Cómo el café y el cacao ofrecieron a estos agricultores las herramientas para escapar del narcotráfico

Cocoa fruit and products made with cocoa are displayed during a chocolate convention in Lima July 5, 2012. The five-day exhibition, which drew distributors from Latin America and chocolate sommeliers from Europe, featured organic dark chocolate candy bars, chocolate sushi and Machu Picchu and Lord of Sipan sculptures carved out of chocolate. REUTERS/Mariana Bazo (PERU - Tags: SOCIETY FOOD BUSINESS) - GM1E87608QQ01
Alternative crops to coca, such as the cocoa fruit, must provide farmers with a decent incomeImage: REUTERS/Mariana Bazo
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Hace menos de una década, las aldeas y los pueblos del vasto valle de Huallaga, en el noreste de Perú, eran un centro del narcotráfico mundial. Miles de agricultores utilizaban sus parcelas en la selva alta para cultivar coca, el ingrediente principal de la cocaína.

«Todos cosechábamos coca», afirmó Elmer Ereta Ramos, agricultor de la aldea de Villa El Sol.

«Los cultivos de coca estaban por todas partes».

Aunque la coca proporcionaba unos ingresos estables en una región remota con pocas alternativas, este cultivo ilícito también traía consigo la violencia de los narcotraficantes y sus aliados. El Gobierno estaba decidido a erradicarlo. Elías Faustino, agricultor de más arriba en el valle, recordó: «Cultivando coca teníamos trabajo, pero no futuro».

Elías y Elmer querían cambiar las cosas. Aprovechando la ayuda del Gobierno peruano y de donantes internacionales, sustituyeron sus plantas de coca por café y cacao, respectivamente, apostando por un futuro con cultivos legales. Y no estaban solos: en todo el valle de Huallaga, la superficie cultivada con coca disminuyó más de un 90 % entre 2009 y 2016.

Sin embargo, el éxito no se ha repetido en todas partes. En Colombia, por ejemplo, muchos agricultores se han negado a abandonar este cultivo o han vuelto a él después de probar alternativas. El país registró una producción récord de coca en 2017.

¿Qué se necesita para que los agricultores abandonen definitivamente los cultivos ilegales?

La experiencia del valle de Huallaga puede aportar algunas respuestas importantes. Entre 2010 y 2017, TechnoServe se asoció con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la Fundación PIMCO y otros financiadores, en coordinación con DEVIDA, la agencia antidrogas de Perú, en la Alianza para el Desarrollo Económico (EDA, por sus siglas en inglés), un proyecto para ayudar a las familias que antes cultivaban coca en la región a pasarse al cacao.

Con base en esta experiencia, hemos identificado tres lecciones clave para ayudar a los agricultores a dejar atrás el narcotráfico.

1. Dotar a los agricultores de las herramientas para tener éxito

Los cultivos alternativos, como el cacao, deben proporcionar a los agricultores unos ingresos dignos, y eso empieza en la finca. Muchos agricultores no saben cómo mejorar sus rendimientos ni la calidad de sus productos, y necesitan formación en buenas prácticas agrícolas para mejorar sus cosechas. En ocasiones, ese conocimiento puede generarse a nivel local. Por ejemplo, identificamos a una familia cuyos miembros, mediante ensayo y error, desarrollaron técnicas que dieron lugar a rendimientos extraordinarios. Trabajamos con ellos para traducir su método en un programa de estudios que se impartió a otros agricultores.

Los agricultores también necesitan acceso a insumos, como plántulas de alta calidad, fertilizantes y plaguicidas. Estos pueden ser difíciles de conseguir en regiones como el valle de Huallaga, donde la mayoría de los productores tienen pocos ahorros. Los gobiernos nacional y locales han proporcionado, en algunos casos, insumos subvencionados o gratuitos. EDA también trabajó con entidades prestamistas para mejorar el acceso de los agricultores a la financiación, lo que les permitió adquirir y utilizar los insumos que necesitaban.

La combinación de una formación eficaz y el acceso a insumos puede marcar una gran diferencia. Los participantes mejoraron la productividad de sus parcelas de cacao en un promedio del 33 % en un plazo de dos años desde el inicio del programa.

2. Crear mercados rentables y vías para acceder a ellos

Sin embargo, el cacao todavía necesita compradores, y los agricultores necesitan una forma eficiente de llegar a ellos. Por eso, las iniciativas de desarrollo alternativo deben abarcar toda la cadena de valor, desde la finca hasta el consumidor. Esto incluye crear mercados finales estables y rentables para los cultivos de los agricultores. Hemos impartido formación a agricultores y cooperativas sobre cómo procesar su cacao, con el fin de mejorar la calidad y atraer a compradores que ofrezcan mejores precios. También se ha impulsado con fuerza la promoción del cacao peruano en ferias comerciales nacionales e internacionales, y EDA contribuyó a poner en contacto a compradores y proveedores.

Los agricultores también necesitan una forma rentable de hacer llegar sus cultivos a los compradores, lo que supone un reto histórico para quienes viven en el valle de Huallaga. Con sus parcelas y comunidades dispersas, unidas por caminos sinuosos y accidentados o por senderos de montaña embarrados, los agricultores tenían dificultades para despertar el interés de los exportadores de cacao, a pesar de haber formado pequeñas cooperativas para agrupar su producción.

Como consecuencia, dependían de intermediarios para vender sus cultivos, lo que reducía sus márgenes y amenazaba su rentabilidad. Para resolver este problema, el programa ayudó a las cooperativas a trabajar juntas para crear bloques comerciales más grandes, capaces de negociar directamente con los exportadores. Los agricultores lograron prescindir de los intermediarios y obtener un mejor precio.

3. El cambio duradero requiere un esfuerzo conjunto

Para los agricultores, pasar de la coca a un cultivo alternativo no solo debe significar un cambio en su fuente de ingresos, sino también en la calidad de su vida. Esto requiere la cooperación de numerosos actores importantes.

En Perú, esta cooperación ha incluido: los esfuerzos de las fuerzas armadas y la policía para garantizar la seguridad de los agricultores y de quienes les ayudan; proyectos de los gobiernos locales, regionales y nacional para ampliar los servicios de educación y salud en comunidades marginadas; e iniciativas de donantes internacionales, DEVIDA, ministerios gubernamentales, la sociedad civil y el sector privado para crear oportunidades económicas. La combinación de una mayor seguridad, un mejor acceso a los servicios y un medio de vida estable es lo que evita que la mayoría de los agricultores vuelvan a la coca.

«Como un milagro»

Durante siete años, el programa EDA trabajó con 31 000 agricultores. Ayudó a lograr un aumento del 32 % en sus ingresos y a vender más de 25 millones de dólares en cacao cada año. Este tipo de cambio es posible en otros lugares. Fomentando la cooperación, centrándose en toda la cadena de valor e identificando lo que necesitan los agricultores para aprovechar nuevas oportunidades, la comunidad mundial puede ayudar a los productores de coca a renunciar a sus cultivos ilícitos y desarrollar medios de vida rentables y legítimos.

El cambio puede ser espectacular. Al reflexionar sobre la transformación en Villa El Sol, Elmer afirmó: «Todavía parece un milagro que ahora seamos una zona productora de cacao que exporta granos de alta calidad, los mejores del mundo».

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