¿Puede la lectura mejorar tu bienestar?

¿Puede la lectura mejorar tu bienestar?
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Uno de cada tres adultos en el Reino Unido —o 16 millones de personas— rara vez o nunca lee por placer. Una nueva encuesta a 4.164 adultos, incluidos tanto quienes leen como quienes no lo hacen, reveló que los adultos que leen solo 20 minutos a la semana tienen un 20 % más de probabilidades de sentirse satisfechos con su vida.

Nuestra investigación no se centró en personas que no pueden leer debido a dificultades de alfabetización u otras discapacidades. En cambio, analizamos a personas que saben leer —y que a menudo han sido lectoras habituales en el pasado—, pero que han perdido el hábito de la lectura, con frecuencia a raíz de un acontecimiento importante en sus vidas, como tener hijos o enfermar. Dos quintas partes de las personas encuestadas, en una encuesta que ayudé a realizar para la campaña benéfica Galaxy Quick Reads, señalaron la falta de tiempo como el principal obstáculo.

Estado de ánimo y relajación

Las personas que no leen tenían un 28 % más de probabilidades de declarar sentimientos de depresión que quienes leen regularmente por placer. Uno de cada cinco lectores dijo que la lectura le ayuda a sentirse menos solo. Ambos hallazgos coinciden plenamente con nuestra investigación anterior sobre lectura en la Universidad de Liverpool, realizada en colaboración con la organización benéfica nacional The Reader Organisation, sobre su modelo de lectura en voz alta compartida para adultos y niños.

La lectura produce una mejora estadísticamente significativa de los síntomas en las personas diagnosticadas con depresión, entre los cuales destacan los sentimientos de soledad y aislamiento. La lectura no solo ayuda a introducir a los lectores en sistemas de vida más amplios y significados compartidos de manera más general, o a reconectarlos con ellos. También puede recordarles actividades u ocupaciones que practicaban antes, o conocimientos y habilidades que aún poseen, lo que ayuda a restablecer su sensación de tener un lugar y un propósito en el mundo.

La lectura apela a la persona en su totalidad y ayuda a encontrarla, no solo a la persona deprimida. La noción de «recuperación» en este contexto se relaciona tanto con redescubrir sentimientos y experiencias antiguos, olvidados, reprimidos o inaccesibles como con descubrir otros nuevos.

En la investigación de Quick Reads, los lectores afirmaron que la lectura les producía una sensación de relajación mayor que ver televisión, usar las redes sociales o leer otros materiales de ocio, como revistas. La lectura se asocia con un tipo particular de relajación «activa» en lo mental y lo emocional, muy distinta de la pasividad asociada con otras actividades de ocio, como ver televisión.

Muchas actividades de «tiempo libre» —como usar las redes sociales— solo parecen ayudar a las personas a «desconectar» y pueden agitarlas tanto como relajarlas. La concentración que exige la lectura y la inmersión en un mundo paralelo que genera ayudan a que las preocupaciones personales se desvanezcan y ofrecen protección frente a las distracciones y el estrés de la ansiedad cotidiana. En la encuesta, el 43 % de los lectores dijo que la lectura le ayudaba a dormir mejor por la noche.

Mayor fortaleza ante los contratiempos

La lectura también ayuda a las personas a comprender que los problemas que viven no les ocurren solo a ellas. Las personas suelen experimentar un fuerte sentimiento de reconocimiento —«esto me pasa a mí» o «no tenía ni idea de que otras personas se sintieran así»— y la sensación de compartir dificultades con los demás. Cuando las personas reconocen su propia situación en otra, no solo se sienten unidas a un mundo más amplio, sino que también aceptan mejor sus propias dificultades o problemas.

Los lectores habituales afirman tener mayor capacidad para afrontar situaciones difíciles. La lectura amplía el repertorio de las personas y su percepción de las posibles formas de actuar o adoptar una actitud. A quienes leen les resulta más fácil tomar decisiones, planificar y establecer prioridades, y esto podría deberse a que son más capaces de reconocer que las dificultades y los contratiempos son aspectos inevitables de la vida humana.

En nuestra encuesta, los lectores también tenían un 18 % más de probabilidades de declarar una buena autoestima. Es habitual que las personas que retoman la lectura después de un largo período, o incluso que empiezan a leer por primera vez, sientan una gran satisfacción y orgullo por sus logros.

Conexión

Quienes leen habitualmente se sienten más cerca de sus amistades y de su comunidad que quienes han dejado de leer o nunca leen. Investigaciones anteriores han demostrado que, además de aumentar la disposición y la capacidad para comunicarse con otras personas, la lectura fomenta el respeto y la tolerancia hacia las opiniones ajenas. Las intuiciones empáticas que suscita la lectura pueden hacer que estemos más abiertos a las experiencias de los demás y que nos sintamos más parte de la comunidad humana en su conjunto.

La lectura también proporciona un lenguaje común para compartir experiencias de una manera más significativa de lo que permiten las conversaciones sociales habituales. Los lectores tienen más temas interesantes de conversación y mayor capacidad de empatía, lo que da lugar a interacciones más profundas y, en última instancia, a vínculos interpersonales más sólidos. Como la lectura opera a un nivel más profundo que las convenciones sociales, puede ayudar a crear vínculos entre personas que normalmente no entablarían una amistad ni formarían parte del mismo grupo de colegas.

Los lectores tienen una conciencia más sólida y comprometida de las cuestiones sociales y la diversidad cultural que quienes no leen: su visión del mundo se amplía y sienten más seguridad respecto a su lugar en él. Nuestra investigación constató que leer solo 30 minutos a la semana significa tener un 52 % más de probabilidades de sentirse incluido socialmente que quienes no han leído durante la última semana, y un 72 % más de probabilidades de tener un mayor espíritu comunitario. Los lectores también tienen un 37 % más de probabilidades de disfrutar más de su vida social.

La lectura no es un exceso indulgente, sino una forma de sustento vital para la que debemos esforzarnos por hacer tiempo.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Josie Billington es profesora titular y subdirectora del Centre for Research into Reading, Literature and Society de la Universidad de Liverpool.

Imagen: Una mujer lee un libro en su librería al aire libre en Skopie. REUTERS/Ognen Teofilovski

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