Según nuevas investigaciones, las personas divertidas también son más inteligentes

Traders laugh as they work on the floor of the New York Stock Exchange (NYSE) in New York, U.S., January 4, 2017. REUTERS/Lucas Jackson
Evidence suggests laughter changes your brain so that you become smarter, friendlier and more satisfied with life.Image: REUTERS/Lucas Jackson
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Albert Einstein atribuía su brillante mente a su sentido del humor infantil. De hecho, varios estudios han encontrado una asociación entre el humor y la inteligencia.

Investigadores de Austria descubrieron recientemente que las personas divertidas, en especial las que disfrutan del humor negro, tienen un coeficiente intelectual más alto que sus pares menos divertidos. Sostienen que para procesar y producir humor se necesita tanto capacidad cognitiva como emocional. Su análisis muestra que las personas divertidas tienen una mayor inteligencia verbal y no verbal, y puntúan más bajo en alteraciones del estado de ánimo y agresividad.

Las personas divertidas no solo son inteligentes, también resulta agradable estar con ellas. Hay indicios de que tener un buen sentido del humor está relacionado con una alta inteligencia emocional y es una cualidad muy deseable en una pareja. Los psicólogos evolutivos describen el humor como un «rasgo heredable» que indica aptitud mental y agilidad intelectual a posibles parejas. En estudios sobre el atractivo, tanto hombres como mujeres consideran más atractivas a las personas divertidas y señalan que tener un buen sentido del humor es uno de los rasgos más importantes en una pareja a largo plazo.

En psicología usamos el término «estilo de humor positivo» para referirnos a las personas que recurren al humor para fortalecer las relaciones y reducir los conflictos. Este tipo de humor está asociado con la satisfacción en las relaciones y la extroversión y con una alta autoestima. Tener una perspectiva humorística de la vida también es una buena estrategia para afrontar las dificultades. Ayuda a gestionar mejor el estrés y las adversidades.

Los estilos de humor más negativos, como el sarcasmo, la burla y el humor autodespreciativo, no ofrecen los mismos beneficios. Al contrario, tienden a alejar a la gente y se asocian con mayor frecuencia con el estado de ánimo deprimido y la agresividad.

Las personas divertidas no solo hacen reír a los demás, sino que también se ríen más. Además, la neurobiología muestra que la risa provoca cambios en el cerebro, lo que podría explicar la relación entre el humor y la inteligencia.

Estudios neuropsicológicos han descubierto que experimentar estados emocionales positivos, como la alegría, la diversión y la felicidad, aumenta la producción de dopamina en el cerebro. La dopamina no solo nos hace sentir muy bien, sino que también activa los centros de aprendizaje del cerebro, lo que permite crear y mantener más conexiones neuronales. Como resultado, nuestro pensamiento se vuelve más flexible y creativo, y resolvemos mejor los problemas. También mejora nuestra memoria de trabajo.

Hay indicios de que el humor mejora la percepción de la confianza, la competencia y el estatus, lo que hace que las personas divertidas tengan mucha influencia. El humor hace que la gente preste atención, ayuda a comunicar mensajes y facilita el aprendizaje. Es una herramienta poderosa que muchos líderes exitosos utilizan para fortalecer la cohesión del grupo y la cultura organizativa. Los estudios sobre organizaciones positivas indican que cuanto más nos divertimos en el trabajo, más productivos somos y menos probabilidades tenemos de sufrir agotamiento.

La teoría de «ampliar y construir» también respalda la idea de que experimentar emociones positivas a través del humor modifica nuestros pensamientos, acciones y respuestas fisiológicas. Crea un efecto de círculo virtuoso que mejora el bienestar.

Las investigaciones sobre el uso del humor en la educación también respaldan la idea de que el humor es una ayuda eficaz para el aprendizaje. Varios estudios han demostrado que las clases impartidas con humor resultan más amenas para los estudiantes y también mejoran su comprensión y retención del tema.

Dados los numerosos beneficios que aporta ser divertido, quizá todos podríamos beneficiarnos de asistir a un taller de monólogos cómicos. Parece una decisión inteligente.

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