Cómo hacer que la agricultura sea más resistente a la sequía

Cómo hacer que la agricultura sea más resistente a la sequía
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Durante más de 20 años, Dalarex Ncube cultivó maíz en el árido distrito de Jambezi, una de las regiones más secas de Zimbabue, y su familia comía gachas de maíz, el alimento básico nacional.

Pero hace siete años empezó a cambiar al cultivo de sorgo y mijo, ambos más tolerantes a la sequía, tanto para consumo propio como para la venta.

Al principio, el cambio no fue fácil para sus hijos, que, según recuerda, «lo odiaban». Pero «mis hijos ahora disfrutan más de las mealie-meal (gachas) de sorgo que de las de maíz… porque les he hablado del valor nutritivo del sorgo», afirmó en una entrevista.

En un país donde isitshwala (espesas gachas de maíz) forma parte arraigada de los hábitos alimentarios nacionales, los agricultores de Jambezi están cambiando de estrategia. Cultivan granos alternativos para la alimentación, para obtener ingresos y para mejorar su resiliencia ante condiciones meteorológicas más duras que han convertido el maíz en un cultivo cada vez más arriesgado.

Martin Moyo, agrónomo del Instituto Internacional de Investigación de Cultivos para los Trópicos Semiáridos (ICRISAT), afirma que el cambio puede ayudar a garantizar que los agricultores tengan alimentos cuando la sequía reduzca las cosechas de maíz, sobre todo si también adoptan técnicas agrícolas inteligentes para el clima, como plantar en hoyos que retienen el agua y practicar la rotación de cultivos.

Moyo afirma que los cambios en las condiciones climáticas —entre ellos las sequías frecuentes, las variaciones en los momentos en que comienzan y terminan las lluvias y los largos periodos secos a mitad de temporada— han convertido el cultivo de maíz en regiones áridas, como la provincia de Matabeleland Norte, en Zimbabue, en un riesgo cada vez mayor.

Pero los cultivos resistentes, como el sorgo y el mijo, se adaptan mejor a estas condiciones y pueden producir al menos una pequeña cosecha incluso con mucha menos lluvia de la que necesita el maíz, afirmó. El Departamento de Servicios Meteorológicos de Zimbabue ha empezado a animar a los agricultores a considerar el cultivo de estos granos como alternativa al maíz cuando se prevean déficits de lluvia.

En condiciones favorables, el maíz, alimento básico de Zimbabue, puede producir hasta 8 toneladas de grano por hectárea en zonas semiáridas, muy por encima de las 3 toneladas por hectárea posibles con variedades mejoradas de sorgo y mijo perla, afirmó Moyo.

Pero en los años malos, el sorgo y el mijo producirán algo de cosecha, mientras que el maíz puede fracasar, una de las razones por las que se promueven estos granos alternativos en algunas regiones de Zimbabue, afirmó.

Una cosecha pese a la sequía

Pese a sus menores rendimientos, los granos alternativos están ganando adeptos en el distrito de Jambezi, en el sur de Zimbabue, azotado por la sequía.

Los pequeños agricultores Catherine Sibanda y su esposo, Augustine, esperan para esta temporada una cosecha excepcional de sorgo y mijo perla. Esperan recoger 1,5 toneladas de grano, casi tres veces el promedio de 400-500 kilogramos de sorgo por hectárea que suelen obtener los agricultores.

La cosecha excepcional es fruto de los esfuerzos de la familia por adaptarse a las condiciones cambiantes, entre ellos el uso de variedades de semilla mejoradas y el seguimiento cuidadoso de las lluvias.

«Utilizo un pluviómetro para llevar un registro del patrón de lluvias de mi zona y saber cuándo sembrar una vez que ha llovido lo suficiente», declaró Augustine Sibanda a la Thomson Reuters Foundation durante un recorrido por su granja. «Así minimizo el riesgo de una mala cosecha».

«Cambié al cultivo de sorgo porque nunca falla, ni siquiera en una mala temporada», dijo Sibanda, que lleva ya siete años cultivando sorgo.

«Aunque los rendimientos del sorgo suelen ser inferiores a los del maíz, nunca se pasa hambre, porque en una mala temporada el maíz fracasa por completo y se puede cosechar sorgo», afirmó.

Una sequía severa que azota Zimbabue este año ha reducido a la mitad la producción prevista de 742 000 toneladas del maíz, alimento básico, lo que deja a 1,5 millones de zimbabuenses en riesgo de hambre, según un comunicado del Programa Mundial de Alimentos.

La sequía es, en parte, también el motivo de la decisión del Fondo Monetario Internacional de revisar su previsión de crecimiento de Zimbabue para 2015, del 2,8 % al 1,5 %.

En general, el África Austral ha registrado este año una fuerte caída de la producción de cereales, especialmente de maíz, alimento básico, como consecuencia de las escasas lluvias y la sequía en toda la región, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en su informe trimestral Crop Prospects and Food Situation.

Los cultivos de sorgo y mijo también se han visto afectados por la sequía en numerosos lugares que aún no tienen acceso a variedades más resistentes, según expertos.

Aun así, los agricultores ven un futuro en Zimbabue para el sorgo y otros granos pequeños.

Tras cosechar más de 10 toneladas de sorgo en el distrito de Jambezi en 2014, pero con pocos mercados donde vender el cultivo, los agricultores se unieron para formar la Jambezi Sorghum Producers (JASPRO). Sus miembros han comprado máquinas descascarilladoras y trituradoras para poder producir y envasar su propia harina de sorgo y mijo.

Ncube, que preside JASPRO, afirmó que los agricultores prevén vender este año más de 6 toneladas de harina de sorgo en mercados de Bulawayo, la ciudad grande más cercana, y en la localidad turística de Victoria Falls.

Con el fin de impulsar la demanda de cultivos alternativos, el Gobierno de Zimbabue también ha fijado el precio de compra gubernamental del sorgo y el mijo en el mismo nivel que el del maíz. El Gobierno compra la mayor parte del grano que se vende en el país a través de su Grain Marketing Board.

Se espera que Zimbabue —ahora importador neto de alimentos— gaste más de 300 millones de dólares en 2015 para importar más de 700 000 toneladas de grano, afirmó en junio Emmerson Mnangagwa, vicepresidente del país.

Este artículo se publica en colaboración con Thomson Reuters Foundation trust.org. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a las opiniones expresadas.

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Autor: Busani Bafana es periodista con sede en Bulawayo (Zimbabue), que cubre temas de cambio climático y agricultura.

Imagen: el trabajador agrícola zimbabuense Lovemore Dzapasi trabaja en la granja Lobernvale, en Harare, el 17 de enero de 2014. REUTERS/Philimon Bulawayo

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