Como científico académico que investiga la evolución humana, me sorprendió recibir un día un correo electrónico de Patrice Désilets, un destacado diseñador de videojuegos responsable de los dos primeros juegos de Assassin’s Creed. Me contó que estaba trabajando en un nuevo juego basado en nuestra evolución temprana en África y que utilizaba mi libro The Cradle of Humanity como una de las principales obras de referencia. ¿Me gustaría participar?
Patrice invitó a mi familia a Montreal a principios de 2018 para jugar y comentar una versión beta temprana. Le hizo mucha gracia que mi hija menor sea una auténtica jugadora, mientras que yo siempre me confundo con los controles (lo siento, pero… arriba debería significar arriba). Pero a pesar de mi torpe manejo, disfruté de un juego impresionante con una temática única, que, en mi opinión, ofrece algunas claves importantes sobre la evolución humana.
El recién lanzado Ancestors: The Humankind Odyssey es un juego de supervivencia de mundo abierto en el que controlas a un grupo de “homininos” –nuestros primeros antepasados– y exploras, te expandes y consolidas nuevos conocimientos para que tu “clan” pueda evolucionar. Abarca desde hace 10 millones de años, cuando vivía el antepasado común de chimpancés y homininos, hasta hace 2 millones de años, cuando puedes jugar como una versión temprana de Homo erectus. El objetivo del juego es, en última instancia, evolucionar hasta el momento en que los humanos comenzaron a salir de África.

Mi propia investigación ha demostrado cómo los cambios climáticos en África propiciaron oleadas de evolución humana, así que me alegró ver que el paisaje del juego es especialmente detallado. Desde el denso bosque donde se originaron nuestros antepasados hasta las llanuras abiertas y más secas, casi se puede oler África. El juego también nos muestra lo peligrosa que habría sido la vida, porque todo quiere matarte: ya sea leopardos, serpientes gigantes, águilas, cocodrilos, hipopótamos, hienas o una planta venenosa que intentes comer.
Incluso hoy, en un safari o haciendo trabajo de campo, en estas zonas de África se percibe la amenaza constante del entorno. Esto se debe a que los humanos somos realmente débiles en comparación con otros animales: no somos especialmente rápidos y carecemos de armas naturales. El trabajo en equipo y la tecnología son lo que nos permite prosperar hoy, y el juego sigue el inicio de nuestra evolución desde presa hasta el depredador supremo del mundo.

Aquí es donde reside la novedad del juego. Por ejemplo, tiene un mecanismo muy original para fijar nuevos conocimientos en tus sinapsis. Todas tus exploraciones y encuentros te proporcionan experiencias que pueden convertirse en nuevas habilidades: cambios evolutivos como la fabricación de herramientas y el trabajo en equipo, ambos esenciales para enfrentarse a depredadores peligrosos. Pero estas nuevas habilidades solo pueden fijarse en el “ADN” de tu clan si completas la tarea con un bebé o un infante contigo, lo que imita la transmisión de conocimientos entre generaciones.

Algunos de los primeros críticos se han quejado de que resulta difícil entender cómo evolucionar. Hay instrucciones mínimas, el juego no es lineal, los jugadores se guían por su propia curiosidad y cada uno priorizará habilidades y capacidades distintas. Por ejemplo, puedes “ganar” el juego y salir de África sin haber evolucionado nunca para caminar erguido, si decides priorizar otras habilidades. Pero, de nuevo, esto es igual que la evolución en la vida real, que no tiene dirección y está impulsada por eventos y encuentros aleatorios.
Sin embargo, ya existen excelentes guías en línea, así que, en cierta medida, este problema del juego se ha sorteado gracias a una característica humana única –la enseñanza– y a una innovación mucho más reciente: el lenguaje. Pero espero sinceramente que la mayoría de los jugadores las usen con moderación, ya que la diversión del juego reside en descubrir cosas nuevas por uno mismo.

Una de las principales quejas de los críticos es que, si tu clan muere, lo pierdes todo; a diferencia de muchos otros videojuegos, no hay reinicio. Patrice volvió a incluir esto porque es exactamente como la realidad. La evolución está llena de callejones sin salida y nuevas especies que simplemente se extinguieron, como el diminuto Homo nadedi en Sudáfrica o Homo floresiensis en Indonesia, o los neandertales, cuyo ADN sobrevive solo en poblaciones europeas y asiáticas debido a que se cruzaron brevemente con Homo sapiens cuando salimos de África.
Para mí, Ancestors ofrece una forma nueva y original de imaginar los paisajes del pasado de África, en los que nuestros antepasados tuvieron que sobrevivir y prosperar. Refleja el peligro de ese entorno y cómo atributos clave como la fabricación de herramientas y el trabajo en equipo nos permitieron dejar de ser presa y convertirnos en un depredador temido que, tras salir de África, derribaba regularmente mamuts gigantes. También ofrece una manera única de implicar a un público completamente distinto en la emoción e intriga de la evolución humana.
Para quienes investigamos la evolución humana temprana, este es un momento emocionante: un juego que ilustra toda nuestra investigación y que cualquiera puede jugar. Ahora espero con ilusión Ancestors 2, porque una vez que los protohumanos han salido de África, empieza la verdadera diversión.
