Por qué la clave para vivir más tiempo podría ser dejar de preocuparse por ello

A father plays with his son on a beach facing the Adriatic sea, near the city of Durres, some 40 km (25 miles) from Tirana April 28, 2013. REUTERS/Arben Celi (ALBANIA - Tags: SOCIETY) - GM1E94T0Q7F01
Changing your perception about exercise could help you live longer according to new research.Image: REUTERS/Arben Celi
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Es enero, así que probablemente te hayas fijado como objetivo hacer más actividad física y reducir el estrés en 2018. Paradójicamente, sería mejor proponerte dejar de preocuparte por cuánto ejercicio haces y por estar demasiado estresado.

Un estudio reciente de más de 60.000 adultos estadounidenses examinó el vínculo entre la percepción del ejercicio y la mortalidad. Los investigadores descubrieron algo curioso: las personas que se preocupaban por ser menos activas que otras tenían hasta un 71% más de probabilidades de morir durante el período de seguimiento, 21 años después, independientemente de su nivel real de actividad física o de su estado general de salud.

A la inversa, creer que haces suficiente ejercicio puede mejorar la salud. En un estudio realizado por la Universidad de Harvard, se informó a un grupo de trabajadores de hotel de que su trabajo diario cumplía las recomendaciones de ejercicio. A un segundo grupo —el grupo de control— no se le proporcionó esta información. Al cabo de solo un mes, las personas del grupo informado mostraron mejoras significativas en su salud, entre ellas una reducción de diez puntos en la presión arterial sistólica y una pérdida de dos libras de peso (0,9 kg). También mejoró la relación entre cintura y cadera, al igual que el índice de masa corporal. Todos estos cambios fueron significativamente mayores que los del grupo de control.

Image: Harvard

Metaestrés

Se suele creer que el estrés es perjudicial, pero las pruebas no son concluyentes. Por ejemplo, un estudio británico de 2016 con más de 700.000 mujeres concluyó que los niveles de estrés declarados por las propias participantes no tenían un efecto directo en la mortalidad.

Al igual que ocurre con los niveles de actividad, la forma en que percibes o piensas en el estrés puede ser un problema tan grande como el propio estrés. Varios estudios parecen respaldar esta idea.

En un estudio amplio, que se prolongó durante nueve años, los investigadores analizaron el papel del estrés y su impacto en la salud y la mortalidad. En este estudio, no solo examinaron los niveles de estrés de las personas, sino también sus creencias sobre los peligros del estrés para la salud.

Los resultados mostraron que ni un nivel elevado de estrés ni la percepción de que el estrés afecta negativamente a la salud estaban asociados de forma independiente con la muerte prematura. Sin embargo, las personas que creían que el estrés afecta a la salud y declaraban sufrir mucho estrés tenían un 43% más de riesgo de muerte prematura. Los autores concluyeron: «Los resultados sugieren que la valoración tanto de la cantidad de estrés como de su impacto en la salud puede actuar de forma sinérgica y aumentar el riesgo de muerte prematura».

Curiosamente, quienes declararon tener mucho estrés, pero no creían que fuera perjudicial, presentaron las tasas de mortalidad más bajas, incluso en comparación con quienes tenían menos estrés.

Año nuevo, nueva mentalidad

Lo que vincula estas dos áreas de investigación es la idea de que tu mentalidad puede influir mucho en los efectos positivos y negativos del estrés y el ejercicio. Entonces, ¿cómo puedes cambiar tu mentalidad?

Un primer paso en relación con el ejercicio es dejar de preocuparte por cuánta actividad física haces en comparación con otras personas. Esto es especialmente importante si tus comparaciones se basan en estándares poco realistas y muy exigentes, como los que suelen mostrarse en las redes sociales.

Sigue las pautas de salud pública sobre los niveles adecuados de actividad física, pero recuerda felicitarte por el ejercicio y la actividad que sí haces, y no te castigues por lo que no haces. Esto podría aumentar tu motivación y aportar diversos beneficios para la salud física, como ocurrió con los trabajadores del hotel.

En cuanto al estrés, debes dejar de pensar que el estrés psicológico es directamente peligroso, sobre todo si estás estresado, ya que es la relación entre el estrés y el efecto que percibes que tiene en la salud lo que aumenta la mortalidad. Cuando las personas se preocupan por que el estrés sea peligroso, pueden adoptar conductas mucho más perjudiciales, como fumar, comer compulsivamente y consumir alcohol en exceso.

Hay dos enfoques que pueden ser útiles: primero, no te preocupes por que el estrés sea malo para ti. La preocupación solo intensifica la sensación de amenaza y refuerza la creencia de que el estrés es peligroso. Si decides no preocuparte, puedes reducir considerablemente el estrés que te cause el propio estrés. Esto también podría disminuir tus ganas de adoptar hábitos de vida poco saludables.

Segundo, acepta el estrés como una parte normal de la vida y un mecanismo natural de supervivencia para afrontar las amenazas. Se ha demostrado que, cuando las personas pasan a ver el estrés como algo que potencia en lugar de debilitarlas, pueden obtener resultados más positivos.

Cambiar la percepción y reducir las preocupaciones puede ser un objetivo beneficioso que todos podemos alcanzar.

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