«Este es el peor día de mi vida», se queja Bart Simpson en un momento de la película de Los Simpson.
«El peor día de tu vidahasta ahora», corrige Homer con delicadeza.
Lo que es cierto para Bart lo es para la mayoría de nosotros hasta alrededor de los 50 años, según un nuevo análisis de la satisfacción con la vidaque abarca siete encuestas de gran escala y a 1,3 millones de personas seleccionadas aleatoriamente de 51 países.
Las encuestas muestran que la felicidad sigue una forma de U generalizada a lo largo de la vida: las personas dicen ser muy felices al final de la adolescencia y al comienzo de la veintena. Pero, con el paso de los años, se sienten cada vez más desdichadas y la satisfacción con la vida toca fondo en algún momento alrededor del comienzo de los 50. A partir de ahí, la felicidad repunta en la vejez y la jubilación.
Así se ve al representar en un mismo gráfico las curvas de edad y felicidad de las siete encuestas:
Lo importante aquí es la forma de las curvas, más que cualquier valor absoluto. Las encuestas preguntaron por la felicidad de distintas maneras: algunas la plantearon en términos de «satisfacción», mientras que otras pidieron a las personas que indicaran dónde se situaban entre «felices» e «infelices». Por eso, los valores absolutos de cada línea no son directamente comparables.
Destacan dos cosas: primero, todas las curvas siguen una trayectoria general en forma de U. La juventud y la vejez son etapas de relativa felicidad, mientras que la mediana edad es una especie de punto más bajo. Segundo, en general coinciden en que el fondo de esa U se alcanza en algún momento al comienzo de los 50.
Estas similitudes son aún más notables si se tienen en cuenta las diferencias entre las encuestas, que se realizaron en distintos países. Entre ellas están la Encuesta Social General (54.000 personas encuestadas en Estados Unidos), la Encuesta Social Europea (316.000 personas encuestadas en 32 países europeos), la encuesta Understanding Society (416.000 personas encuestadas en Gran Bretaña) y otras.
Hace años que los investigadores encuentran pruebas de una curva de la felicidad en forma de U . También se ha observado entre los simios. La fortaleza de este estudio en particular está en mostrar cuán constante es esa curva en una variedad de fuentes de datos.
Cabe señalar que el punto más bajo del gráfico anterior no representa una desdicha absoluta: las personas de 50 y tantos años suelen seguir calificando su satisfacción con la vida entre media y alta; por ejemplo, con un siete sobre 10 o un 3,5 sobre cinco. Pero esa puntuación es sustancial y significativamente inferior a la que dan a su felicidad quienes están al final de la adolescencia o al comienzo de la veintena. Según el análisis, la diferencia entre ambas —la felicidad en la juventud y en la mediana edad— equivale aproximadamente al deterioro del bienestar causado por un divorcio o la pérdida del empleo.
Todas estas líneas de tendencia se ajustan en función de otros factores que se sabe que afectan a la felicidad y a la satisfacción con la vida, como los ingresos y la salud.
«Hay muchas pruebas», concluyen los autores del artículo, «de que los seres humanos experimentan una “bajada” psicológica en la mediana edad». No están del todo claras las causas exactas. Una explicación habitual es que, en países ricos como el nuestro, la mediana edad es una etapa particularmente estresante. Las personas de finales de los 40 y comienzos de los 50 suelen estar en la cima de su carrera profesional (con todos los quebraderos de cabeza que eso conlleva), y muchas, además, lidian con hijos adolescentes difíciles de controlar.
También hay cierto desacuerdo sobre la universalidad de la curva de la felicidad en forma de U. Los investigadores que han desglosado las tendencias por país han encontrado distintas variantes de la curva, sobre todo en los países menos ricos. Otros investigadores han analizado datos longitudinales, que siguen a las mismas personas a lo largo del tiempo, y han encontrado pruebas de trayectorias de felicidad planas u onduladas durante toda la vida.
Aun así, los autores de este documento de trabajo sostienen que las pruebas que han reunido son lo bastante sólidas como para que «este tipo de gráficos sobre la felicidad y la satisfacción con la vida se muestren —junto con una explicación de las salvedades pertinentes— a todos los jóvenes psicólogos y economistas».
Para quienes aún no hemos cumplido 50, quizá baste con saber que, aunque estemos teniendo un día particularmente malo, desde el punto de vista estadístico las cosas van a empeorar mucho antes de mejorar.
