La COVID-19 y la invasión de Ucrania han desencadenado una crisis alimentaria mundial, pero las soluciones innovadoras también deben anticiparse a crisis futuras.
Las herramientas y tecnologías digitales pueden abordar los desafíos de la agroindustria mediante la transparencia de la cadena de suministro, enfoques que protegen el medio ambiente y la previsión de las necesidades de suministro.
Como la agricultura es una de las industrias menos digitalizadas, la digitalización masiva es crucial para revertir las vulnerabilidades que enfrenta el sistema alimentario mundial.
El sistema alimentario mundial afronta varios obstáculos, agravados por la pandemia de COVID-19, que provocan problemas de seguridad alimentaria. El informe sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición publicado por la Organización Mundial de la Salud muestra que el número de personas afectadas por el hambre aumentó a 828 millones en 2021, es decir, 150 millones más desde el inicio de la pandemia. La crisis de Ucrania alteró aún más los mercados mundiales de cereales, lo que subraya la necesidad de cadenas de suministro resilientes en el sector agroalimentario.
Hemos llegado, por tanto, a un punto de inflexión en el que el sistema alimentario mundial requiere soluciones innovadoras y disruptivas para abordar la seguridad alimentaria, el cambio climático y la estabilidad económica. Las acciones aisladas ya no nos servirán de nada; lo que se necesita con urgencia son esfuerzos concertados y movimientos masivos.
Como afirma Tania Strauss, del Foro Económico Mundial, en su labor al frente de la Iniciativa de Sistemas Alimentarios del Foro: “Debemos afrontar esta crisis con la certeza de que vendrán múltiples crisis alimentarias. El éxito depende ahora de que cada país tome medidas”.
Blindar el sistema alimentario mundial frente al futuro
Tres acciones fundamentales pueden acelerar nuestra capacidad para blindar el ecosistema agroalimentario mundial frente al futuro:
Incentivar una digitalización reflexiva pero obligatoria de la cadena de valor agrícola para maximizar la visibilidad y la transparencia en todo el sistema alimentario.
Adopción masiva de la agricultura inteligente para el clima y de prácticas de agricultura regenerativa.
Permitir que las economías alcancen la autosuficiencia alimentaria.
Aceleración de la digitalización de la agricultura
La visibilidad y la transparencia en tiempo real en toda la cadena de valor agroalimentaria mundial son imprescindibles, y solo pueden lograrse acelerando la transformación digital. Esta transformación debe involucrar a todas las partes interesadas —productores, empresas agroindustriales y gobiernos—, permitiéndoles tomar decisiones informadas para maximizar el valor por acre, cultivar alimentos nutritivos de forma sostenible y posibilitar comunidades agrícolas sostenibles.
Hoy en día, el uso de herramientas y tecnologías digitales en la agricultura, posibilitado por las imágenes satelitales, el internet de las cosas (IoT), la ciencia de datos, la inteligencia artificial (IA), el aprendizaje automático y la nube, puede proporcionar información en tiempo real sobre la producción, la distribución y el consumo de alimentos. La revolución de la agricultura inteligente ya ha comenzado, y los primeros brotes son visibles no solo en el mundo desarrollado, sino también en los grandes mercados de pequeños agricultores de Asia y África.
La historia de Suresh de la ciudad de Vijayawada, en el sur de la India, es un caso clásico de cómo los pequeños agricultores utilizan la tecnología para optimizar los materiales y la mano de obra y generar un 30 % de beneficios adicionales. Actualmente trabaja con la gran empresa de semillas Syngenta y utiliza las soluciones agrícolas inteligentes de Cropin para decidir su patrón de siembra y cosecha, supervisar la salud y el crecimiento de los cultivos, gestionar la aplicación de fertilizantes y optimizar el uso del agua.
Las soluciones de agricultura inteligente pueden digitalizar toda la cadena de valor y hacer que cada activo agrícola sea trazable, predecible y sostenible. Las granjas del futuro serán como fábricas modernas, en las que tendremos un control total sobre los insumos, el cultivo, la cosecha, el almacenamiento y la distribución. La digitalización acelerada puede desbloquear el poder de los datos y la inteligencia para transformar la agricultura, como ya ocurre en otras industrias.
Las granjas generan billones de puntos de datos que, al procesarse con inteligencia remota a partir de datos satelitales y meteorológicos, ayudarán a los agricultores y a las empresas agroindustriales a mejorar el rendimiento de las explotaciones y aumentar la rentabilidad de sus inversiones. Hoy en día, las herramientas de IA probadas en campo también ayudan a la comunidad agrícola a elegir los mejores cultivos para su región, a predecir con precisión plagas y enfermedades, a detectar el estrés hídrico y a programar el riego, así como a estimar con exactitud la fecha de cosecha y el rendimiento.
En uno de estos despliegues de agricultura inteligente, la marca de confitería Loacker digitalizó sus explotaciones de avellanas y mejoró la transparencia de las operaciones agrícolas y la precisión en la captura de datos, lo que logró una sostenibilidad del 100 % en su cadena de valor de la avellana.
Dotar a los agricultores de herramientas digitales es fundamental para mejorar el rendimiento agrícola y lograr la autosuficiencia alimentaria.
Krishna Kumar, fundador y consejero delegado de Cropin
Agricultura inteligente para el clima y prácticas regenerativas
A medida que los países buscan formas de reforzar la resiliencia de la agrosilvicultura, la agricultura y la acuicultura frente a los efectos perjudiciales del cambio climático, recurren cada vez más a la agricultura inteligente para el clima y a prácticas regenerativas. Estos enfoques innovadores aprovechan la tecnología moderna para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, conservar los recursos naturales y aumentar la seguridad alimentaria, al tiempo que protegen el medio ambiente.
Cropin, por ejemplo, ha colaborado con el Centro Asiático de Preparación para Desastres para ayudar a más de 3.200 agricultores de Bangladés y Sri Lanka a adoptar prácticas resilientes al clima y mitigar riesgos. Al digitalizar las explotaciones y combinar los datos con los datos de teledetección y las previsiones meteorológicas, los agricultores reciben avisos y recomendaciones oportunos sobre patrones meteorológicos adversos, lo que les permite ajustar sus operaciones y mitigar los riesgos.
Si bien la agricultura inteligente para el clima es esencial en la era del calentamiento global, la agricultura regenerativa es otro enfoque crítico que está ganando terreno. La agricultura regenerativa promueve la biodiversidad y la idea de explotaciones con cero emisiones de carbono, al reducir la huella de carbono.
Las empresas de agrotecnología ofrecen soluciones de digitalización que establecen nuevos estándares para revitalizar la salud del suelo mediante el secuestro de carbono, la reducción del laboreo, los cultivos de cobertura y la rotación de cultivos, entre otras prácticas.
Las herramientas de IoT se utilizan para supervisar los datos sobre la salud del suelo y ofrecer información sobre el uso óptimo de la materia orgánica para lograr una estructura ideal del suelo. Los paneles de control en tiempo real, los puntos de recompensa basados en las fichas de evaluación de los agricultores y la visibilidad completa de las operaciones agrícolas ayudan al ecosistema a impulsar la agricultura regenerativa a escala.
Mientras el mundo afronta los desafíos del cambio climático, la agricultura inteligente para el clima y la agricultura regenerativa representan soluciones prometedoras para mejorar la seguridad alimentaria y nutricional, reforzar la resiliencia y proteger el medio ambiente. Estos enfoques ofrecen un camino hacia un futuro más sostenible y resiliente, gracias al aprovechamiento de la tecnología y las prácticas innovadoras.

Construir la autosuficiencia alimentaria
Dotar a los agricultores de herramientas digitales es fundamental para mejorar el rendimiento agrícola y lograr la autosuficiencia alimentaria, como puso de relieve la crisis de Ucrania.
La Alianza para una Revolución Verde en África ha puesto en marcha una ambiciosa iniciativa de agricultura digital que ha beneficiado a 3 millones de agricultores en Ghana, Nigeria, Burkina Faso, Malí, Tanzania y Mozambique, y ha promovido el desarrollo sostenible en la región.
Los modelos avanzados de IA también pueden ayudar a los gobiernos a prever y cartografiar la oferta de cultivos y de existencias de alimentos frente a la demanda prevista, como demuestra el análisis de la producción de trigo del Gobierno nigeriano.
Como la agricultura es una de las industrias menos digitalizadas, la digitalización masiva es crucial para revertir las vulnerabilidades que enfrenta el sistema alimentario mundial y garantizar el acceso a alimentos nutritivos como derecho humano fundamental. El momento de actuar es ahora.
