Cómo ayudar a los agricultores pobres a afrontar el riesgo de lluvias

Cómo ayudar a los agricultores pobres a afrontar el riesgo de lluvias
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Las lluvias escasas son uno de los mayores riesgos que afrontan los agricultores pobres de todo el mundo, pero ha sido difícil desarrollar productos financieros del sector privado para gestionar este riesgo. Los seguros tradicionales de indemnización no son adecuados para las pequeñas explotaciones agrícolas (debido a la información asimétrica y los elevados costos de verificación), y, de hecho, este mercado no ha llegado a materializarse. Los seguros basados en índices meteorológicos realizan pagos según las mediciones de las estaciones meteorológicas locales (como la cantidad de lluvia durante un período determinado) y pueden tener costos menores que los seguros de indemnización. Sin embargo, varios proyectos piloto han mostrado una demanda limitada, lo que ha llevado a muchos a concluir que los productos independientes de seguro basado en índices meteorológicos no son viables. Algunas personas han obtenido cobertura en casos en los que el seguro estaba fuertemente subsidiado o se ofrecía junto con préstamos, pero las investigaciones sugieren que los clientes elegirían préstamos sin seguro si pudieran. Los agricultores suelen tener algunos ahorros a los que pueden recurrir si ocurre una adversidad, pero los ahorros deben atender muchas necesidades y probablemente ofrecerán una cobertura de riesgo insuficiente.

En un nuevo documento de trabajo (coescrito con Jeremy Tobacman), consideramos, en cambio, combinar seguros con ahorros. Hay buenos precedentes de ello en los mercados comerciales. Por ejemplo, las pólizas de seguro de «vida entera» (en las que se reembolsan las primas a los clientes al final de un plazo) son esencialmente instrumentos de ahorro que reciben un seguro en lugar de intereses. Nuestra hipótesis fue que un nuevo producto llamado Cuenta de Ahorro con Seguro Meteorológico, o «WISA», podría tener una viabilidad comercial similar y, al mismo tiempo, ofrecer protección contra el riesgo de lluvias.

Realizamos un experimento con el doble objetivo de estudiar la demanda de un producto de este tipo y poner a prueba teorías sobre la toma de decisiones bajo riesgo. Invitamos a agricultores a un laboratorio informático en Ahmedabad, India, y determinamos su demanda de WISA mediante un mecanismo que los incentiva a revelar sus valoraciones reales de los productos. ICICI-Lombard suscribió un seguro meteorológico diseñado a medida para el experimento, y los participantes jugaron con incentivos reales que incluían la posibilidad de recibir WISA reales. Adoptamos un diseño experimental que nos permitió observar cómo valoraba cada participante varias WISA a medida que variábamos la cantidad de seguro incluida en el paquete.

Los resultados fueron algo sorprendentes: descubrimos que las personas prefieren tanto el seguro puro como el ahorro puro a cualquier modalidad intermedia de WISA.

Demanda de WISA según la proporción de seguro en la WISA
La demanda es mayor para el ahorro puro y el seguro puro que para las combinaciones intermedias.
Este patrón refleja diferencias dentro de cada sujeto.

Este patrón refleja variaciones dentro de cada participante, no heterogeneidad en el mercado. Este hallazgo no solo sugiere que la demanda de WISA en el mercado sería baja, sino que también contradice las predicciones teóricas estándar. La teoría convencional de los seguros predice que una persona adversa al riesgo podría preferir el seguro al ahorro, o el ahorro al seguro, pero no puede preferir ambas cosas a una combinación de las dos. Por eso, los resultados resultan desconcertantes a primera vista.

¿Qué podría explicar esta desviación de la teoría convencional de los seguros? Una hipótesis es que los participantes consideraron confusas las WISA, lo que redujo su demanda. Para poder ponerlo a prueba, variamos aleatoriamente si los participantes recibían explicaciones (complejas) de las WISA como combinación de seguro y ahorro, o explicaciones (más sencillas) de las WISA como productos de seguro con pagos mínimos. Esta manipulación no produjo ningún cambio en los patrones de demanda observados.

Una segunda explicación posible se encuentra en la teoría prospectiva, que incorpora una «sensibilidad decreciente» ante las pérdidas. Esto significa que, si pierdes dinero, el primer dólar perdido duele mucho más que, por ejemplo, el dólar número 1000. En otras palabras, la aversión a perder 100 $ con respecto al propio punto de referencia es mucho mayor que la diferencia de aversión entre perder 1000 $ y perder 1100 $.

Si las personas tienen una sensibilidad decreciente ante las pérdidas, la baja demanda de una WISA tiene sentido. Esto se debe a que una WISA ofrece solo un poco de seguro, y un pequeño pago del seguro tras una gran pérdida no resulta muy atractivo. Por ejemplo, imagina que alguien intentara venderte una póliza que pagaría 100 $ si tu casa se incendiara. Aunque esta póliza fuera actuarialmente conveniente, quizá la valorarías poco al considerar trivial el posible pago en proporción a una pérdida tan grande. En cambio, para que el seguro resulte atractivo, tendría que cubrirse un porcentaje elevado de la pérdida.

Nuestra investigación sugiere que ofrecer seguros contra las lluvias combinados con cuentas de ahorro probablemente no resulte atractivo, porque, aunque las personas demanden seguros, no valorarán la pequeña cobertura que ofrece este tipo de producto. En cambio, el estudio sugiere que probablemente resulten más atractivos los productos financieros que cubren una gran proporción de las pérdidas potenciales. Dado que los productos de seguro independientes (que ofrecerían más cobertura) también han mostrado una demanda baja, se necesitan nuevas soluciones para ayudar a los agricultores pobres a afrontar el riesgo de lluvias.

Esta publicación apareció primero en el blog «Let’s Talk Development» del Banco Mundial.

La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Daniel Stein es economista del desarrollo y utiliza experimentos de campo para contribuir a la formulación de políticas públicas.

Imagen: Agricultores caminan por un arrozal hacia un campo de caña de azúcar en la aldea de Moynaguri. REUTERS/Rupak De Chowdhuri

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