La aviación mundial emite más de mil millones de toneladas de carbono cada año.
Pero los proyectos de ingeniería en desarrollo señalan el camino hacia el vuelo con emisiones de carbono cero.
Estos son tres conceptos con potencial para hacer que los viajes aéreos sean seguros para el medio ambiente.
La aviación es responsable de alrededor del 2 % de las emisiones mundiales de CO2. Eso supone más de mil millones de toneladas de carbono añadidas a la atmósfera cada año. Así que la carrera por encontrar alternativas a los combustibles fósiles para los aviones está en marcha.
En los últimos años, los motores nuevos y más eficientes han contribuido a reducir el consumo de combustible y las emisiones nocivas. Pero, a pesar del impacto de la pandemia de COVID-19, el tráfico aéreo mundial de pasajeros y de carga se prevé que crezca un 4 % anual hasta 2040.
ATAG, organismo de promoción de la industria aeronáutica afirma que la eficiencia del combustible mejora hasta un 20 % con cada nueva generación de aeronaves. El problema es el creciente número de aviones en el aire: se espera que la flota mundial de aerolíneas comerciales crezca de algo menos de 26 000 en 2019 a casi 50 000 en 2040.
¿Qué se puede hacer, entonces, para que volar sea más sostenible?
1. Biocombustibles
Si voló con una de las principales aerolíneas del mundo en la última década, es posible que su avión haya funcionado parcialmente con biocombustibles. Aunque no se usan de forma habitual, las aerolíneas de todo el mundo han realizado extensos vuelos de prueba en servicios programados con estos combustibles.
Las fuentes de combustibles sostenibles para la aviación incluyen materiales vegetales como la caña de azúcar y aceite de cocina reciclado. No solo son renovables, sino que los biocombustibles emiten menos gases de efecto invernadero incluso cuando se mezclan con el queroseno convencional.
Y la normativa de todo el mundo está cambiando. A partir de 2022, Francia exigirá que todos los vuelos que salgan del país utilicen al menos un 1 % de combustible sostenible para la aviación. Según las normas de la Unión Europea (UE), todos los vuelos que salgan de aeropuertos europeos deberán utilizar al menos un 2 % de combustibles sostenibles en 2025, con un aumento hasta el 63 % en 2050.
El reto para las aerolíneas es los biocombustibles son cuatro veces más caros que el queroseno convencional. Los expertos afirman que va a abaratarse cuando se produzca más. Mientras tanto, la UE prohíbe el “tankering”: repostar un avión fuera de la UE para evitar comprar biocombustible en un aeropuerto europeo.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial para ayudar a la aviación a alcanzar los objetivos de cero emisiones netas?
2. Hidrógeno
Las pilas de combustible de hidrógeno ya impulsan autobuses en muchas ciudades del mundo. ¿Pero podría este gas, el más volátil de todos, ser la solución para el vuelo con emisiones de carbono cero? Un equipo de diseño del Reino Unido cree que sí y ha obtenido una parte de un fondo gubernamental de 20 millones de dólares para desarrollar su diseño.
El FlyZero del Aerospace Technology Institute podría transportar hasta 280 pasajeros, una capacidad de asientos similar a la del Boeing 787 Dreamliner y del Airbus A330. Utilizando hidrógeno líquido almacenado a menos 250 grados Celsius en tanques especiales situados en la parte trasera del fuselaje, podría volar sin escalas de Londres a San Francisco.
Y no solo se están desarrollando aviones a reacción con hidrógeno. Airbus ha presentado su concepto Zero-e — una gama de aviones comerciales con hidrógeno y emisiones de carbono cero, que incluye un avión comercial de hélice con motor eléctrico que utiliza pilas de combustible de hidrógeno para generar energía.
“Todavía existe la idea errónea extendida de que el hidrógeno no es seguro”, afirma Glenn Llewellyn, vicepresidente de Aeronaves de Emisión Cero de Airbus.
“Lo que muchas personas desconocen son las amplias medidas de seguridad que se tienen en cuenta en el diseño y la operación de las aeronaves actuales propulsadas por queroseno. Gracias a la rigurosa aplicación de estas medidas, la aviación tiene un historial de seguridad impresionante.”
3. Electricidad
Cuando un avión con batería voló recientemente sobre el estrecho de Cook, que separa las islas Norte y Sur de Nueva Zelanda fue un gran paso adelante para la aviación eléctrica. Pero el Pipistrel es un avión de entrenamiento de dos plazas. ¿Veremos alguna vez un avión comercial con batería?
La energía eléctrica es fundamental para cumplir los objetivos medioambientales futuros, según sugiere una investigación sobre un transporte mundial más ecológico. Aunque las aeronaves eléctricas existen desde hace décadas, los expertos coinciden en que la tecnología de las baterías tendrá que avanzar bastante tanto en peso como en capacidad de almacenamiento para hacer realidad los grandes aviones comerciales eléctricos.
Pero ya vuelan aviones eléctricos de pasajeros más pequeños, que podrían certificarse para uso comercial remunerado en un futuro próximo, mientras se observa un desarrollo significativo en proyectos de aviación con aeronaves de mayor tamaño.
Por ejemplo, un Cessna Grand Caravan 208B totalmente eléctrico, de nueve plazas, se convirtió en la aeronave con batería más grande que jamás haya surcado los cielos el año pasado. Magnix, la empresa cuyos motores alimentan el Cessna eléctrico, ganó recientemente un contrato de la NASA para desarrollar motores eléctricos destinados a un avión comercial. El proyecto, de cinco años de duración, incluye pruebas de vuelo con un avión de tamaño real. Estén atentos.



