Según una encuesta del Foro Económico Mundial e Ipsos, en todo el mundo la mayoría de los trabajadores apoya la vacunación obligatoria en el lugar de trabajo y está dispuesta a vacunarse para conservar su empleo.
La mayoría también cree que se debería obligar a sus compañeros de trabajo a vacunarse.
Una minoría intentaría eludir las normas o renunciaría si se implantara la vacunación obligatoria.
Casi 8 de cada 10 trabajadores del mundo aceptarían la vacunación obligatoria para conservar su empleo, según una encuesta de Ipsos para el Foro Económico Mundial.
La encuesta, realizada a más de 14.000 empleados de 33 países, reveló que el 78% está a favor de la vacunación obligatoria en el lugar de trabajo. Ante la posibilidad de elegir entre vacunarse o someterse a pruebas frecuentes como condición para trabajar, la mayoría (68%) optaría por vacunarse.
Solo el 12% de las personas encuestadas para el estudio COVID y el lugar de trabajo dijo que prefería la idea de someterse periódicamente a pruebas de manera continuada.
Alrededor de una de cada 10 personas (9%) dijo que, si se implantaban las pruebas o la vacunación obligatoria en su lugar de trabajo, encontraría la manera de evitar ambas opciones y conservar su empleo. Apenas una de cada 20 (5%) dijo que renunciaría y buscaría otro trabajo en esas circunstancias.
En cambio, casi dos quintas partes (38%) dijeron que se sentirían cómodas trabajando en un entorno sin pruebas, uso de mascarillas ni vacunación obligatoria. Otro tercio (31%) afirmó que eso les haría sentirse incómodas, pero que aun así irían a trabajar, mientras que una cuarta parte dijo que trabajaría a distancia.
Más mujeres que hombres se oponían firmemente a eliminar medidas de precaución en el lugar de trabajo, como la vacunación obligatoria; un tercio de ellas dijo que renunciaría o trabajaría a distancia si no hubiera medidas de protección. Casi dos quintas partes (38%) de los propietarios de empresas y el 36% de los altos directivos coincidieron con esta postura.
Perspectivas sobre la pandemia
Aunque la encuesta se realizó antes de la aparición de la variante ómicron, las opiniones sobre qué podría poner fin a la pandemia variaban considerablemente. Una quinta parte de las personas encuestadas (20%) creía que terminaría cuando el 75% de la población de su país estuviera vacunada; el 8% dijo que pensaba que ya había acabado.
Más de una octava parte (14%) de las personas encuestadas dice que no cree que la pandemia vaya a terminar nunca, mientras que el 27% afirmó que faltaría más de un año para que todo volviera a la normalidad. Una cuarta parte (25%) pensaba que eso ocurriría durante el próximo año, una quinta parte en los próximos seis meses y el 14% creía que ya llevaba una vida normal.
El pesimismo sobre el futuro con la COVID-19 se repartía de forma bastante homogénea entre géneros y grupos de edad, independientemente de los ingresos y el nivel educativo. Entre los 33 países encuestados, las personas de Hungría y Rusia eran las más pesimistas, mientras que las de Brasil, Dinamarca, Polonia, Suecia y Arabia Saudí tenían las perspectivas más positivas sobre la situación.
El futuro de la vida laboral
A pesar de las persistentes preocupaciones por la seguridad frente a la COVID-19, entre junio y noviembre de 2021, cuando se realizó la encuesta, el número de personas que regresaron a su lugar de trabajo después de un período de teletrabajo aumentó un 5% en todo el mundo. Argentina (con un aumento del 15%) y Chile (con un 13%) registraron las tasas más altas de regreso.
El Informe sobre el futuro del empleo 2020 del Foro Económico Mundial señaló que la digitalización permitiría que, en el futuro, dos quintas partes (44%) de la fuerza laboral mundial trabajaran a distancia de forma permanente, pero indicó que los trabajadores necesitarían apoyo para superar los «importantes retos para el bienestar» que plantea el teletrabajo.
La pandemia ha demostrado que «una nueva forma híbrida de trabajar» —que combina el trabajo en la oficina y a distancia— es posible a una escala mayor de lo que se imaginaba, añadió el informe. Sin embargo, señaló que los empleadores seguían mostrándose escépticos: solo el 15% creía que tendría un impacto neutro o positivo en la productividad.
«Mantener las medidas de seguridad que sabemos que marcan la diferencia —vacunas, mascarillas y pruebas— es sumamente importante mientras atravesamos este complejo recorrido de la pandemia», afirmó Genya Daya, directora interina de Salud y Atención Sanitaria del Foro Económico Mundial.
«Sabemos que los empleadores han tenido que asumir muchas responsabilidades nuevas en relación con la salud y el bienestar de los trabajadores, y contamos con ellos como socios de confianza en este recorrido.»
