Alrededor del 25 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero del mundo procede de la agricultura, y 45 países se han comprometido a hacer la transición a una agricultura sostenible.
Los países prometen reunir más de 4.000 millones de dólares en inversiones del sector público para hacer que la agricultura sea más resiliente ante la crisis climática.
El Reino Unido se comprometió a destinar al menos 3.000 millones de libras esterlinas de financiación climática internacional a la naturaleza y la biodiversidad, incluidos 500 millones de libras esterlinas para proteger 5 millones de hectáreas de selva tropical de la deforestación.
Cuarenta y cinco países, incluido el Reino Unido, se han comprometido a proteger la naturaleza y a hacer la transición a una agricultura más sostenible.
El anuncio se hizo durante la jornada sobre Naturaleza y Uso de la Tierra de la conferencia climática COP26 celebrada en Glasgow, que acoge el Reino Unido, y viene acompañado del compromiso de destinar más de 4.000 millones de dólares en inversiones del sector público para hacer que la agricultura sea más resiliente ante la crisis climática y poner nuevas innovaciones al alcance de los agricultores de todo el mundo.
«Para mantener viva la meta de 1,5 grados, necesitamos que todos los sectores de la sociedad actúen, incluida una transformación urgente de la forma en que gestionamos los ecosistemas y cultivamos, producimos y consumimos alimentos a escala mundial», afirmó en un comunicado George Eustice, secretario de Medio Ambiente.
Alrededor del 25 % de las emisiones de gases de efecto invernadero totales del mundo procede de la agricultura y el cambio en el uso de la tierra, lo que significa que abordar este sector es clave para resolver la crisis climática y limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. El nuevo compromiso señala que los cerca de 4.000 millones de dólares en inversiones se destinarían a desarrollar cultivos resilientes al clima y nuevas técnicas para regenerar el suelo, además de difundir ampliamente estas técnicas.
Al mismo tiempo, los países apoyarán «agendas de acción» que los responsables de formular políticas y los agricultores podrán seguir para crear sistemas alimentarios más sostenibles. En concreto, 16 países pondrán en marcha una «Agenda de acción política», mientras que 160 partes interesadas elaborarán una «Agenda global para la innovación en la agricultura».
El Reino Unido se comprometió específicamente a destinar al menos 3.000 millones de libras esterlinas de financiación climática internacional a la naturaleza y la biodiversidad, incluidos 500 millones de libras esterlinas para proteger cinco millones de hectáreas de selva tropical de la deforestación.
Entre los países que se sumaron al compromiso figuran Estados Unidos, Japón, Alemania, India, Indonesia, Marruecos, Vietnam, Filipinas, Gabón, Etiopía, Ghana y Uruguay, informó Reuters.
El compromiso es uno de varios anunciados durante la primera semana de la COP26, entre ellos, uno para poner fin a la deforestación para 2030 y otro para eliminar gradualmente el uso del carbón. Sin embargo, algunos defensores han advertido sobre la eficacia de estos compromisos, ya que no necesariamente se incorporan a los compromisos individuales de los países en virtud del Acuerdo de París.
«Por importantes que sean estos anuncios, no son jurídicamente vinculantes», declaró a Reuters Mohamed Adow, director del centro de estudios Power Shift Africa, con sede en Kenia. «Esta COP no puede gestionarse a golpe de comunicado de prensa».
Otros sostienen que, en particular, el nuevo compromiso sobre agricultura no aborda los verdaderos problemas que están en la raíz del sistema alimentario mundial.
«Parece que por fin los líderes mundiales empiezan a ponerse al día con la ciencia y reconocen la necesidad crítica de reformar nuestro sistema alimentario y respaldarlo con financiación adicional, pero los planes anunciados hoy se quedan muy cortos», declaró Anna Jones, responsable de Bosques y Alimentación de Greenpeace UK al periódico i. «Y no se dice nada sobre la necesidad de reducir la demanda de productos como la carne y los lácteos, que impulsan la deforestación: una señal de alarma sobre el dinero que podría ir directamente a los bolsillos de las grandes empresas agrícolas que causaron la crisis de la naturaleza desde el principio».
El anuncio sí menciona que productos básicos como la carne de vacuno, la soja y el aceite de palma ejercen presión sobre los bosques, pero no plantea reducir la demanda como solución; en cambio, se centra en crear cadenas de suministro más sostenibles.
En última instancia, Slow Food sostuvo que todo el enfoque de la COP26 sobre la agricultura durante los debates sobre «Naturaleza y Uso de la Tierra» era erróneo. Las soluciones se centraban, por un lado, en la reforestación y, por otro, en la innovación tecnológica, en lugar de avanzar hacia una agroecología integral que transforme los alimentos, de productos fabricados en masa, en parte de un sistema sostenible que opere dentro de los límites naturales.
«Los ecosistemas agrícolas deben restaurarse en armonía con el entorno natural», afirmó la directora de Slow Food Europe, Marta Messa, en un comunicado enviado por correo electrónico a EcoWatch. «Las soluciones tecnológicas rápidas son una falsa solución; no se basan en las innovaciones reales que las comunidades idean para desarrollar resiliencia. Queremos ver compromisos vinculantes antes de que termine la COP26 y que no haya promesas vacías».

