En 1991, el 36% de la población mundial vivía en la pobreza. Para 2015, esa cifra se había reducido al 10%. El cambio climático es una de las amenazas más inmediatas para este progreso y, en 2030, podría empujar a la pobreza a otros 100 millones de personas.
Todo el planeta está amenazado por el cambio climático, pero son los más pobres del mundo quienes corren mayor riesgo de sufrir sus efectos inmediatos si no logramos mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 °C por encima de los niveles preindustriales.
En su informe, Shock Waves: Managing the Impacts of Climate Change on Poverty, el Banco Mundial explica por qué el cambio climático tiene un impacto tan grande en los pobres y qué puede hacerse para abordar ambos desafíos de manera conjunta.
Los pobres corren un riesgo considerablemente mayor de perder sus bienes durante los desastres naturales. Este fenómeno ya ha quedado documentado. En Honduras, por ejemplo, tras el huracán Mitch, los pobres perdieron el 30% de sus bienes. Esa cifra fue tres veces superior a la de quienes no eran pobres.
El Banco Mundial ha advertido de que, sin intervención, el cambio climático podría afectar a los rendimientos de los cultivos, con pérdidas de hasta el 5% en 2030 y del 30% en 2080. El consiguiente aumento de los precios de los alimentos llevaría a pasar hambre a los más pobres, que no podrían costear los nuevos precios. El aumento de la temperatura también podría propagar enfermedades como la malaria y la diarrea.
Además de la necesidad de una acción firme y rápida frente al cambio climático, el informe subraya la necesidad de ampliar la protección social, la cobertura sanitaria universal y los cultivos resistentes al clima para ayudar a combatir la pobreza.
Autor: Donald Armbrecht es escritor independiente y productor de redes sociales.
Imagen: Humo se eleva desde el vertedero de un aserradero junto a una laguna cercana al barrio marginal fluvial de Makoko, en Lagos, la capital comercial de Nigeria. REUTERS/Akintunde Akinleye

