¿Cómo puede utilizarse el big data en las crisis?

¿Cómo puede utilizarse el big data en las crisis?
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Este artículo se publica en colaboración con Smart Data. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

Hoy en día, el big data tiene múltiples usos. Las empresas publicitarias lo utilizan para comprender y segmentar a sus clientes. Los equipos deportivos de élite analizan el rendimiento de sus jugadores. En el ámbito financiero, los operadores lo analizan para obtener beneficios. Aunque todo esto está muy bien, existen otros usos del big data que, sin duda, son más importantes. Agencias gubernamentales como la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos recurren a la analítica para frustrar tramas terroristas antes de que se produzcan. Centros de investigación científica como el laboratorio del CERN en Suiza (sede del Gran Colisionador de Hadrones) lo utilizan en experimentos que nos ayudan a comprender cómo funciona el universo. Y, quizá lo más importante de todo, el big data es hoy una herramienta de ayuda humanitaria y de respuesta ante crisis. A continuación, se describen tres formas en que organizaciones nacionales, instituciones regionales e incluso quizá su cuerpo local de bomberos utilizan el big data.

1. Análisis de la información de vigilancia

Aunque la privacidad es una consideración importante, se deja en un segundo plano en la gestión de crisis cuando hay vidas en juego. Quienes deben tomar las grandes decisiones sobre cuándo y dónde enviar ayuda necesitan disponer de la mayor cantidad posible de información para tomar la mejor decisión. La información inexacta o limitada entorpece la gestión de crisis. Gracias a la tecnología moderna, pueden obtener y analizar al instante información procedente de satélites, sensores instalados en aeronaves, redes sociales, publicaciones en foros de internet, vehículos aéreos no tripulados (UAV), teléfonos móviles, chats, sistemas GPS, imágenes y vídeos.

2. Elaboración de mapas

Cuando el huracán Sandy azotó las costas de Nueva York y Nueva Jersey, una coalición de base formada por estudiantes de secundaria se unió para crear un mapa en línea que mostraba a la gente dónde había gasolina disponible. Este es un ejemplo sencillo de un mapa de crisis. El análisis de vigilancia lleva a los equipos de rescate hasta el lugar, y los mapas de crisis llevan a los supervivientes hasta organizaciones de ayuda y viceversa. Cuando el terremoto de Haití de 2010 causó la muerte de 100.000 personas, el Cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos se basó en un mapa de la zona elaborado de forma colectiva para llegar hasta los supervivientes y para que estos llegaran hasta ellos. Los bomberos que combaten los incendios forestales utilizan el big data para predecir cómo se comportará un incendio forestal. Cuando están en primera línea y apenas pueden ver más allá del humo, poder consultar un mapa en tiempo real puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

3. Reencuentro de seres queridos

Cuando se produce una crisis, ya sea de origen humano o natural, las familias y los amigos pueden separarse. Tras el terremoto de Nepal de abril de 2015, las organizaciones benéficas y las agencias de socorro utilizaron el análisis de big data para conectar no solo servicios, sino también personas. Gigantes de internet como Google y Facebook crearon sus propios sistemas: Google People Finder y Safety Check de Facebook. People Finder ofrece actualizaciones en tiempo real sobre el estado y el paradero de las personas. Safety Check envía automáticamente mensajes a las personas que han comunicado su paradero en zonas de desastre. Mediante la extracción de datos tanto de fuentes informáticas como humanas, familiares y amigos pueden reencontrarse o, al menos, recibir información sobre el estado de los demás.

Encontrar formas de utilizar el big data en la respuesta ante crisis es una prioridad internacional. En 2014, la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos se asoció con la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología para ofrecer 2,0 millones de dólares en financiación a los grupos que trabajan en este problema. «Nos encanta predecir cosas, y no somos muy buenos en ello», afirmó el estadístico Nate Silver. No somos videntes ni somos capaces de realizar miles de cálculos por segundo, y por eso recurrimos a algoritmos para extrapolar datos en nuestro lugar. Utilizar el big data junto con la infraestructura hiperconvergente permite a los equipos de emergencia y a los voluntarios saber dónde, cuándo y cómo actuar para salvar vidas.

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Autor: Jared Jaureguy es redactor de tecnología.

Imagen: Personas caminan junto a puestos en el centro de Puerto Príncipe, marzo de 2011. REUTERS/Eduardo Munoz.

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