Legislación sobre PI y el poder de la imaginación

Legislación sobre PI y el poder de la imaginación
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Nuestro mundo está endeudado. Necesitamos crecimiento a corto plazo para pagar los costes diferidos de ayer, y crecimiento sostenible que respalde las aspiraciones del mañana. Sin un medio de crecimiento renovable, el crecimiento sostenible es una contradicción en los términos. ¿Cuáles son las fuentes del crecimiento futuro?

Las innovaciones tecnológicas posibilitan el crecimiento. Igual de importantes, en particular para el crecimiento sostenible, son las innovaciones sociales que anuncian las innovaciones tecnológicas. Los conceptos de propiedad intelectual (PI) son ejemplos de innovaciones sociales en el ámbito tecnológico que posibilitaron el crecimiento, y la historia de su concepción y de su amplia implantación resulta instructiva para identificar nuevas fuentes de crecimiento.

Las normas vigentes en materia de PI también pueden ampliarse y complementarse con formas nuevas y diferentes de innovación social como medio de crecimiento. Esto contribuirá a fomentar innovaciones sociales revolucionarias que impulsen un crecimiento más sostenible.

Las nuevas innovaciones sociales pueden surgir primero en muchos contextos creativos distintos, incluidas las artes tradicionales y también otros muchos ámbitos en los que se generan información, conocimiento y sabiduría, como las ciencias. Una vez surgen, suelen establecerse leyes y normas para documentar, respaldar y normalizar estas innovaciones.

Las nuevas normas que pueden fomentar las innovaciones sociales en nuestra era digital hiperconectada se debatirán esta semana en Dalian. Al reflexionar sobre los debates «La PI en la era digital» y «Estado de la innovación», me di cuenta de que hay motivos para el optimismo. Las personas crean y adoptan innovaciones sociales para resolver problemas compartidos. Por ejemplo, las normas tradicionales de PI se crearon y luego se modificaron para resolver diversos desafíos de escalabilidad a medida que surgían nuevos mercados.

En concreto, las normas de PI crean incentivos para la creación de atributos innovadores («intelectuales») en economías basadas en bienes tangibles. Las normas de PI fomentan la innovación al posibilitar un modelo de incentivos distribuido (basado en conceptos familiares de «propiedad») para los creadores de esos nuevos atributos.

Los conceptos de «propiedad intelectual» son innovaciones sociales que organizan nuestras relaciones en torno a formas imaginadas de «propiedad» para crear valor adicional y reducir el riesgo únicamente como resultado de esa organización. Esa es la esencia de la innovación social.

De cara al futuro, las innovaciones sociales volverán a crear valor completamente nuevo y a reducir riesgos que de otro modo serían intransigentes en un mundo digital cada vez más conectado y complejo. Las normas de PI pueden ayudar.

Las leyes de PI actuales son artefactos de las innovaciones sociales del pasado; todas tienen siglos de antigüedad. Esto debería reconocerse como punto de partida para estructurar las normas jurídicas de las innovaciones sociales del mañana. Dentro y entre nuestras culturas y naciones desarrollamos mitologías colectivas sobre las estructuras sociales reflejadas en nuestras leyes, incluidas las leyes de PI. Adoptamos estas narrativas para dar coherencia a nuestras nuevas estructuras sociales y modelos cognitivos.

Los artistas son innovadores sociales porque identifican y dan a conocer narrativas sociales de reciente aparición. El arte evocador ofrece nuevas explicaciones de lo que vivimos social y cognitivamente. Las artes son un «sistema de alerta temprana» para las innovaciones sociales emergentes. Consideremos, por ejemplo, la dimensionalidad fragmentada de la percepción introducida por el cubismo, y las representaciones contemporáneas de la teoría cuántica (un fundamento de las tecnologías digitales).

El cultivo de las artes es esencial para fomentar la innovación social y disfrutar de sus frutos. Las nuevas formas de arte digital exploran la expresión colectiva de maneras nunca antes intentadas o posibles. ¿Y si la expresión colectiva artística anticipara la expresión colectiva en otros ámbitos, incluida la gobernanza?

Por ejemplo, ¿y si las tecnologías digitales del big data y la expresión, la percepción y la perspicacia colectivas en línea, potenciadas, posibilitaran la innovación social en forma de sistemas de gobernanza más empáticos? Esta gobernanza de «aves de un mismo plumaje» podría impulsarse mediante la comunidad de intereses descubierta y cultivada a través de sistemas digitales.

Una vez que los innovadores sociales creativos han construido nuevas narrativas, los juristas les dan vida mediante la creación de marcos jurídicos innovadores. El derecho es la narrativa formal en la que la historia compartida se hace cumplir y se vuelve más cierta, fiable y real. El derecho es ciencia social aplicada. Refuerza el bucle de retroalimentación de la narrativa en la cámara de eco social y conductual.

Las narrativas actuales en el arte y el derecho incluyen la «inseguridad ante el cambio» y «los desafíos de la complejidad». Estas narrativas impulsan la innovación tecnológica y social. Las innovaciones sociales actuales que responden al cambio y a la complejidad impulsarán el crecimiento futuro.

Scott L David es director ejecutivo del Grupo de Derecho, Tecnología y Artes de la Universidad de Washington. Modera la sesión, La propiedad intelectual en un mundo digital, en la Reunión Anual de los Nuevos Campeones en Dalian, China.

Imagen: Un estudiante observa una pintura del artista estadounidense del siglo XX Jackson Pollock en el Museo de Arte Contemporáneo de Teherán. REUTERS/Morteza Nikoubazl

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