevista se ha editado para abreviarla y facilitar su comprensión.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para contribuir a garantizar la seguridad alimentaria mundial?

Agenda: ¿Qué es fundamental entender sobre la crisis alimentaria?

Wiebe Draijer: La población mundial podría llegar a los 10.000 millones en 2050. Los alimentos deben producirse de manera sostenible y conservar los nutrientes necesarios para que las personas puedan beneficiarse de ellos. Al mismo tiempo, quienes producen los alimentos —los agricultores— deben obtener suficientes beneficios para seguir con esta producción. Necesitan una remuneración justa por su contribución. Cuando hablamos de la crisis alimentaria, nos referimos a que el suministro de alimentos previsto no podrá alimentar de manera nutritiva a 10.000 millones de personas. Asimismo, nuestra capacidad de producción actual, con los métodos de cultivo que usamos, no es viable con la superficie de tierra disponible en el planeta.

Agenda: Cientos de millones de personas pasaban hambre antes de la pandemia. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

La crisis alimentaria a corto plazo que afrontamos ahora está relacionada con la volatilidad de las redes mundiales de suministro de alimentos, su interconexión y su estructura actual. Reorganizar estas redes es de vital importancia para afrontar los desafíos tanto a corto como a largo plazo.

Agenda: ¿Cómo está afectando el cambio climático a los agricultores? ¿Qué cambios están observando?

Wiebe Draijer:Europa está sufriendo sequías importantes, lo que repercute drásticamente en la producción. Italia, por ejemplo, está viendo un impacto considerable en la productividad de toda una generación de agricultores. El cambio climático está provocando una migración gradual de los cultivos del sur al norte de Europa. En Brasil, donde estuve hace poco, vi que los agricultores están construyendo embalses por primera vez para prepararse para las sequías. Los agricultores necesitan nuestra ayuda ante esta nueva realidad.

Agenda: ¿Qué papel cree que desempeñan las finanzas y, en particular, los bancos agroalimentarios en la creación de una red de suministro de alimentos más sostenible?

Wiebe Draijer:Debemos tener en cuenta las implicaciones tanto a largo como a corto plazo. En primer lugar, en Rabobank participamos activamente en garantizar que los fondos de nuestra cartera de préstamos, que supera los 100.000 millones de dólares, se utilicen bien: se destinan a reforzar la cadena mundial de suministro de alimentos y, mediante nuestros diversos productos, programas e incentivos, intentamos ayudar a nuestros socios a crear valor sostenible. Por ejemplo, condicionamos nuestros préstamos a los agricultores a que adopten prácticas sostenibles. Para optar a financiación y a tipos de interés justos, deben adoptar prácticas y demostrar que aplican las mejores prácticas de sostenibilidad. También colaboramos estrechamente con diversas instituciones no gubernamentales, incluido el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, para ayudar a los agricultores a dejar atrás prácticas antiguas e insostenibles y adoptar otras nuevas y más dinámicas.

Durante esta transición, sabemos que los agricultores pueden afrontar mucha incertidumbre y volatilidad. Estabilizar una empresa en una transición de este tipo puede llevar aproximadamente 3 años. Para ayudarlos, los recompensamos por emprenderla y contamos con instrumentos para respaldarlos. A más largo plazo, es necesario aplicar ahora estas prácticas de transición más exigentes, para que el suministro mundial de alimentos pueda cosechar sus beneficios a largo plazo. Por ejemplo, estamos trabajando con Yara para ayudar a paliar la escasez inmediata de fertilizantes en algunas zonas de África, con la perspectiva a largo plazo de pasar a prácticas más sostenibles.

Aquí, en los Países Bajos, por ejemplo, los agricultores se enfrentan al problema de los depósitos de nitrógeno en el suelo y protestan contra las medidas para limitarlo. Por nuestra parte, intentamos ayudar a los agricultores con financiación y conocimientos, e incentivarlos para que sean más sostenibles. Intentamos ayudarlos a cambiar sus métodos y diversificar sus ingresos mediante, por ejemplo, nuestro banco de carbono, que los incentiva a almacenar carbono en el suelo. Esto limita la pérdida de biodiversidad y aumenta la capacidad del terreno para absorber agua.

«Todos tenemos la responsabilidad de concienciar y crear incentivos para impulsar un sistema alimentario más sostenible».

Wiebe Draijer, presidente de Rabobank

Agenda: ¿Qué papel cree que desempeña la tecnología agrícola —y, en concreto, la financiación de las innovaciones agrícolas— en la respuesta necesaria?

Wiebe Draijer:En mis últimos 8 años en Rabobank, ha sido muy emocionante ver surgir todo un nuevo subsector de tecnología alimentaria. Hay empresas emergentes que están haciendo cosas realmente interesantes para crear sistemas de suministro de alimentos más sostenibles. Con el apoyo de organizaciones como el Foro Económico Mundial, hemos visto cómo han crecido, recibido financiación y, finalmente, pasado a formar parte de un ecosistema muy prometedor. Estas empresas emergentes están cambiando el funcionamiento del mundo de la alimentación. Por ejemplo, en el ámbito del desperdicio de alimentos, hay una empresa emergente de California que incorpora sustancias químicas microscópicas a los aerosoles para frutas, a fin de prolongar su conservación. Cuando la conocimos, apenas estaba empezando. Hoy prospera y tiene un impacto real en la reducción del desperdicio de alimentos en todo el mundo.

Agenda: ¿Qué tecnología podría acelerar los avances para hacer frente a la crisis alimentaria?

Wiebe Draijer:Algo que todavía no existe es una certificación de carbono económica y fiable. Actualmente, la certificación puede costar más de 25 dólares por tonelada de CO2. Si el CO2 tiene un precio de entre 50 y 100 dólares, resulta demasiado caro. Tenemos que reducir ese coste con tecnología y asegurarnos de que el carbono que supuestamente se fija en la tierra permanezca allí. Si se les ofrecen los incentivos adecuados, los agricultores sin duda almacenarán carbono: puede ser lucrativo. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha demostrado que esto puede aumentar sus ingresos hasta un 30 %. En África, por ejemplo, deberíamos ayudar a los pequeños agricultores a capturar carbono y, mediante tecnología satelital y datos sobre el terreno, garantizar que permanezca almacenado. Esto puede repercutir de forma muy concreta en sus vidas. Las mediciones del CO2 en el suelo no son lo bastante precisas y, además, los sistemas están aislados y no están conectados. Una base de datos central, conectada, por ejemplo, mediante los teléfonos inteligentes de los agricultores, puede ofrecer una visión más precisa de los avances en la captura de CO2. Necesitamos estas tecnologías.

Agenda: ¿Se está haciendo lo suficiente en el ámbito financiero para garantizar que avancemos según lo previsto hacia nuestros Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Wiebe Draijer:No creo que se esté haciendo lo suficiente. Las empresas emergentes que aspiran a convertirse en empresas en expansión se enfrentan a los mismos problemas de financiación de siempre con los bancos tradicionales. Gran parte de esto se debe a los numerosos malentendidos generalizados sobre el sistema alimentario. La alimentación es una industria sumamente compleja, con muchísimos subsectores. Cada uno tiene sus propios riesgos y complejidades; a la comunidad financiera le cuesta contar con las competencias necesarias para comprender todos esos matices y contrapartidas. Creo que no llega suficiente capital de riesgo a las empresas de tecnología alimentaria que buscan crecer. En Rabobank queremos invertir en empresas que sabemos que serán sostenibles a largo plazo. También queremos conectarlas con grandes empresas alimentarias para asegurarnos de que se adopten de verdad tecnologías nuevas y fiables. Por desgracia, persiste la brecha de conocimientos y muchos no entienden cómo conectar empresas de tecnología agrícola y ayudarlas a crecer de forma sostenible en los lugares adecuados.

«Aún queda todo un mundo de tecnología agrícola por descubrir»

Wiebe Draijer, presidente de Rabobank

Agenda: ¿Dónde le gustaría que estuviera el sector agroalimentario dentro de 10 años?

Wiebe Draijer:Quiero que se reconozca de verdad la contribución de los agricultores y de todas las personas de la cadena de valor agroalimentaria al planeta. Aún queda todo un mundo de tecnología agrícola por descubrir, y debemos asegurarnos de que nuestras inversiones permitan aprovecharlo. También creo que debemos encontrar la manera de calcular correctamente el CO2 almacenado en las explotaciones agrícolas. Por último, para que el sistema de suministro de alimentos sea más sostenible, hace falta adoptar alimentos más naturales y saludables. Tendremos que adaptarnos y adoptar nuevos hábitos alimentarios, teniendo presente que solo podemos comer dentro de los límites planetarios. No estamos valorando lo suficiente el efecto indirecto que tiene el consumo de alimentos poco saludables en nuestro sistema de salud. Es algo que debemos estudiar a fondo.

Agenda: ¿Qué mensaje les daría a quienes no valoran suficientemente el papel del sector agroalimentario en nuestra vida cotidiana?

Wiebe Draijer:Si no cuidamos nuestro sistema mundial de suministro de alimentos, afrontaremos una crisis tras otra. Cuanto más esperemos, más difícil será resolverlas. Todos tenemos la responsabilidad de concienciar y crear incentivos para impulsar un sistema alimentario más sostenible. Como consumidores, ninguno queremos que los alimentos cuesten más debido a los riesgos que se acumulan en los eslabones anteriores de la cadena de valor.

Creo que la pregunta que debería hacerse la gente es: ¿Qué me está diciendo realmente este problema? Aquí, en los Países Bajos, todos formamos parte de la comunidad agrícola. Los problemas a los que se enfrentan los agricultores nos afectan a todos. Tenemos que dar un paso atrás y reflexionar bien sobre sus problemas con el menor sesgo posible. Así quizá encontremos las soluciones innovadoras que necesita el sistema alimentario.

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