¿Cuánto tiempo estaría dispuesto a permanecer sentado en un avión?
Qantas ha estado poniendo a prueba ese desafío. La aerolínea australiana ha batido el récord del vuelo de pasajeros sin escalas más largo, con un viaje de 19 horas y 16 minutos desde Nueva York hasta Sídney.
El trayecto de 16.200 kilómetros formó parte de una prueba de dos nuevas rutas que la aerolínea está considerando implantar. Realizará un vuelo directo de Londres a Sídney en noviembre.
Los vuelos se utilizan para recopilar datos sobre la salud y el bienestar de los pasajeros y la tripulación en viajes de ultralarga distancia.
Cuarenta y nueve pasajeros y miembros de la tripulación viajaban en el vuelo de Nueva York a Sídney. Las pruebas a bordo incluyeron la monitorización de las ondas cerebrales, los niveles de melatonina y el grado de alerta de los pilotos. También hubo clases de ejercicio para los pasajeros y un horario de comidas y de iluminación ajustados para ayudar a reducir el jet lag.

Un periodista a bordo documentó su experiencia. “Las tres pruebas por hora que me hago durante la primera mitad del vuelo reflejan las exigencias de este viaje”, señaló Angus Whitley, de Bloomberg. “Mi presión arterial está elevada, aunque no alta, y mi ritmo cardíaco aumenta. Mi estado de ánimo es bueno, aunque va decayendo muy gradualmente.”
“Sabemos que los vuelos de ultralarga distancia plantean algunos desafíos adicionales, pero eso ha sido así cada vez que la tecnología nos ha permitido volar más lejos”, afirmó el consejero delegado de Qantas Group, Alan Joyce. “La investigación que estamos llevando a cabo debería darnos mejores estrategias para mejorar la comodidad y el bienestar durante el trayecto.”
La evolución de las fronteras del transporte aéreo
Qantas califica el vuelo como un hito significativo para la aviación.
“Lo que ya está claro es cuánto tiempo se puede ahorrar”, afirmó Joyce. “Nuestro servicio habitual de Nueva York a Sídney, con una escala, despegó tres horas antes que nuestro vuelo directo, pero llegamos unos minutos antes.”
El vuelo directo más largo actualmente en operación es la ruta de Singapore Airlines de Singapur a Nueva York, que dura 17 horas y 52 minutos.

Muy cerca le sigue el vuelo de Qatar Airways de Auckland a Doha, un trayecto de 14.534 kilómetros que dura 17 horas y 30 minutos.
Han pasado muchos años desde los primeros días del transporte aéreo comercial de larga distancia. El primer servicio de Pan Am a través del Pacífico, en 1936, tardó seis días, cinco etapas y casi 60 horas en el aire entre San Francisco y Manila.
El desafío del carbono
Aunque los vuelos actuales son cada vez más eficientes, la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) reconoce la necesidad de abordar el cambio climático.
La aviación genera alrededor del 2 % de las emisiones mundiales de carbono. La IATA ha fijado objetivos que incluyen una reducción de las emisiones netas de CO2 de la aviación del 50 % para 2050, en relación con los niveles de 2005.
Las aerolíneas buscan diversas formas de minimizar su impacto. Los biocombustibles, que pueden fabricarse a partir de algas o subproductos residuales, se están investigando como una vía viable para reducir las emisiones. Otras innovaciones, como la adaptación de winglets –dispositivos situados en las puntas de las alas para reducir la resistencia al avance– también han contribuido a reducir las emisiones de CO2.
Qantas indicó que todas las emisiones de sus vuelos de investigación serán compensadas.
