Estas son las 10 mayores amenazas sanitarias mundiales de la década

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  • La OMS publicó los 10 principales desafíos sanitarios mundiales de la próxima década.

  • El calentamiento global, las zonas de conflicto y la prestación desigual de servicios sanitarios figuran entre los principales obstáculos.

  • Muchos desafíos sanitarios están interconectados y requerirán un esfuerzo internacional coordinado para superarlos.

  • Los expertos se muestran preocupados por que los gobiernos de todo el mundo no estén invirtiendo fondos suficientes para superar estos problemas.

El mundo no puede permitirse no hacer nada: ese es el mensaje de la Organización Mundial de la Salud con la publicación de su informe, que enumera los desafíos sanitarios más urgentes para la próxima década.

Todos los desafíos sanitarios de la lista de la OMS son urgentes y muchos están vinculados entre sí. Según indica la organización, cada desafío requiere un esfuerzo coordinado del sector sanitario mundial, los responsables políticos, los organismos internacionales y las comunidades. Sin embargo, existe preocupación por que los líderes mundiales no estén invirtiendo recursos suficientes en las prioridades y los sistemas sanitarios básicos.

Los desafíos sanitarios mundiales más urgentes para 2020, según la Organización Mundial de la Salud.Image: Foro Económico Mundial

Estos son los principales desafíos de la lista.

1. Situar la salud en el centro del debate climático

La crisis climática supone una de las mayores amenazas tanto para el planeta como para la salud de las personas que lo habitan.

Las emisiones matan a unos 7 millones de personas al año y son responsables de más de una cuarta parte de las muertes por enfermedades como los infartos, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer de pulmón.

Al mismo tiempo, los fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes e intensos, como las sequías y las inundaciones, aumentan las tasas de desnutrición y contribuyen a la propagación de enfermedades infecciosas como la malaria.

2. Prestar servicios de salud en contextos de conflicto y crisis

Los registros de la OMS muestran que los ataques contra el personal médico provocaron 193 muertes en 2019. Image: REUTERS/Feisal Omar - S1AETYKIMWAA

La ya difícil tarea de contener los brotes de enfermedades se vuelve aún más complicada en países asolados por conflictos.

En 2019 se registraron casi 1000 ataques contra trabajadores sanitarios e instalaciones médicas en 11 países, que dejaron 193 miembros del personal médico muertos. Pese a una vigilancia más estricta, muchos trabajadores sanitarios siguen siendo vulnerables.

Para las decenas de millones de personas obligadas a huir de sus hogares, el acceso a la atención sanitaria suele ser escaso o nulo.

3. Hacer la atención sanitaria más equitativa

La brecha entre los que tienen y los que no tienen se amplía, especialmente en lo que respecta al acceso a la atención sanitaria.

Las personas de las naciones ricas pueden esperar vivir 18 años más que sus vecinos más pobres, y la riqueza también puede determinar el acceso a la atención sanitaria dentro de los países y de ciudades concretas.

El aumento de las tasas mundiales de enfermedades como el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas tiene un mayor impacto en los países de ingresos bajos y medianos, donde las facturas médicas pueden agotar rápidamente los limitados recursos de las familias más pobres.

4. Ampliar el acceso a los medicamentos

Aunque muchas personas en el mundo dan por sentado el acceso a la medicación, los medicamentos y las vacunas no son una opción para casi un tercio de la población mundial.

El reto de ampliar el acceso a los medicamentos en zonas donde hay pocos productos sanitarios, o ninguno, incluye la lucha contra productos médicos de calidad inferior e imitaciones. Además de poner en riesgo vidas al no tratar el estado del paciente, estos productos pueden socavar la confianza en los medicamentos y en los proveedores de atención sanitaria.

5. Frenar las enfermedades infecciosas

Las enfermedades infecciosas siguen matando a millones de personas, en su mayoría pobres. Es poco probable que esta situación cambie en el futuro próximo.

Prevenir la propagación de enfermedades como el VIH, la tuberculosis y la malaria depende de niveles suficientes de financiación y de sistemas sanitarios sólidos. Pero en algunas zonas donde más se necesitan, estos recursos escasean.

Se requiere más financiación y voluntad política para desarrollar programas de inmunización, compartir datos sobre brotes de enfermedades y reducir los efectos de la resistencia a los fármacos.

6. Prepararse para las epidemias

Es necesario invertir más para estar preparados ante las epidemias.Image: REUTERS/2Tango (LIBERIA - Tags: POLITICS HEALTH DISASTER MILITARY) - GM1EA8I0F7R01

Los virus transmitidos por el aire o las enfermedades transmitidas por la picadura de mosquitos pueden propagarse rápidamente, con consecuencias potencialmente devastadoras.

Actualmente, se dedican más tiempo y recursos a reaccionar ante una nueva cepa de gripe o un brote de fiebre amarilla que a prepararse para futuros brotes. Pero no es una cuestión de si llegará un virus peligroso, sino de cuándo.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial frente a las epidemias?

7. Proteger a las personas de productos peligrosos

Muchas de las regiones más pobres del mundo sufren desnutrición e inseguridad alimentaria, mientras que, al mismo tiempo, los niveles de obesidad mundial y los problemas relacionados con la dieta están aumentando.

Debemos replantearnos lo que comemos, reducir el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar, sal y grasas nocivas, y promover dietas saludables y sostenibles. Con este fin, la OMS trabaja con los países para desarrollar políticas que reduzcan nuestra dependencia de alimentos nocivos.

8. Invertir en las personas que defienden nuestra salud

Los profesionales sanitarios escasean en todo el mundo. Los sistemas sostenibles de salud y de atención social dependen de personal bien remunerado y debidamente formado, capaz de prestar atención de calidad. Las investigaciones de la OMS prevén que, para 2030, habrá un déficit de 18 millones de profesionales sanitarios, sobre todo en países de ingresos bajos y medianos.

Se necesita nueva inversión para formar adecuadamente a los profesionales sanitarios y ofrecer salarios dignos a quienes ejercen la profesión, afirma la organización.

9. Proteger a los adolescentes

Cada año, más de 1 millón de adolescentes de entre 10 y 19 años mueren. Las principales causas incluyen los accidentes de tráfico, los suicidios, la violencia doméstica y enfermedades como el VIH o las afecciones respiratorias bajas. Sin embargo, muchas de estas muertes prematuras son evitables.

Los responsables políticos, los educadores y los profesionales de la salud deben promover la salud mental positiva entre los adolescentes, para prevenir el consumo ilícito de drogas, el abuso del alcohol y las autolesiones. Los programas que conciencien sobre cuestiones como la anticoncepción, las infecciones de transmisión sexual y la atención durante el embarazo ayudan a abordar algunas de las causas subyacentes de las muertes de adolescentes.

10. Ganarse la confianza pública

Prestar atención sanitaria segura y fiable a los pacientes implica, en primer lugar, ganarse su confianza; una confianza que puede verse socavada por la rápida propagación de la desinformación en las redes sociales. Por ejemplo, el movimiento antivacunas ha provocado un aumento de las muertes por enfermedades evitables.

Pero las redes sociales también pueden utilizarse para difundir información fiable y generar confianza pública en la atención sanitaria. Los programas comunitarios son otra forma de reforzar la confianza en la prestación de servicios sanitarios y en las prácticas que previenen la propagación de enfermedades, como las vacunaciones o el uso del preservativo.

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