Mark Zuckerberg: construir una comunidad global que funcione para todos

Facebook CEO Mark Zuckerberg speaks on stage during the Facebook F8 conference in San Francisco, California April 12, 2016. REUTERS/Stephen Lam - RTX29NQI
Facebook CEO Mark Zuckerberg has a message for the global community.Image: REUTERS/Stephen Lam
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En una carta abierta publicada en su página de Facebook, Mark Zuckerberg analiza el papel que Facebook y la tecnología pueden desempeñar para ayudar a construir una comunidad global sólida y eficaz.

A nuestra comunidad:

En nuestro camino para conectar el mundo, a menudo hablamos de los productos que estamos creando y de las novedades de nuestra empresa. Hoy quiero centrarme en la pregunta más importante de todas: ¿estamos construyendo el mundo que todos queremos?

La historia es el relato de cómo hemos aprendido a unirnos en grupos cada vez más numerosos: de tribus a ciudades y a naciones. En cada etapa, construimos infraestructuras sociales, como comunidades, medios de comunicación y gobiernos, para darnos los medios de lograr cosas que no podíamos alcanzar por nuestra cuenta.

Hoy estamos cerca de dar el siguiente paso. Nuestras mayores oportunidades son ahora globales: difundir la prosperidad y la libertad, promover la paz y el entendimiento, sacar a las personas de la pobreza y acelerar la ciencia. Nuestros mayores desafíos también requieren respuestas globales: acabar con el terrorismo, combatir el cambio climático y prevenir las pandemias. El progreso exige ahora que la humanidad se una, no solo como ciudades o naciones, sino también como comunidad global.

Esto es especialmente importante ahora. Facebook defiende acercarnos y construir una comunidad global. Cuando empezamos, esta idea no era polémica. Cada año, el mundo estaba más conectado, y esto se consideraba una tendencia positiva. Sin embargo, ahora hay personas en todo el mundo que se han quedado atrás con la globalización, así como movimientos que propugnan desvincularse de las conexiones globales. Se plantean preguntas sobre si podemos crear una comunidad global que funcione para todos y sobre si el camino que tenemos por delante consiste en conectarnos más o en dar marcha atrás.

Estamos en un momento en que muchos de nosotros, en todo el mundo, reflexionamos sobre cómo lograr el mayor impacto positivo. Recuerdo mi frase favorita sobre la tecnología: «Siempre sobrestimamos lo que podemos hacer en dos años y subestimamos lo que podemos hacer en diez». Tal vez no tengamos el poder de crear de inmediato el mundo que queremos, pero todos podemos empezar hoy a trabajar pensando en el largo plazo. En momentos como este, lo más importante que podemos hacer en Facebook es desarrollar la infraestructura social que dé a las personas el poder de construir una comunidad global que funcione para todos.

Durante la última década, Facebook se ha centrado en conectar a amigos y familiares. Sobre esa base, nuestro próximo objetivo será desarrollar la infraestructura social de las comunidades: para que nos apoyen, nos mantengan a salvo, nos informen, fomenten la participación cívica e incluyan a todos.

Unirnos a todos como comunidad global es un proyecto que supera a cualquier organización o empresa, pero Facebook puede contribuir a responder estas cinco preguntas importantes:

- ¿Cómo ayudamos a las personas a crear comunidades solidarias que fortalezcan las instituciones tradicionales en un mundo donde disminuye la pertenencia a estas instituciones?

- ¿Cómo ayudamos a las personas a crear una comunidad segura que prevenga daños, ayude durante las crisis y se reconstruya después, en un mundo donde cualquier persona, en cualquier lugar, puede afectarnos?

- ¿Cómo ayudamos a las personas a crear una comunidad informada que nos exponga a nuevas ideas y genere entendimiento mutuo en un mundo donde todas las personas tienen voz?

- ¿Cómo ayudamos a las personas a crear una comunidad comprometida cívicamente en un mundo donde a veces participa en las votaciones menos de la mitad de la población?

- ¿Cómo ayudamos a las personas a crear una comunidad inclusiva que refleje nuestros valores colectivos y nuestra humanidad compartida, desde el ámbito local hasta el global, y que abarque culturas, naciones y regiones, en un mundo con pocos ejemplos de comunidades globales?

Espero que más personas nos comprometamos a dedicar nuestras energías a construir la infraestructura social a largo plazo que una a la humanidad. Facebook no aportará todas las respuestas a estas preguntas, pero creo que podemos desempeñar un papel.

En Facebook, nuestro trabajo consiste en ayudar a las personas a lograr el mayor impacto positivo y, al mismo tiempo, mitigar los ámbitos en los que la tecnología y las redes sociales pueden contribuir a la división y el aislamiento. Facebook es un proyecto en evolución y estamos dedicados a aprender y mejorar. Nos tomamos muy en serio nuestra responsabilidad y hoy quiero hablar de cómo pensamos contribuir a construir esta comunidad global.

Image: REUTERS/Dado Ruvic

Comunidades solidarias

Construir una comunidad global que funcione para todos empieza por los millones de comunidades más pequeñas y estructuras sociales cercanas a las que acudimos para satisfacer nuestras necesidades personales, emocionales y espirituales.

Ya sean iglesias, equipos deportivos, sindicatos u otros grupos locales, todos desempeñan un papel importante como infraestructura social de nuestras comunidades. Nos brindan a todos un sentido de propósito y esperanza; la reafirmación moral de que se nos necesita y de que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos; el consuelo de saber que no estamos solos y que una comunidad vela por nosotros; mentoría, orientación y desarrollo personal; una red de seguridad; valores, normas culturales y rendición de cuentas; reuniones sociales, rituales y una forma de conocer gente nueva; y una manera de pasar el tiempo.

En nuestra sociedad, tenemos relaciones personales con amigos y familiares y, luego, relaciones institucionales con los gobiernos que establecen las reglas. Una sociedad saludable también cuenta con muchas capas de comunidades entre nosotros y el gobierno que atienden nuestras necesidades. Cuando hablamos de nuestro «tejido social», normalmente nos referimos a los numerosos grupos intermediarios que nos unen y refuerzan nuestros valores.

Sin embargo, durante las últimas décadas se ha producido un marcado declive de la importante infraestructura social de las comunidades locales. Desde la década de 1970, la participación en algunos grupos locales ha disminuido hasta en una cuarta parte, en todos los sectores de la población.

Este declive plantea preguntas más profundas, junto con encuestas que muestran que un gran porcentaje de nuestra población carece de esperanza en el futuro. Es posible que muchos de nuestros desafíos sean tanto sociales como económicos, o incluso más: que estén relacionados con la falta de comunidad y de conexión con algo más grande que nosotros mismos. Un pastor me dijo: «La gente se siente desorientada. Muchas de las cosas que antes daban estabilidad ya no existen».

Las comunidades en línea son un punto luminoso, y podemos fortalecer las comunidades físicas existentes ayudando a las personas a reunirse tanto en línea como en persona. Del mismo modo que conectarnos con amigos en línea fortalece las relaciones reales, desarrollar esta infraestructura fortalecerá estas comunidades y permitirá que surjan otras completamente nuevas.

A una mujer llamada Christina le diagnosticaron un trastorno poco frecuente llamado epidermólisis bullosa, y ahora forma parte de un grupo que conecta a 2.400 personas de todo el mundo para que ninguna tenga que sufrir en soledad. Un hombre llamado Matt criaba solo a sus dos hijos y creó el grupo Black Fathers para que los hombres compartan consejos y se animen entre sí mientras crían a sus familias. En San Diego, más de 4.000 familiares de militares forman parte de un grupo que les ayuda a entablar amistad con otros cónyuges. Estas comunidades no solo interactúan en línea. Se reúnen, organizan cenas y se apoyan en su vida cotidiana.

Hace poco descubrimos que más de 100 millones de personas en Facebook forman parte de grupos que llamamos «muy significativos». Al unirse a ellos, estos grupos se convierten rápidamente en la parte más importante de su experiencia en la red social y en un componente esencial de su estructura de apoyo presencial. Por ejemplo, muchos padres primerizos nos cuentan que unirse a un grupo de crianza después de tener un hijo cumple esta función.

Existe una verdadera oportunidad de conectar a más personas con grupos que constituyan una infraestructura social significativa en sus vidas. Más de mil millones de personas son miembros activos de grupos de Facebook, pero la mayoría no los busca por su cuenta: sus amigos les envían invitaciones o Facebook se los recomienda. Si mejoramos nuestras recomendaciones y ayudamos a mil millones de personas a conectar con comunidades significativas, podremos fortalecer nuestro tejido social.

De ahora en adelante, mediremos el progreso de Facebook en cuanto a los grupos en función de los grupos significativos, no de los grupos en general. Para ello, no solo tendremos que ayudar a las personas a conectar con los grupos significativos que ya existen, sino también permitir que los líderes comunitarios creen más grupos significativos con los que las personas puedan conectar.

Las comunidades físicas más exitosas cuentan con líderes comprometidos, y hemos observado lo mismo en los grupos en línea. En Berlín, un hombre llamado Monis Bukhari dirige un grupo en el que ayuda personalmente a las personas refugiadas a encontrar vivienda y trabajo. Hoy, las herramientas de Facebook para los administradores de grupos son relativamente sencillas. Tenemos previsto crear más herramientas para que líderes comunitarios como Monis puedan dirigir y hacer crecer sus grupos como quieran, de forma similar a lo que hemos hecho con las páginas.

La mayoría de las comunidades están compuestas por muchas subcomunidades, y este es otro ámbito claro en el que podemos desarrollar herramientas nuevas. Una escuela, por ejemplo, no es una sola comunidad, sino que incluye muchos grupos más pequeños entre sus clases, residencias y grupos de estudiantes. Así como el tejido social de la sociedad está formado por muchas comunidades, cada comunidad se compone de numerosos grupos de conexiones personales. Tenemos previsto ampliar los grupos para dar cabida a las subcomunidades.

Podemos considerar muchas actividades desde la perspectiva de crear comunidad. Ver vídeos de nuestro equipo deportivo o programa de televisión favorito, leer nuestro periódico preferido o jugar a nuestro juego favorito no es solo entretenimiento o información: es una experiencia compartida y una oportunidad de reunir a personas interesadas en lo mismo. Podemos diseñar estas experiencias para fortalecer las conexiones sociales, en vez de para el consumo pasivo.

Nuestro objetivo es fortalecer las comunidades existentes ayudándonos a reunirnos tanto en línea como en persona, y también permitirnos formar comunidades completamente nuevas que trasciendan la ubicación física. Al hacerlo, además de conectarnos en línea, reforzamos nuestras comunidades físicas al reunirnos en persona para apoyarnos mutuamente.

Una sociedad saludable necesita estas comunidades para atender nuestras necesidades personales, emocionales y espirituales. En un mundo donde esta infraestructura social física ha ido disminuyendo, tenemos una verdadera oportunidad de ayudar a fortalecer estas comunidades y el tejido social de nuestra sociedad.

Comunidad segura

Mientras construimos una comunidad global, ha llegado el momento de la verdad. Nuestro éxito no depende solo de si podemos grabar vídeos y compartirlos con amigos. Depende de si estamos construyendo una comunidad que contribuya a mantenernos a salvo, que prevenga daños, ayude durante las crisis y se reconstruya después.

Las amenazas actuales son cada vez más globales, pero la infraestructura para protegernos no lo es. Problemas como el terrorismo, los desastres naturales, las enfermedades, las crisis de refugiados y el cambio climático requieren respuestas coordinadas con una perspectiva mundial. Ningún país puede resolverlos por sí solo. Un virus en un país puede propagarse rápidamente a otros. Un conflicto en un país puede provocar una crisis de refugiados en varios continentes. La contaminación en un lugar puede afectar al medioambiente de todo el mundo. Los sistemas actuales de la humanidad son insuficientes para abordar estos problemas.

Muchas personas comprometidas se incorporan a organizaciones internacionales sin ánimo de lucro para ayudar, pero a menudo el mercado no financia ni incentiva la creación de la infraestructura necesaria. Desde hace tiempo esperaba que más organizaciones y empresas emergentes crearan herramientas tecnológicas de salud y seguridad, y me ha sorprendido que apenas se haya intentado construir mucho de lo que hace falta. Existe una verdadera oportunidad de crear una infraestructura global de seguridad, y he indicado a Facebook que invierta cada vez más recursos para atender esta necesidad.

Para algunos de estos problemas, la comunidad de Facebook está en una posición privilegiada para ayudar a prevenir daños, prestar asistencia durante una crisis o unirse para reconstruir después. Esto se debe al volumen de comunicación que circula por nuestra red, a nuestra capacidad de llegar rápidamente a personas de todo el mundo en una emergencia y a la inmensa bondad innata de las personas que se congrega en nuestra comunidad.

Para prevenir daños, podemos construir una infraestructura social que ayude a nuestra comunidad a identificar problemas antes de que ocurran. Cuando alguien piensa en suicidarse o hacerse daño, hemos creado una infraestructura que ofrece a sus amigos y a su comunidad herramientas que podrían salvarle la vida. Cuando desaparece un niño, hemos creado una infraestructura para mostrar alertas Amber, y se ha logrado rescatar a varios niños sin que sufrieran daños. También hemos creado una infraestructura para colaborar con organizaciones de seguridad pública de todo el mundo cuando tenemos conocimiento de estos problemas. En adelante, nuestra comunidad debería poder identificar aún más riesgos relacionados con la salud mental, las enfermedades o la delincuencia.

Para ayudar durante una crisis, hemos creado una infraestructura como Safety Check, que nos permite avisar a nuestros amigos de que estamos a salvo y comprobar cómo están quienes podrían verse afectados por un atentado o un desastre natural. Safety Check se ha activado casi 500 veces en dos años y ya ha avisado a las personas más de mil millones de veces de que sus familiares y amigos están a salvo. Cuando ocurre un desastre, los gobiernos suelen llamarnos para asegurarse de que Safety Check se haya activado en sus países. Pero aún queda mucho por hacer. Hace poco añadimos herramientas para encontrar y ofrecer refugio, alimentos y otros recursos durante las emergencias. Con el tiempo, nuestra comunidad debería poder ayudar durante las guerras y ante problemas persistentes que no se limitan a un solo acontecimiento.

Para reconstruir después de una crisis, hemos creado la mayor infraestructura social del mundo para la acción colectiva. Hace unos años, tras un terremoto en Nepal, la comunidad de Facebook recaudó 15 millones de dólares para ayudar a las personas a recuperarse y reconstruir; fue la mayor campaña de ayuda financiada mediante micromecenazgo de la historia. Vimos una iniciativa similar después del tiroteo en la discoteca Pulse de Orlando, cuando personas de todo el país organizaron donaciones de sangre para ayudar a víctimas a las que nunca habían conocido. También creamos herramientas para que millones de personas pudieran comprometerse a donar sus órganos y salvar a otras tras accidentes, y los registros informaron de aumentos de inscripciones mayores que nunca. De cara al futuro, una de nuestras mayores oportunidades para mantener a las personas a salvo consiste en crear inteligencia artificial que permita entender de forma más rápida y precisa lo que ocurre en nuestra comunidad.

Cada día se publican miles de millones de publicaciones, comentarios y mensajes en nuestros servicios y, como es imposible revisarlos todos, examinamos el contenido cuando alguien nos lo denuncia. Han ocurrido sucesos terriblemente trágicos, como suicidios, algunos retransmitidos en directo, que quizá se podrían haber evitado si alguien hubiera advertido lo que sucedía y lo hubiera denunciado antes. Cada día hay casos de acoso e intimidación sobre los que nuestro equipo debe recibir avisos antes de poder ayudar. Estas historias demuestran que debemos encontrar la manera de hacer más. La inteligencia artificial puede ayudar a ofrecer un enfoque mejor. Estamos investigando sistemas que puedan analizar fotos y vídeos para señalar el contenido que nuestro equipo debería revisar. Su desarrollo aún está en una fase muy temprana, pero ya hemos empezado a aplicarlos a algunos contenidos y, actualmente, generan alrededor de un tercio de todas las denuncias que recibe el equipo que revisa el contenido de nuestra comunidad.

Se necesitarán muchos años para desarrollar plenamente estos sistemas. Ahora estamos empezando a explorar cómo usar la inteligencia artificial para distinguir entre las noticias sobre terrorismo y la propaganda terrorista propiamente dicha, de modo que podamos eliminar rápidamente a quienes intenten utilizar nuestros servicios para reclutar personas para una organización terrorista. Es un reto técnico difícil, pues exige crear una inteligencia artificial capaz de leer y comprender las noticias, pero debemos trabajar en ello para contribuir a combatir el terrorismo en todo el mundo. Al hablar de cómo mantener a salvo a nuestra comunidad, es importante destacar que parte de esa tarea consiste en proteger la seguridad y la libertad individuales. Defendemos firmemente el cifrado y lo hemos integrado en las mayores plataformas de mensajería del mundo: WhatsApp y Messenger. Mantener a salvo a nuestra comunidad no exige comprometer la privacidad. Desde que incorporamos el cifrado de extremo a extremo a WhatsApp, hemos reducido el spam y el contenido malicioso en más de un 75%.

Image: REUTERS/Dado Ruvic

El camino a seguir consiste en reconocer que una comunidad global necesita infraestructura social que nos proteja de las amenazas de todo el mundo, y que nuestra comunidad está en una posición privilegiada para prevenir desastres, ayudar durante las crisis y reconstruir después. Mantener a salvo a la comunidad global es una parte importante de nuestra misión y de la forma en que mediremos nuestro progreso en adelante.

Comunidad informada

El propósito de cualquier comunidad es reunir a las personas para hacer cosas que no podríamos lograr por nuestra cuenta. Para ello, necesitamos formas de compartir nuevas ideas y alcanzar un entendimiento común suficiente para trabajar juntos de verdad. Dar voz a todas las personas ha sido históricamente una fuerza muy positiva para el debate público, porque aumenta la diversidad de ideas compartidas. Sin embargo, el último año también ha demostrado que podría fragmentar nuestra percepción compartida de la realidad. Tenemos la responsabilidad de potenciar los efectos positivos y mitigar los negativos, seguir aumentando la diversidad y, a la vez, fortalecer nuestro entendimiento común para que nuestra comunidad pueda generar el mayor impacto positivo posible en el mundo.

Las dos inquietudes más comentadas durante el último año se referían a la diversidad de puntos de vista que vemos (las burbujas de filtro) y a la exactitud de la información (las noticias falsas). Me preocupan estos temas y los hemos estudiado a fondo, pero también me inquietan efectos aún más poderosos que debemos mitigar: el sensacionalismo y la polarización, que conducen a la pérdida de un entendimiento común.

Las redes sociales ya ofrecen puntos de vista más diversos que los que jamás hayan ofrecido los medios tradicionales. Aunque la mayoría de nuestros amigos se parezcan a nosotros, todos conocemos a personas con intereses, creencias y orígenes distintos que nos exponen a otras perspectivas. En comparación con informarnos a través de las mismas dos o tres cadenas de televisión o leer los mismos periódicos con opiniones editoriales uniformes, nuestras redes de Facebook nos muestran contenidos más diversos.

Pero nuestro objetivo debe ser ayudar a las personas a ver una imagen más completa, no solo perspectivas alternativas. Debemos actuar con cuidado. Las investigaciones demuestran que algunas de las ideas más evidentes, como mostrar a las personas un artículo desde el punto de vista opuesto, en realidad profundizan la polarización al presentar las otras perspectivas como ajenas. Un enfoque más eficaz consiste en mostrar una variedad de perspectivas, permitir que las personas vean dónde se sitúan sus opiniones en un espectro y lleguen a una conclusión sobre lo que consideran correcto. Con el tiempo, nuestra comunidad identificará las fuentes que ofrecen una variedad completa de perspectivas, y esos contenidos aparecerán de forma más natural.

La exactitud de la información es muy importante. Sabemos que en Facebook hay información errónea e incluso contenido totalmente engañoso, y nos lo tomamos muy en serio. Hemos avanzado en la lucha contra los engaños del mismo modo que combatimos el spam, pero aún queda trabajo por hacer. Procedemos con cautela porque no siempre existe una línea clara entre los engaños, la sátira y la opinión. En una sociedad libre, es importante que las personas tengan la capacidad de expresar sus opiniones, aunque otros crean que se equivocan. Nuestro enfoque se centrará menos en prohibir la información errónea y más en dar visibilidad a perspectivas e información adicionales, incluido el hecho de que los verificadores de datos cuestionen la exactitud de una publicación.

Aunque todavía tenemos trabajo por hacer en materia de diversidad informativa y desinformación, me preocupa aún más el impacto del sensacionalismo y la polarización, así como la idea de construir un entendimiento común. Las redes sociales son un medio de formato breve en el que los mensajes que conectan con el público se amplifican muchas veces. Esto favorece la simplicidad y desalienta los matices. En el mejor de los casos, permite centrar los mensajes y expone a las personas a ideas distintas. En el peor, simplifica en exceso temas importantes y nos empuja hacia los extremos.

La polarización existe en todos los ámbitos del debate, no solo en las redes sociales. Se da en todos los grupos y comunidades, incluidas las empresas, las aulas y los jurados, y por lo general no guarda relación con la política. En la comunidad tecnológica, por ejemplo, el debate sobre la inteligencia artificial se ha simplificado en exceso hasta convertirse en alarmismo sobre amenazas existenciales. El perjuicio es que el sensacionalismo aleja a las personas de las opiniones equilibradas y matizadas y las lleva hacia extremos polarizados.

Si esto continúa y perdemos el entendimiento común, aunque elimináramos toda la información errónea, las personas se limitarían a destacar distintos conjuntos de hechos para ajustarlos a sus opiniones polarizadas. Por eso me preocupa tanto el sensacionalismo en los medios.

Por suerte, podemos tomar medidas concretas para corregir estos efectos. Por ejemplo, observamos que algunas personas comparten noticias basándose en titulares sensacionalistas sin llegar a leerlas. En general, si después de leer una noticia tienes menos probabilidades de compartirla, es buena señal de que el titular era sensacionalista. Si tienes más probabilidades de compartirla después de leerla, a menudo es señal de que se trata de contenido profundo y de calidad. Hace poco empezamos a reducir el sensacionalismo en la sección de noticias al tener esto en cuenta para cada contenido y, en adelante, señales como esta también nos permitirán identificar a los editores sensacionalistas. Hemos tomado y seguiremos tomando muchas medidas de este tipo para reducir el sensacionalismo y ayudar a construir una comunidad más informada.

Las investigaciones indican que las mejores soluciones para mejorar el debate podrían surgir de llegar a conocernos como personas en su totalidad, en lugar de vernos solo como opiniones, algo para lo que Facebook podría estar especialmente preparado. Si conectamos con otras personas a través de lo que tenemos en común, como los equipos deportivos, los programas de televisión o nuestros intereses, resulta más fácil dialogar sobre aquello en lo que discrepamos. Cuando lo hacemos bien, damos a miles de millones de personas la capacidad de compartir nuevas perspectivas, a la vez que mitigamos los efectos no deseados que conlleva todo medio nuevo.

Un sector informativo sólido también es fundamental para construir una comunidad informada. Dar voz a las personas no basta si no hay otras dedicadas a descubrir nueva información y analizarla. Debemos hacer más para apoyar al sector informativo y garantizar la sostenibilidad de esta función social vital: desde impulsar las noticias locales hasta desarrollar formatos más adecuados para los dispositivos móviles y mejorar la variedad de modelos de negocio de los que dependen las organizaciones informativas.

Conectar a todo el mundo a internet también es necesario para construir una comunidad informada. Para la mayoría de las personas de todo el mundo, el debate no gira en torno a la calidad del discurso público, sino a si tienen siquiera acceso a la información básica que necesitan, a menudo relacionada con la salud, la educación y el empleo.

Por último, quiero destacar que la gran mayoría de las conversaciones en Facebook son sociales, no ideológicas. Son amigos que comparten bromas y familias que siguen en contacto pese a vivir en ciudades distintas. Son personas que encuentran grupos, ya sean padres primerizos que crían a sus hijos o pacientes recién diagnosticados que afrontan juntos una enfermedad. A veces se reúnen por alegría, en torno a la religión o el deporte. Y a veces, para sobrevivir, como los refugiados que se comunican para encontrar refugio.

Sea cual sea tu situación cuando te unes a nuestra comunidad, nuestro compromiso es seguir mejorando nuestras herramientas para darte el poder de compartir tu experiencia. Al aumentar la diversidad de nuestras ideas y fortalecer nuestro entendimiento común, nuestra comunidad puede tener el mayor impacto positivo posible en el mundo.

Una comunidad comprometida con la vida cívica

Nuestra sociedad solo reflejará nuestros valores colectivos si participamos en el proceso cívico y en el autogobierno. Hay dos tipos distintos de infraestructura social que debemos construir:

El primero fomenta la participación en los procesos políticos existentes: votar, involucrarse en los asuntos públicos y con los representantes, expresarse y, a veces, organizarse. Solo con una participación mucho mayor podremos garantizar que estos procesos políticos reflejen nuestros valores.

El segundo consiste en establecer un nuevo proceso para que los ciudadanos de todo el mundo participen en la toma de decisiones colectivas. Nuestro mundo está más conectado que nunca y nos enfrentamos a problemas globales que trascienden las fronteras nacionales. Como la mayor comunidad global, Facebook puede explorar ejemplos de cómo podría funcionar la gobernanza comunitaria a gran escala.

El punto de partida para la participación cívica en el proceso político existente es apoyar el voto en todo el mundo. Llama la atención que solo alrededor de la mitad de los estadounidenses con derecho a voto participe en las elecciones. Es una proporción baja en comparación con otros países, pero la democracia está retrocediendo en muchos países y existe una gran oportunidad en todo el mundo para fomentar la participación cívica.

En las elecciones de Estados Unidos del año pasado, ayudamos a más de 2 millones de personas a inscribirse para votar y luego a votar. Fue una de las iniciativas de movilización electoral más grandes de la historia, y superó las de los dos principales partidos juntos. En todas las elecciones del mundo seguimos mejorando nuestras herramientas para ayudar a más personas a inscribirse y votar, y esperamos llegar a permitir que cientos de millones de personas más voten en las elecciones que las que votan hoy, en todos los países democráticos del mundo.

La participación cívica local representa una gran oportunidad, al igual que la nacional. Hoy, la mayoría de nosotros ni siquiera sabe quiénes son sus representantes locales, pero muchas políticas que afectan a nuestras vidas son locales y es ahí donde nuestra participación tiene mayor influencia. Las investigaciones indican que leer noticias locales está directamente relacionado con la participación cívica local. Esto demuestra que construir una comunidad informada, comunidades locales solidarias y una comunidad comprometida con la vida cívica son objetivos relacionados.

Más allá del voto, la mayor oportunidad consiste en ayudar a las personas a mantenerse involucradas cada día en los asuntos que les importan, y no solo cada pocos años en las urnas. Podemos ayudar a establecer un diálogo directo y exigir responsabilidad entre las personas y nuestros líderes electos. En India, el primer ministro Modi ha pedido a sus ministros que compartan sus reuniones e información en Facebook para que puedan escuchar directamente las opiniones de los ciudadanos. En Kenia, pueblos enteros están juntos en grupos de WhatsApp, incluidos sus representantes. En campañas recientes de todo el mundo —de India e Indonesia a Europa y Estados Unidos— hemos visto que suele ganar el candidato con más seguidores en Facebook y con mayor participación de estos. Así como la televisión se convirtió en el principal medio de comunicación cívica en la década de 1960, las redes sociales están convirtiéndose en ese medio en el siglo XXI.

Esto nos brinda la oportunidad de conectar con nuestros representantes en todos los niveles. En los últimos meses, ya hemos ayudado a nuestra comunidad a duplicar el número de conexiones entre las personas y sus representantes, facilitando que se conecten con todos ellos con un solo clic. Al conectar, podemos interactuar directamente mediante comentarios y mensajes. Por ejemplo, en Islandia es habitual etiquetar a políticos en debates grupales para que puedan llevar los asuntos de la comunidad al parlamento.

A veces, las personas tienen que alzar la voz y manifestarse por aquello que consideran justo. Desde la plaza Tahrir hasta el Tea Party, nuestra comunidad organiza estas manifestaciones mediante nuestra infraestructura para eventos y grupos. A diario, las personas usan su voz para compartir sus opiniones de formas que pueden difundirse por todo el mundo y convertirse en movimientos. La Marcha de las Mujeres es un ejemplo: una abuela con conexión a internet escribió una publicación que llevó a sus amigas a crear un evento en Facebook, que acabó reuniendo a millones de personas en marchas por ciudades de todo el mundo.

Dar voz a las personas es un principio al que nuestra comunidad se ha comprometido desde sus inicios. De cara al futuro y a la construcción de la infraestructura social para una comunidad global, trabajaremos en nuevas herramientas que fomenten una participación cívica reflexiva. Empoderarnos para usar nuestra voz será cada vez más importante.

Una comunidad inclusiva

Construir una comunidad global inclusiva requiere establecer un nuevo proceso para que los ciudadanos de todo el mundo participen en la gobernanza comunitaria. Espero que podamos explorar ejemplos de cómo podría funcionar la toma de decisiones colectivas a gran escala.

Facebook no es solo tecnología o medios de comunicación, sino una comunidad de personas. Eso significa que necesitamos Normas comunitarias que reflejen nuestros valores colectivos sobre lo que debería y no debería permitirse. En el último año, la complejidad de los problemas que hemos visto ha superado la capacidad de nuestros procesos actuales para gobernar la comunidad. Lo vimos en errores que llevaron a retirar videos de interés periodístico sobre Black Lives Matter y la violencia policial, y en la eliminación de la histórica foto El terror de la guerra, de Vietnam. También lo vimos al clasificar erróneamente el discurso de odio en debates políticos en ambos sentidos: se retiraron cuentas y contenidos que deberían haberse mantenido, y se dejaron publicados contenidos de odio que deberían haberse retirado. Tanto la cantidad de problemas como su importancia cultural han aumentado recientemente.

Esto me ha resultado doloroso porque a menudo coincido con quienes nos critican cuando dicen que cometemos errores. Estos errores casi nunca se deben a que mantengamos posturas ideológicas opuestas a las de la comunidad, sino a problemas operativos relacionados con la escala. Nuestra filosofía rectora para las Normas comunitarias es tratar de reflejar las normas culturales de nuestra comunidad. En caso de duda, siempre damos prioridad a que las personas tengan el poder de compartir más.

Hay varias razones por las que han aumentado los problemas que hemos visto: las normas culturales están cambiando, las culturas difieren en todo el mundo y las personas son sensibles a cosas distintas.

En primer lugar, nuestra comunidad está evolucionando: de sus orígenes, cuando nos conectaba con familiares y amigos, ha pasado a ser también una fuente de noticias y discurso público. Con este cambio cultural, nuestras Normas comunitarias deben adaptarse para permitir más contenido de interés periodístico e histórico, aunque parte resulte objetable. Por ejemplo, antes se habría marcado como perturbador y retirado un video extremadamente violento en el que alguien muere. Sin embargo, ahora que usamos Live para documentar las noticias y publicamos videos para protestar contra la violencia, nuestras normas deben adaptarse. Del mismo modo, antes siempre se habría retirado cualquier foto que mostrara desnudez infantil —y con razón—, pero ahora hemos adaptado nuestras normas para permitir contenido de importancia histórica, como la foto El terror de la guerra. Estos problemas reflejan la necesidad de actualizar nuestras normas para responder a las expectativas cambiantes de nuestra comunidad.

En segundo lugar, nuestra comunidad abarca muchos países y culturas, y las normas son distintas en cada región. No sorprende que a los europeos les moleste con más frecuencia que se retiren imágenes que muestran desnudez, ya que algunas culturas europeas la aceptan más que, por ejemplo, muchas comunidades de Oriente Medio o Asia. Con una comunidad de casi dos mil millones de personas, resulta menos viable tener un único conjunto de normas que la rija en su totalidad, por lo que debemos avanzar hacia un sistema de gobernanza más local.

En tercer lugar, incluso dentro de una misma cultura, tenemos opiniones distintas sobre lo que queremos ver y lo que nos resulta objetable. Puede que a mí no me moleste un discurso más cargado políticamente, pero no quiera ver nada con insinuaciones sexuales, mientras que a ti puede no molestarte la desnudez, pero no quieras ver discursos ofensivos. Del mismo modo, quizá quieras compartir un video violento durante una protesta sin preocuparte de molestar a amigos que no quieran verlo. Y así como ver contenido objetable es una mala experiencia, también es terrible que nos digan que no podemos compartir algo que consideramos importante. Esto sugiere que debemos avanzar hacia un sistema de control personal sobre nuestra experiencia.

En cuarto lugar, operamos a una escala tan grande que incluso un pequeño porcentaje de errores provoca un gran número de malas experiencias. Revisamos más de cien millones de contenidos cada mes y, aunque nuestros revisores acierten en el 99 % de los casos, con el tiempo eso sigue suponiendo millones de errores. Cualquier sistema siempre tendrá algunos errores, pero creo que podemos hacerlo mejor que hasta ahora.

He dedicado mucho tiempo durante el último año a reflexionar sobre cómo mejorar la gobernanza de nuestra comunidad. Desde California, no somos quienes mejor podemos identificar las normas culturales de todo el mundo. En cambio, necesitamos un sistema en el que todos podamos contribuir a establecer las normas. Aunque este sistema aún no está plenamente desarrollado, quiero compartir una idea de cómo podría funcionar.

Los principios rectores son que las Normas comunitarias deben reflejar las normas culturales de nuestra comunidad, que cada persona debería ver la menor cantidad posible de contenido objetable y que cada persona debería poder compartir lo que quiera, limitando al mínimo posible las ocasiones en que se le diga que no puede compartir algo. El enfoque consiste en combinar la creación de un proceso democrático a gran escala para determinar las normas con el uso de la inteligencia artificial para ayudar a aplicarlas.

La idea es ofrecer a todas las personas de la comunidad opciones para decidir cómo quieren establecer su propia política de contenidos. ¿Dónde está tu límite respecto a la desnudez? ¿Y la violencia? ¿El contenido gráfico? ¿Las palabrotas? Lo que decidas constituirá tu configuración personal. Te haremos estas preguntas periódicamente para aumentar la participación y para que no tengas que buscarlas. Para quienes no tomen una decisión, la opción predeterminada será la que haya elegido la mayoría de las personas de su región, como en un referéndum. Por supuesto, siempre podrás actualizar tu configuración personal cuando quieras.

Con una gama más amplia de controles, solo se retirará el contenido que resulte más objetable que lo permitido por las opciones más permisivas. Dentro de ese margen, simplemente no se debería mostrar el contenido a quienes, según sus controles personales, no quieran verlo; al menos, deberían recibir una advertencia primero. Aunque seguiremos bloqueando contenido conforme a las normas y las leyes locales, esperamos que este sistema de controles personales y referendos democráticos reduzca al mínimo las restricciones sobre lo que podemos compartir.

Cabe señalar que se necesitan grandes avances en inteligencia artificial para comprender textos, fotos y videos y determinar si contienen discurso de odio, violencia gráfica, contenido sexual explícito y otros elementos. Al ritmo actual de nuestra investigación, esperamos empezar a gestionar algunos de estos casos en 2017, pero otros no serán posibles hasta dentro de muchos años.

En general, es importante que la gobernanza de nuestra comunidad esté a la altura de su complejidad y de las exigencias de sus integrantes. Nos comprometemos a mejorar siempre, aunque eso implique crear un sistema mundial de votación para darte más voz y control. Esperamos que este modelo sirva de ejemplo de cómo podría funcionar la toma de decisiones colectivas en otros ámbitos de la comunidad global.

Este es un momento importante en el desarrollo de nuestra comunidad global, y es un momento en el que muchos de nosotros, en todo el mundo, reflexionamos sobre cómo podemos tener el mayor impacto positivo posible.

La historia ha vivido muchos momentos como el actual. En nuestros grandes saltos de las tribus a las ciudades y luego a las naciones, siempre hemos tenido que construir infraestructura social, como comunidades, medios de comunicación y gobiernos, para prosperar y alcanzar el siguiente nivel. En cada etapa aprendimos a unirnos para resolver nuestros desafíos y lograr cosas más grandes de las que podríamos conseguir por separado. Ya lo hemos hecho antes y volveremos a hacerlo.

Recuerdo las palabras del presidente Lincoln durante la Guerra Civil estadounidense: «Solo podemos tener éxito mediante la cooperación. La pregunta no es “¿puede alguno de nosotros imaginar algo mejor?”, sino “¿podemos mejorar todos?”. Los dogmas del tranquilo pasado no bastan para el tormentoso presente. La ocasión está plagada de dificultades, y debemos estar a la altura de las circunstancias. Como nuestra situación es nueva, debemos pensar de nuevo y actuar de nuevo».

Somos muchos quienes defendemos unir a las personas y conectar el mundo. Espero que tengamos la determinación de pensar a largo plazo y construir la nueva infraestructura social para crear el mundo que queremos para las generaciones venideras.

Es un honor recorrer este camino contigo. Gracias por formar parte de esta comunidad y por todo lo que haces para que el mundo sea más abierto y esté más conectado.

Mark

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