Cómo la digitalización está desatando la creatividad de África

Cómo la digitalización está desatando la creatividad de África
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El ciudadano medio podría no asociar África con la innovación tecnológica ni con el espíritu emprendedor, pero en los últimos años la población, extraordinariamente joven, de la región los ha abrazado. Crecen en paralelo al auge de las industrias petrolera y de materias primas, aunque quizá queden eclipsadas por ellas: las empresas digitales y tecnológicas están prosperando.

Como ocurre con mucha frecuencia en África, los negocios que mejor funcionan suelen tener una aplicación específicamente local o regional, al ofrecer soluciones africanas a desafíos africanos. Lo hemos visto en ámbitos como las soluciones de pago móvil, que han transformado la vida de millones de personas e impulsado el comercio móvil. Desarrollados en gran medida para las personas «no bancarizadas», los pagos móviles solo requieren un teléfono móvil básico (no un smartphone) y, por ello, empoderan financieramente a quienes no tienen acceso a los servicios financieros tradicionales. Servicios como el M-Pesa de Kenia permiten a las personas depositar, retirar y transferir dinero, así como pagar bienes y servicios con un simple teléfono móvil. Incluso en África se puede pagar un taxi con el teléfono móvil, algo que resulta casi imposible en Londres o Nueva York.

África también disfruta de un auge del comercio electrónico entre quienes utilizan teléfonos con acceso móvil de banda ancha y ordenadores. Jumia, el equivalente nigeriano de Amazon, ofrece una vía de entrada para las marcas internacionales que quieren adentrarse en el mercado africano. Desde su lanzamiento en 2012, se ha expandido a Kenia, donde registró un crecimiento de las ventas del 900 % en 2014, y actualmente opera en 13 países. Una nota informativa sobre políticas de 2014 de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (UNECA) destaca la enorme contribución que el comercio electrónico está aportando al crecimiento de las pymes, a la diversificación económica más allá del petróleo y a la creación de empleo. Reflejando la importancia del sector de las TIC, muchos países de África subsahariana han adoptado políticas y programas destinados específicamente a respaldar el crecimiento de las empresas del ámbito de las TIC. La Visión 2030 de Kenia, por ejemplo, identifica a estas empresas como un importante motor del crecimiento económico, reconociendo la contribución que la innovación y la creatividad aportan a la diversidad económica.

El talento creativo de África se está impulsando ahora en todo el continente, con incubadoras especializadas y soluciones de financiación para startups del ámbito digital. Entre ellas figuran Soap Factory en Angola, Botswana Innovation Hub, iHub en Nairobi, MEST en Ghana y BongoHive en Zambia. Varían en tamaño y modelo: van desde preincubadoras que ofrecen un espacio para que los emprendedores de las TIC se reúnan y compartan ideas, hasta agrupaciones virtuales bien desarrolladas, como Jokkolabs, que ofrece a sus miembros oportunidades para trabajar, reunirse, aprender y crear redes de contactos.

Un factor importante de esta transformación económica es el crecimiento de los medios sociales y digitales, que brindan a las empresas la oportunidad de llegar a un público mucho más amplio y panregional. Las compañías africanas adoptan cada vez más las redes sociales como herramienta de crecimiento empresarial y, respaldadas por una infraestructura de banda ancha cada vez más fiable, estas se están convirtiendo en una parte fundamental del ecosistema de innovación. Ese ecosistema incluye también una incipiente industria de desarrollo de aplicaciones y de web. En conjunto, estamos siendo testigos del surgimiento de una nueva era digital en África, emocionante y cada vez más atractiva para la población joven de la región y para sus mentes creativas.

La participación en redes sociales no ha dejado de dispararse en África en los últimos años, en gran medida gracias al rápido despliegue de banda ancha de alta velocidad en los hogares y en los teléfonos móviles. El número de usuarios registrados de Facebook superó los 100 millones en 2014, y las empresas son cada vez más conscientes de las oportunidades que ofrece este nivel de participación. El director general de Uber en Nigeria comentó en 2014 que la compañía ya no se molesta en pagar publicidad tradicional, sino que invierte en plataformas de redes sociales para sus actividades de marketing. Este giro hacia el desarrollo empresarial social y digital en África también lo resumió el antiguo consejero delegado de Ecobank (un banco regional que opera en 36 países africanos), quien afirmó que, si tuviera la oportunidad de volver a crear su negocio, crearía un banco exclusivamente digital.

A medida que África se conecta cada vez más (y con rapidez) a internet, todo el panorama empresarial de la región tiene el potencial de madurar y diversificarse. Mediante la inclusión financiera (los pagos móviles), el comercio electrónico de producción local y unas políticas públicas que ayudan a prosperar a los innovadores tecnológicos; las mentes creativas de África desempeñan un papel fundamental en el desarrollo económico y la creación de empleo. También permiten a las empresas relacionarse con nuevos clientes más allá de las fronteras y, al hacerlo, respaldar una cadena de suministro cada vez más diversa en todo el continente. En este sentido, la comunicación digital tiene el potencial de actuar como el catalizador económico sostenible que las industrias extractivas del continente nunca podrán ser.

Autor: Mitchell Prather, director gerente de Djembe Communications.

Imagen: la ilustradora Sena Ahadji habla por teléfono con un cliente desde su casa en Accra (Ghana), el 24 de julio de 2015. REUTERS/Francis Kokoroko.

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