A partir del 14 de junio, el mundo tendrá la mirada puesta en Rusia, cuando el país anfitrión se enfrente a Arabia Saudí en el partido inaugural de la esperada Copa Mundial de la FIFA 2018.
Rusia se aseguró el derecho a organizar el torneo de fútbol más famoso del mundo en 2010, pero el proceso estuvo envuelto en polémica. Una investigación sobre presuntos actos de corrupción relacionados con la candidatura de Rusia, así como con la de Catar para organizar la Copa Mundial de 2022, llevó a que Michael Garcia, ex investigador de ética de la FIFA, dimitiera en señal de protesta en 2014.
Relaciones fracturadas
Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos han pedido el boicot del torneo para protestar por el apoyo de Rusia al régimen del presidente sirio Bashar al-Assad. Está claro que la Copa Mundial de 2018 se celebrará en un contexto de incertidumbre política.
Pero esto no es nada nuevo. La Copa Mundial lleva mucho tiempo siendo uno de los acontecimientos deportivos más cargados de política. Los cuatro partidos destacados a continuación ofrecen una muestra de la frecuencia con que chocan los mundos del fútbol y la política:
1. Italia contra Francia, 1938
Durante la Copa Mundial de 1938 en Francia, apenas un año antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, Italia se enfrentó al país anfitrión en los cuartos de final.
En aquel momento, Italia era un país fascista, dirigido por Benito Mussolini. La selección italiana de fútbol, famosa en la era moderna por vestir de azul, llevó camisetas negras e hizo el saludo fascista antes del inicio del partido. Según se informó, antes del encuentro Mussolini envió al equipo un mensaje siniestro con la instrucción: «ganar o morir».
Por suerte para los jugadores, Italia venció a Francia y ganó el torneo, tras derrotar a Hungría en la final. Después de la victoria de Italia, el torneo no volvió a disputarse hasta 1950.
2. Alemania Oriental contra Alemania Occidental, 1974
Al final de la Segunda Guerra Mundial, Alemania era un país dividido y, poco después, se separó en Alemania Oriental y Alemania Occidental. El Muro de Berlín, que permaneció en pie hasta 1989, era un recordatorio físico de las divisiones políticas del país.
En la Copa Mundial de 1974, organizada en Alemania, los equipos del Este y del Oeste se enfrentaron en la fase de grupos. Los alemanes orientales, considerados en gran medida el equipo más débil de los dos, sellaron la victoria con un 1-0 sobre sus homólogos occidentales y, de paso, quedaron primeros del grupo.
Sin embargo, fue Alemania Occidental la que finalmente ganó el torneo, tras derrotar a los Países Bajos en la final.
Tras la victoria de Alemania Occidental en la Copa Mundial de 1990, los dos equipos se unificaron el 20 de noviembre de ese año. Alemania es la vigente campeona de la Copa Mundial y comenzará la defensa del título contra México el 17 de junio.
3. Argentina contra Inglaterra, 1986
El 2 de abril de 1982, Argentina invadió las islas Malvinas, un territorio británico de ultramar en el Atlántico Sur cuya soberanía reclama Argentina. La guerra de las Malvinas se cobró la vida de unos 650 militares argentinos y 255 británicos, además de tres habitantes de las islas Malvinas.
Cuatro años después, durante la Copa Mundial de 1986, Argentina se enfrentó a Inglaterra en los cuartos de final. Según las crónicas, la primera parte fue «cautelosa» y «de mal genio», y se dijo que los rencores entre ambos países se trasladaron al terreno de juego.
Sin embargo, el partido se recuerda sobre todo por el gol de la «Mano de Dios» del futbolista argentino Diego Maradona. El pequeño delantero marcó al desviar con la mano el balón más allá del guardameta inglés Peter Shilton. Pese a las protestas de los jugadores ingleses, el gol subió al marcador y dio a Argentina una ventaja de 1-0.
Si hubo polémica por el primer gol de Argentina, no pudo haberla por el segundo: Maradona esquivó varios desafíos antes de deslizar el balón por debajo de Shilton. Argentina ganó después la Copa Mundial de 1986 al derrotar a Alemania Occidental.
4. Estados Unidos contra Irán, 1998
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán se han mantenido latentes durante más de medio siglo. Sin embargo, las relaciones entre ambos países se deterioraron drásticamente tras el derrocamiento del sah de Irán, Mohammad Reza Pahlavi, respaldado por Estados Unidos, durante la Revolución iraní de 1979, y la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense, que duró 444 días, de 1979 a 1981.
Así que, cuando las dos naciones quedaron emparejadas en la Copa Mundial de 1998, Alan Rothenberg, presidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, lo calificó como «el partido más importante de todos», según informó la revista FourFourTwo.
Posiblemente el partido más cargado de política de la historia de la Copa Mundial, terminó con la victoria de Irán y la eliminación de Estados Unidos del torneo.
Según FourFourTwo, el defensa estadounidense Jeff Agoos dijo entonces: «Hicimos más en 90 minutos que los políticos en 20 años».
El poder unificador del deporte
Aunque no siempre sea así, los grandes acontecimientos deportivos pueden mejorar las relaciones entre países en conflicto.
Por ejemplo, en los Juegos Olímpicos de Invierno de este año, atletas de Corea del Norte y Corea del Sur desfilaron bajo una sola bandera de una «Corea unificada» durante la ceremonia de apertura.
Luego, en abril, se reunieron los líderes de Corea del Norte y Corea del Sur, en el primer encuentro de este tipo entre ambas naciones en 10 años y la primera vez en 65 años que un líder norcoreano pisaba el Sur.




