Casi la mitad de nuestras calorías proviene de solo 3 cultivos. Esto debe cambiar

Quinoa plants are seen as part of the sweet quinoa promotion at the Canaviri district in La Paz, Bolivia, April 22, 2017. REUTERS/David Mercado
It's time to expand our diets.Image: REUTERS/David Mercado
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¿Sabía que no todos los plátanos son amarillos ni curvos como una media luna? Algunos son rectos, otros son rechonchos, ¡e incluso algunos son rojos! En realidad, existen 1 000 variedades diferentes de plátanos, pero muchos de nosotros no lo sabríamos por los mercados o tiendas donde los plátanos Cavendish son los que se exhiben principalmente. Debido a que sufren menos magulladuras durante el transporte y tienen altos rendimientos, estos plátanos «típicos» son los que se producen con mayor frecuencia. A pesar de la gran variedad que existe en el mundo, los plátanos Cavendish constituyen casi el 50 % de los plátanos cultivados en todo el mundo. La historia es la misma para muchas de nuestras frutas y verduras.

A lo largo de la historia de la humanidad, de unas 30 000 especies de plantas comestibles, entre 6 000 y 7 000 especies se han cultivado para la alimentación. Sin embargo, hoy solo cultivamos aproximadamente 170 cultivos a escala comercial significativa. Aún más sorprendente es que dependemos en gran medida de solo unos 30 de ellos para proporcionarnos las calorías y los nutrientes que necesitamos cada día. ¡Más del 40 % de nuestras calorías diarias proviene de tres cultivos básicos: arroz, trigo y maíz!

Hay miles de cultivos que han sido descuidados o infrautilizados durante siglos. Esto no solo es una lástima por todos los sabores que nos estamos perdiendo, sino también por los nutrientes que aportan. Estos cultivos «descuidados» son, en general, cultivos indígenas o tradicionales que prosperan en regiones específicas del mundo. Ya sea porque se cultivan en zonas geográficas pequeñas, tienen bajos rendimientos, requieren un procesamiento extenso, son susceptibles a las plagas o, simplemente, no se han investigado lo suficiente, nunca llegaron al mercado mundial y, por lo tanto, muchas personas nunca saben que existen, a veces incluso productos de nuestras propias regiones. Con las políticas y la financiación adecuadas, estas variedades descuidadas podrían algún día obtener reconocimiento en el mercado mundial.

Estas son 5 razones por las que debemos dejar de descuidar los cultivos que pueden revolucionar nuestro futuro alimentario:

1. Enriquecen nuestra dieta – Los cultivos tradicionales suelen ser muy nutritivos y pueden ofrecernos una dieta más equilibrada. La quinoa, por ejemplo, es el único cereal que contiene todos los aminoácidos que necesitan los seres humanos. El frijol bambara constituye una excelente fuente de proteínas, y el mijo es rico en calcio y hierro. Actualmente, alrededor de 1 500 millones de personas en el mundo se ven afectadas por una o más formas de deficiencia de micronutrientes. Las carencias de hierro, zinc, yodo y vitaminas A, B12 y D están muy extendidas tanto en países subdesarrollados como en desarrollo, especialmente entre mujeres y niños. Estas carencias se dan no solo en personas con bajo peso, sino también en personas con sobrepeso y obesidad. Muchos cultivos tradicionales e infrautilizados como estos son ricos en micronutrientes y pueden ayudar a reincorporar elementos esenciales a nuestras dietas cada vez más simplificadas.

2. Protegen nuestra agricultura – Al depender de tan pocos cultivos para alimentar a la mayoría de la población mundial, nos volvemos vulnerables a que una sola enfermedad o plaga destruya una gran parte de nuestros sistemas alimentarios. El monocultivo, es decir, cultivar un único tipo de cultivo, es especialmente propenso a la devastación, a la reducción de los rendimientos y a la degradación del suelo. Depender de un mayor número de cultivos que son valorados y apreciados en el mercado mundial significa que los agricultores tienen más opciones sobre qué cultivar y cómo intercalar sus campos. Esto da lugar a sistemas de producción de alimentos más sostenibles y detiene la propagación de algunas plagas e infestaciones de enfermedades.

3. Vencen al cambio climático en su propio terreno – Los cultivos tradicionales son especialmente útiles, ya que muchos poseen propiedades resistentes al clima, como la capacidad de sobrevivir a inundaciones o sequías. También pueden crecer en algunos tipos de climas en los que otros cultivos «estándar» no pueden desarrollarse. La tuna crece en desiertos y zonas áridas, la oca y la quinoa sobreviven a grandes altitudes, y algunas variedades de fruta del pan incluso prosperan en suelos arenosos o salinos. Con la desertificación como un desafío creciente y los fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes, estos cultivos son soluciones para lugares en los que resulta difícil cultivar cualquier otro alimento.

Image: ©FAO/MINAG/Heinz Plenge

4. Mantienen vivo el conocimiento tradicional - No son solo los cultivos tradicionales los que se están ignorando, sino también la forma tradicional de cultivarlos y cosecharlos. Los pueblos indígenas, por ejemplo, han utilizado muchos métodos agrícolas, entre ellos los bancales, que son naturalmente sostenibles, es decir, hacen un mejor uso del agua, requieren poco o ningún fertilizante o ayudan a regenerar el suelo, por citar algunos ejemplos. De cara a un futuro en el que debemos producir más alimentos para más personas en el planeta, necesitamos hacer de la sostenibilidad nuestra nueva forma de vida, y estos métodos tradicionales son herramientas valiosas en este enfoque.

5. Pueden impulsar los medios de vida de los pequeños-agricultores y productores locales – Algunos cultivos tradicionales tienen un buen potencial comercial y podrían ser un excelente cultivo comercial para pequeños agricultores o agricultores familiares. La quinoa, por ejemplo, solía ser un cultivo de subsistencia en Bolivia, Perú y Ecuador, pero gracias a una mayor visibilidad y al interés que despertó, la producción casi se triplicó entre 1992 y 2010. Hoy en día se cultiva en más de 70 países. Además, los cultivos tradicionales, como las legumbres, también son útiles para el cultivo intercalado y, de hecho, aumentan los rendimientos de otros cultivos, lo que ayuda a incrementar los ingresos de los agricultores y sus familias.

La próxima vez que visite un mercado local, en lugar de dirigirse siempre hacia las mismas frutas y verduras, busque algunas que normalmente no note y pruebe algo nuevo. Puede diversificar su propia dieta y, al mismo tiempo, empezar a dar a conocer algunos de estos alimentos olvidados. Empecemos a conocer lo que hemos estado perdiendo.

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