La próxima vez que abra el grifo, llene un hervidor y prepare una taza de café, tómese un momento para considerar la importancia del agua en su vida. Aunque somos conscientes de cuánta agua usamos para beber, ducharnos y lavar la ropa, lo que quizá resulte menos evidente es el agua utilizada para producir los alimentos que comemos, la ropa que vestimos y el estilo de vida que llevamos.
Esa taza de café, por ejemplo, requiere 140 litros de agua para cultivar, procesar y transportar granos suficientes para una sola taza, según las cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
Aunque es posible que el agua no esté en nuestra mente cuando visitamos el supermercado, este valioso recurso es un ingrediente clave en la mayoría de los alimentos de nuestra cesta de la compra.
El riego agrícola representa el 70 % del uso de agua en todo el mundo. Como muestra el gráfico, la carne y las aves de corral son, junto con los frutos secos, los productos alimentarios más intensivos en agua. Un kilo de carne de vacuno requiere, de media, 15 415 litros de agua, la gran mayoría de los cuales se utilizan para cultivar el pienso del animal.
La fruta, en comparación, es menos intensiva en agua: una manzana utiliza 70 litros. Pero, al convertirla en zumo, la huella hídrica asciende a 190 litros por un solo vaso.
Pero la agricultura no es el único sector que depende en gran medida del agua. Un informe de 2017 muestra que, en un solo año, la industria de la moda consumió agua suficiente para llenar 32 millones de piscinas olímpicas. Y se prevé que el uso de agua de este sector aumente un 50 % para 2030.
Fabricar una simple camiseta puede requerir 2720 litros de agua, y un solo par de vaqueros necesita casi 10 000 litros para su fabricación.
Pero el agua utilizada para producir nuestros alimentos y prendas de vestir representa una gota en el océano en comparación con el uso industrial del agua. Según Greenpeace, las centrales eléctricas de carbón del mundo consumen el equivalente a las necesidades hídricas de 1000 millones de personas, cifra que ascendería a 2000 millones si entraran en funcionamiento todas las centrales previstas.
Un futuro con menos agua
Dado que el planeta no tiene un suministro de agua ilimitado, el volumen que utilizan actualmente la industria, los fabricantes y los consumidores no es sostenible, sobre todo porque la población mundial está en aumento. Según el World Resources Institute, en 2050 habrá 9800 millones de personas en la Tierra, lo que aumentará drásticamente la presión sobre los recursos existentes.
El Informe sobre Riesgos Globales 2019 del Foro Económico Mundial sitúa la crisis hídrica como el riesgo con el cuarto mayor impacto. La explotación de los suministros de agua existentes, el crecimiento de la población y los efectos del cambio climático están encaminando al mundo hacia un futuro en el que la demanda de agua superará la oferta. Un futuro así podría traer consigo conflictos y penurias, ya que la agricultura, la energía, la industria y los hogares compiten por el agua.
La Iniciativa Mundial sobre el Agua del Foro tiene como objetivo situar el uso del agua en el centro de la planificación del crecimiento económico. Trabajando con coaliciones público-privadas, la iniciativa pretende impulsar una nueva generación de soluciones tecnológicas que puedan ampliarse para alcanzar las metas de agua y saneamiento establecidas en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 de las Naciones Unidas: garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.
La magnitud del desafío hídrico mundial es enorme, sobre todo si se tiene en cuenta que 844 millones de personas aún no tienen agua potable y 2300 millones no tienen acceso a instalaciones básicas de saneamiento, como retretes.
