La Cuarta Revolución Industrial (4IR) anuncia un ritmo exponencial de cambio tecnológico que, a partir de la revolución digital, combina tecnologías, da origen a otras nuevas y transforma sistemas, industrias, países e incluso la sociedad misma.
Para los países en desarrollo, los avances en potencia informática, conectividad, inteligencia artificial, biotecnología y SIG, así como las tecnologías más recientes y capaces, ofrecen enormes posibilidades. Pueden acelerarse la agricultura inclusiva, el crecimiento rural y la transformación estructural de la agricultura hacia la manufactura de alta productividad y otros sectores económicos, mientras el cambio tecnológico transforma la vida de las personas y permite a los países en desarrollo avanzar a ritmos y escalas antes inconcebibles.
Para hacer realidad los resultados positivos de esta nueva revolución industrial, las políticas públicas deben cerrar la brecha, cada vez mayor, entre la mano de obra cualificada y la no cualificada. Esta brecha ya amenaza el orden económico liberal mundial mediante movimientos antiglobalización —manifestados en el ascenso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el Brexit—, causados en parte por la prolongada desatención de las élites liberales ante las crecientes desigualdades económicas y la difícil situación de la clase trabajadora que ha propiciado la globalización.
El caso de la India es significativo porque, a diferencia de sus vecinos de Asia oriental y sudoriental, su rápido crecimiento económico no ha sido lo bastante inclusivo como para reducir el número de indios que viven en la pobreza. La India tiene la mayor cantidad de personas pobres del mundo: 270 millones, según el Banco Mundial. El crecimiento del empleo es fundamental en la agricultura de baja productividad, que representa casi tres cuartas partes de la población pobre. Sin embargo, la automatización amenaza con generar más desempleo. Las políticas públicas deben orientarse a aumentar la productividad de las personas pobres, en lugar de limitarse a ofrecer ayudas.
El Gobierno de la India (GOI) está haciendo frente a estos desafíos. A medida que más hombres jóvenes migran de la pobreza rural a las zonas urbanas en busca de empleo, contribuyen a la rápida feminización de la agricultura. Las mujeres, especialmente dependientes de la agricultura, realizan la mayor parte del trabajo extenuante. Su baja productividad agrícola, cada vez más afectada por el cambio climático, exige medidas de los responsables políticos. Toda transformación de la agricultura requiere eliminar las limitaciones que afrontan las mujeres; Bina Agarwalsostuvo recientemente que el descontento de la juventud rural podría convertirse en protestas de las agricultoras rurales, descontentas por la falta de acceso a tierras, riego, crédito, insumos y mercados.
Consciente de estos problemas, en 2016 el primer ministro de la India, Narendra Modi, introdujo una nueva política nacional para duplicar los ingresos de los agricultores para 2022. La política tenía como objetivos reducir la pobreza, garantizar la seguridad alimentaria y combatir el cambio climático, que perjudica a la agricultura con el aumento de las temperaturas, inundaciones y sequías cada vez más frecuentes, y una mayor incidencia de plagas y enfermedades. El Ministerio de Agricultura y Bienestar de los Agricultores puso en marcha un programa nacional llamado Pradhan Mantri Krishi Sinchai Yojana (PMKSY), cuyo objetivo era regar todas las explotaciones agrícolas de la India y mejorar la eficiencia en el uso del agua.
A través de su programa India Digital, el GOI trabaja para transformar la economía rural del país y crear empleos cualificados en las zonas rurales. Para los 156 millones de hogares rurales de la India que se estima que existen, la mayoría de los cuales vive en la pobreza según la Organización Nacional de Encuestas por Muestreo (NSSO), es necesario invertir en transporte, energía y acceso a internet para crear más empleo para las mujeres y los jóvenes de las zonas rurales.
El Ministerio de Comunicaciones y Tecnología de la Información, junto con otros ministerios, trabaja para reformar la prestación de servicios de los estados mediante el sistema de Impuesto sobre Bienes y Servicios (GST) del GOI, con el fin de establecer una interfaz uniforme para los contribuyentes y una infraestructura informática común, compartida por el gobierno central y los estados. Los Centros de Servicios Comunes, pilares estratégicos de India Digital, están concebidos para ofrecer puntos de acceso que permitan prestar diversos servicios electrónicos en las aldeas, promover la inclusión digital y financiera, fomentar el emprendimiento rural y desarrollar capacidades y medios de vida en las zonas rurales. Así, proponen un enfoque ascendente del cambio social, especialmente entre la población rural de la India. Las nuevas tecnologías permiten a los pequeños agricultores pasar de una agricultura intensiva en insumos a otra intensiva en conocimientos. La agricultura de precisión puede mejorar la puntualidad de la siembra, asegurar los mejores precios de mercado mediante información sobre los mercados y reformas del comercio electrónico, proporcionar subsidios para fertilizantes mediante transferencias bancarias directas que eliminan o reducen el costo de los intermediarios financieros y mejorar la extensión agrícola. Combinadas con un mejor suministro de semillas y una mejor gestión de la tierra y el agua, que a su vez pueden aumentar el cultivo doble y triple, estas medidas pueden incrementar los ingresos de los agricultores.
En abril de 2016, Modi puso en marcha eNAM (Mercado Nacional Agrícola), una plataforma en línea para agricultores que integra los mercados agrícolas por internet y permite tanto a agricultores como a comerciantes consultar toda la información y los servicios relacionados con los Comités de Mercado de Productos Agrícolas, las llegadas y los precios de los productos, así como las ofertas de compra y venta. De este modo, ayuda a los agricultores a pujar por los mejores precios en distintos mercados. El GOI también puso en marcha en 2016 un programa de seguro de cosechas, Pradhan Mantri Fasal Bima Yojana (PMFBY), que ahora cubre a 37 millones de agricultores.
Además, el GOI está invirtiendo en cartografiar todos los acuíferos de la India y en utilizar la tecnología para gestionar la demanda de agua. Cuantificar la relación entre las precipitaciones y los niveles de aguas subterráneas en distintas modalidades de riego y cultivo debería permitir priorizar futuras inversiones en agua y riego.
Mientras tanto, se necesita una mayor inversión en investigación para desarrollar cultivos resistentes a múltiples factores. La India se ha quedado rezagada respecto a sus vecinos asiáticos en genómica e incluso se ha resistido a aprobar cultivos modificados genéticamente desarrollados por sus propios científicos. Se puede sostener que esos cultivos no implican monopolios multinacionales, pueden ser cultivados por agricultores pobres y ofrecen mayor resistencia a condiciones climáticas extremas.
El registro digital de tierras, los teléfonos móviles y los servicios de tractores «uberizados» contribuyen a mejorar la gestión de las explotaciones agrícolas. El Programa de Modernización de los Registros de Tierras de India Digital (DILRMP) actualiza millones de registros de tierras, ofrece garantías de titularidad y mayor seguridad de tenencia a los agricultores, al tiempo que fomenta el arrendamiento de tierras por parte de pequeños propietarios cuyas explotaciones no son viables y la consolidación de tierras.
Para facilitar las comunicaciones, India Digital está aplicando planes para conectar 2,5 millones de Gram Panchayats (gobiernos locales) a internet de alta velocidad para 2018; cientos de miles ya disponen de conexión. El GOI también ha dispuesto que, a partir de julio de 2017, todos los teléfonos móviles admitan al menos una de las 22 lenguas indias, además del inglés y el hindi. Dado que solo el 27 % de las aldeas tiene servicios bancarios a menos de 5 kilómetros, el gobierno está autorizando nuevos bancos y recurriendo cada vez más a la tecnología de pago por teléfono móvil. La cobertura móvil es amplia: más de 1.000 millones de los 1.400 millones de habitantes de la India tienen conexión.
La necesidad de redes de protección
Como complemento de los esfuerzos por aumentar la productividad agrícola y el empleo, la India cuenta con el sistema de innovación triple (JAM), compuesto por Jan Dhan (la iniciativa del primer ministro para abrir cuentas bancarias universales y depositar 1.000 rupias [15,4 dólares estadounidenses] por hogar), Aadhaar (un número de identificación único de 12 dígitos para los ciudadanos) y los teléfonos móviles.
En conjunto, estos factores han proporcionado una plataforma para ampliar las redes públicas de protección social de la India. El Sistema de Distribución Pública (PDS), la mayor red de protección de este tipo del mundo, distribuye cereales y productos esenciales a través de una red de más de 521.000 tiendas de precios justos (FPS). Más recientemente, el gobierno de Modi se ha centrado en reformar el PDS mediante nuevas tecnologías. El desvío de productos se ha reducido considerablemente gracias a la digitalización de 230 millones de cartillas de racionamiento, el 56 % de las cuales se ha reforzado con un identificador universal y Aadhaar. Varios estados ya han instalado dispositivos electrónicos de punto de venta en las FPS para hacer un seguimiento en tiempo real de las ventas de cereales a los titulares de las cartillas. La tecnología digital también facilita un cambio de política muy debatido: sustituir la distribución de alimentos por transferencias monetarias en especie.
Desde 2014, las subvenciones al gas licuado de petróleo (LPG) para más de 176 millones de consumidores han transferido más de 400.000 millones de rupias (6.200 millones de dólares) directamente a las cuentas bancarias de los beneficiarios. A través de la «Campaña Renuncia al LPG» del GOI, 12 millones de consumidores renunciaron voluntariamente a sus subvenciones para facilitar un mayor acceso al LPG a sus vecinos más desfavorecidos. En 2015–16 se han proporcionado casi 6,3 millones de nuevas conexiones de LPG a familias pobres, con el objetivo de ofrecer 50 millones de conexiones de LPG en tres años.
Además, el Programa Nacional Mahatma Gandhi de Garantía del Empleo Rural (MGNREGS), el mayor del mundo, garantiza hasta 100 días de empleo rural a quienes lo necesitan, con una remuneración de 100 rupias (1,5 dólares estadounidenses) al día. El uso de transferencias directas de beneficios (DBT) para pagar a los beneficiarios ha reducido los costos de transferencia, el desperdicio y la corrupción, y ha evitado posibles asignaciones erróneas de los fondos transferidos del gobierno central a los estados, los distritos y los panchayats para su distribución.
Los límites de la tecnología
Pese a las posibilidades que ofrece la tecnología, sigue siendo necesario aumentar considerablemente las inversiones tradicionales para ponerse al día con el déficit de infraestructura física y educación y lograr un desarrollo más distribuido geográficamente, más allá de las 100 grandes ciudades. Cerca del 25 % de los adultos de la India no sabe leer ni escribir, y la brecha de género debe abordarse mediante inversiones, en particular en la educación y formación de las mujeres rurales. La aplicación geográfica de las nuevas tecnologías sigue siendo limitada en las zonas rurales; muchos agricultores desconocen estos avances. La conectividad insuficiente en las zonas rurales, junto con la falta de conocimientos básicos de informática y alfabetización, obstaculiza el desarrollo. Se necesitan inversiones considerables en infraestructura física, energía, banda ancha, transporte y educación, especialmente en las regiones rurales y entre las poblaciones más pobres, para aprovechar realmente los beneficios de la 4IR.
Este artículo se publicará en el número de noviembre de 2017 de Agricultural Economics, la revista de la Asociación Internacional de Economistas Agrícolas.
