Enfrentando a los piratas de Nollywood

Enfrentando a los piratas de Nollywood
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Dammy Krane, una estrella emergente de la escena musical nigeriana, nació en 1993. Ese mismo año, el entonces presidente militar, el general Ibrahim Babangida, anuló lo que muchos todavía consideran las elecciones más libres y justas que había celebrado Nigeria hasta entonces. El país se sumió en el caos como consecuencia, el presidente Babangida «se apartó», y terminamos con el general Sani Abacha como jefe de Estado. Gobernó Nigeria durante cinco de sus años más oscuros antes de fallecer.

Por la misma época nació la nueva industria cinematográfica de Nigeria. En 1992, un empresario, Kenneth Nnebue, que había importado grandes cantidades de videocasetes que no lograba vender, ya que los CD estaban imponiéndose, decidió rodar una película en esos videocasetes vacíos y venderlos como vídeos domésticos. La película Living in Bondage, rodada en lengua igbo, arrasó en todo el país sin distinción de etnia e inspiró a otros empresarios y cineastas a realizar sus propias películas. Así nació Nollywood.

La industria cinematográfica cobró vida propia y, para su décimo aniversario, ya se la conocía como la tercera mayor industria cinematográfica del mundo (según el número de películas producidas). Hoy ocupa el segundo lugar, solo por detrás de Bollywood, de India, y es el primer mercado cinematográfico del mundo para películas realizadas en lengua inglesa, lo que la hace mayor incluso que Bollywood y Hollywood. Con unos ingresos anuales de unos 600 millones de dólares, es imposible no impresionarse con una industria que nació hace apenas dos décadas sin ninguna estructura establecida.

Hacia finales de los años noventa, la música nigeriana también empezó a renacer. La televisión por cable y por satélite se popularizó en el país y surgieron cadenas que emitían videoclips por toda África. En aquella época, la mayoría de los videoclips que llegaban a emitirse eran sudafricanos, ya que los nigerianos prestaban poca o ninguna atención a la calidad. Pero cuanta más gente veía los videoclips sudafricanos, más se daba cuenta de la necesidad de dar un paso adelante y hacerlo mejor. Y vaya si lo hicieron. Hoy, ninguna fiesta en cualquier lugar del continente está completa sin un buen número de canciones nigerianas.

Nollywood es enorme y la industria musical nigeriana marca la pauta en África. Pero algo sigue frenándolas: la protección de la propiedad intelectual. Las grandes discográficas y los estudios cinematográficos aún no están lo bastante convencidos de volver (a) instalarse en el país, ya que la piratería sigue muy extendida y la distribución es un problema importante.

En Nigeria, los piratas controlan el entretenimiento, situación que ha pasado de tratarse de figuras anónimas a convertirse en distribuidores no oficiales de estos artistas. Es una fórmula interesante. Los álbumes y las películas se producen y se entregan a los piratas a cambio de un pago elevado y de la cesión de los derechos de los artistas sobre sus obras. Al principio pareció una decisión financiera acertada, ya que los artistas apenas lograban vender unidades por un valor cercano a 5.000 dólares, mientras que los acuerdos con los piratas hacían que algunos de ellos firmaran cheques de entre 40.000 y 150.000 dólares. Pero no es sostenible.

Dammy Krane podría haber tenido una historia distinta si hubiera crecido hace dos décadas, sin la posibilidad de explorar su pasión por el entretenimiento, o si hubiera crecido en un futuro en el que la piratería hubiera socavado el modelo de negocio de la industria del entretenimiento. Él, como muchos otros en el cine, la dirección, la producción, el estilismo, la informática y las numerosas ramas de la industria, tiene hoy un empleo satisfactorio simplemente porque esa opción existe ahora. Hay muchas personas como él que saben lo importante que es la industria del entretenimiento, tanto a nivel personal como para la economía nigeriana, por lo que los problemas de distribución deben resolverse.

Uno de los temas generales de la Reunión Anual 2014 del Foro Económico Mundial es la «crisis del milenio», y esta es sin duda una crisis que debe abordarse. La distribución, o la falta de ella, es posiblemente la pieza más importante del rompecabezas que aún falta en un sector que ha crecido más allá de Nigeria hasta abarcar todo el continente. Es necesario asegurarnos de que empecemos a encontrar soluciones antes de que las cosas se compliquen aún más. El desempleo ya es uno de los mayores problemas de África, con el auge del militantismo y el terrorismo. ¿Qué mejor forma hay de captar la atención de los jóvenes de Lagos, Kano y Port Harcourt, ciudades que ya cuentan con escenas del entretenimiento muy florecientes?

Sin duda, este problema necesita una solución a largo plazo y sostenible, pero lo que debemos empezar a hacer a corto plazo es mostrar un compromiso para comenzar a resolverlo. A los 21 años, Nollywood ya es adulta y no hay mejor momento para demostrar que puede sostenerse por sí misma y ser la fuerza poderosa que debería ser. Puede hacerse. Debemos actuar ya.

Autor: Ebuka Obi-Uchendu es presentador de televisión, columnista y abogado especializado en propiedad intelectual, de nacionalidad nigeriana. Es Global Shaper del Foro Económico Mundial y participa en la Reunión Anual 2014.

Imagen: Un policía vigila unos 168.000 CD y DVD piratas. REUTERS/Bogdan Cristel

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