¿Supone una desventaja para los africanos aprender en antiguas lenguas coloniales?

¿Supone una desventaja para los africanos aprender en antiguas lenguas coloniales?
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Existe un debate continuo en toda África sobre la lengua ideal de instrucción en la educación. Este debate suele centrarse en si los niños deben recibir clases en sus lenguas maternas o en lenguas más extendidas y consideradas más universalmente «útiles».

En muchos países, antiguas lenguas coloniales como el francés, el inglés o el portugués se han adoptado como lengua de instrucción en las escuelas. Existen cada vez más pruebas de que esta política podría no responder a los mejores intereses de las sociedades africanas en general.

En este debate se ignora una cuestión fundamental: ¿cuál es, en primer lugar, la finalidad de enseñar y aprender lenguas? Sencillamente, la lengua cumple dos funciones: la comunicación y el acceso al conocimiento. Cada una debe perseguirse como objetivo en sí misma, en lugar de agruparse con la otra.

Cómo se aplican las lenguas

Existe un argumento sólido a favor de adoptar sin más una lengua colonial como medio de instrucción en las escuelas africanas. Estas lenguas suelen hablarse en más lugares del mundo y, por ello, podrían considerarse más útiles a largo plazo.

Algunos comentaristas han sostenido que dominar una lengua mundial como el inglés o el francés tiene otro valor intrínseco. Afirman que un niño que domine una de estas lenguas universales adquirirá también conocimientos útiles en una materia como las ciencias físicas, que tiene un vocabulario muy específico. Palabras comunes del inglés como «decay», «cleavage» y «fault» aparecen en los libros de texto de ciencias físicas, aunque adquieren significados distintos en un contexto científico.

Siguiendo esta lógica, podemos decir que las ciencias naturales, las ciencias humanas y las artes, como la música, emplean cada una un «lenguaje» con una terminología muy específica. Una palabra como «intervalo», en música, por ejemplo, tiene un significado totalmente distinto de la interpretación general.

Si seguimos esta línea de razonamiento, un objetivo importante por el que los niños deberían aprender una lengua universal es mejorar su comprensión de los contenidos de otras materias.

Pero esto nos lleva de nuevo a las dos funciones distintas de la comunicación y el acceso al conocimiento. Si analizamos el problema desde una perspectiva lingüística, comprobaremos que la lengua se aprende idealmente por sí misma, como medio eficaz de comunicación. No se aprende –ni debería aprenderse– con el fin de asimilar al mismo tiempo los contenidos de una materia.

¿Qué constituye una lengua?

Es incorrecto sugerir que el uso de terminología específica de una materia constituye una lengua completamente distinta. En realidad, el léxico –o vocabulario de contenido– de una lengua es solo la parte observable del sistema de comunicación que llamamos lengua. También es necesario dominar la gramática de una lengua: sus reglas, estructura, sintaxis y semántica.

En África, las lenguas coloniales se han utilizado en las escuelas como medio de comunicación y, al mismo tiempo, como vía para interiorizar los contenidos de las materias. Esta mezcla de objetivos ha colocado, de hecho, a generaciones de niños africanos en situación de desventaja.

Una investigación realizada por la German-African Network of Alumni and Alumnae en el norte, sur, este y oeste de África ha demostrado esta desventaja. En Burkina Faso, los egresados de escuelas comunitarias que aprendieron en la lengua materna local superaron a sus compañeros de las escuelas públicas de lengua francesa.

En Zambia, los alumnos que estudiaron todas las materias en sus lenguas maternas, excepto el inglés, superaron a sus compañeros que cursaron todas las materias en inglés.

En ambos casos, los objetivos distintos de la lengua se mantuvieron separados. Los niños aprendieron francés e inglés, respectivamente, únicamente con el fin de dominar la lengua. No se utilizó para mejorar sus conocimientos de otros contenidos, y por eso los alumnos obtuvieron tanto éxito.

El objetivo debe ser el dominio de la lengua

A título personal: obtuve mi doctorado en la University of the Witwatersrand, no en inglés. He publicado unos 52 artículos y participado en 43 libros. Muchos de ellos están en inglés, pero otros están en lenguas «internacionales» como el francés, el alemán, el neerlandés y el japonés.

La transferencia del vocabulario de contenido de mi lengua materna al inglés y a otras lenguas se vio facilitada en gran medida por dos factores: una base cognitiva de la gramática de la lengua en la que crecí y una formación eficaz en inglés como asignatura. Esta formación no se limitó al vocabulario ni a la terminología de ninguna materia concreta, como la física, las matemáticas o la lingüística. En cambio, se orientó a desarrollar el dominio de la lengua en su conjunto.

Al decidir cómo abordar la lengua en la educación, debemos mantener claros nuestros objetivos y concentrarnos en lo que es alcanzable. Limitar el objetivo del dominio de la lengua al acceso al conocimiento de un único ámbito sería frustrar el propósito y confundir dos objetivos distintos.

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Lea el artículo original. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Ernst Frederick Kotzé es profesor emérito de Estudios de Lengua Aplicada en Nelson Mandela Metropolitan University.

Imagen: Una niña que vende manzanas al borde de la carretera espera clientes justo a las afueras de la ciudad angoleña de Lubango. REUTERS/Finbarr O’Reilly.

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