Un nuevo estudio realizado entre más de medio millón de estadounidenses muestra hasta qué punto las ideas sobre el envejecimiento pueden estar distorsionadas —sobre todo entre los jóvenes— y cómo cambian con el tiempo.
Estos hallazgos se dan en un contexto en el que las personas viven más que nunca: en 2015, la esperanza de vida en Estados Unidos era de unos 79 años, casi nueve años más que en 1965.
Pero quizá la percepción no esté a la altura de la realidad. Casi 30.000 participantes del estudio creían que la mediana edad empieza a los 30 años.
«Me parece interesante que haya tanta gente con una percepción distorsionada del envejecimiento, sobre todo adultos jóvenes», afirma William Chopik, profesor adjunto de Psicología de la Universidad Estatal de Michigan e investigador principal del estudio.
El estudio, publicado en Frontiers in Psychology, es la investigación más amplia realizada hasta la fecha sobre las percepciones de la edad: participaron 502.548 personas encuestadas por internet, de entre 10 y 89 años.
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la percepción de la vejez cambia a medida que envejecemos. En esencia, cuanto más envejecemos, más jóvenes nos sentimos.
«Creo que el hallazgo más interesante de este estudio es que nuestras percepciones del envejecimiento no son estáticas: cambian a medida que cambiamos nosotros», afirma Chopik. «Lo que consideras una persona mayor cambia cuando tú mismo envejeces».
En parte, esto es comprensible, dice. Las personas ven la vejez como una experiencia negativa y quieren evitarla porque resulta doloroso pensar que somos mayores.
«Pero, por supuesto, las personas mayores llevan vidas realmente enriquecedoras y algunos estudios sugieren que son más felices que los adultos jóvenes», señala Chopik.
Curiosamente, cuando se les preguntó cuánto querían vivir, los distintos grupos de edad dieron respuestas diferentes. Mientras que los niños y los adultos jóvenes querían vivir hasta los primeros años de la década de los 90, esa edad ideal disminuía entre los grupos de 30 y 40 años, y tocaba un mínimo de unos 88 años. Sin embargo, la edad ideal empezaba a aumentar de forma sostenida a partir de los 50 años y llegaba a unos 93 entre las personas de 80 años.


