Lo que lavarse las manos puede enseñarnos sobre el cambio global

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Una mañana de lunes reciente, Sharon Mong’are, de 20 años, se puso su camiseta «Hero for Change» y se dirigió a un centro de salud de Kenia para enseñar a las madres primerizas la importancia de lavarse las manos con jabón. Era el 15 de octubre, el Día Mundial del Lavado de Manos, y cientos de voluntarios como Sharon fueron enviados a centros de salud, guarderías y escuelas de todo Kenia para compartir este hábito que salva vidas. En el centro, Sharon espolvoreó «Glo Germ» en la mano de una de las madres, una sustancia que hace que los gérmenes brillen bajo la luz ultravioleta. La impactante experiencia de la madre al ver los gérmenes ocultos que acechaban en sus manos sin lavar fue solo uno de los muchos argumentos convincentes de Sharon.

Sharon, estudiante de la Universidad Kenyatta, forma parte del programa Heroes for Change, que capacita a jóvenes para hacer voluntariado y adquirir habilidades relacionadas con los problemas sociales que afectan a sus comunidades. Una de sus causas es el Día Mundial del Lavado de Manos, fruto de una coalición entre expertos en salud pública, ONG y empresas de jabón.

Según la Organización Mundial de la Salud, lavarse las manos con jabón es la intervención de salud pública más rentable que existe. Sin embargo, solo una de cada seis personas en el mundo se lava las manos después de ir al baño o antes de preparar alimentos o comer, con el consiguiente riesgo de propagación de infecciones mortales.

La participación del sector privado ha sido fundamental para el Día Mundial del Lavado de Manos desde sus inicios. Las empresas que forman parte de la alianza no son patrocinadoras ni colaboradoras; son esenciales para diseñar y ejecutar de manera independiente programas exitosos como Heroes for Change. Las organizaciones comerciales aportan no solo recursos, sino también formas de pensar muy valiosas para las iniciativas de desarrollo. Algunas son tangibles: por ejemplo, la tecnología, los productos y el capital humano. Sin embargo, igual de importantes son los aspectos intangibles: desde la mentalidad emprendedora que florece en el mundo empresarial hasta el empeño por encontrar soluciones ingeniosas a problemas complejos. Cuando vender más jabón se traduce en una mejor salud, podemos crear colaboraciones duraderas que amplíen la base de consumidores y mejoren la salud. Esto es una buena noticia para la reducción de la pobreza mundial.

Este tipo de cooperación activa está incorporado en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 17: Alianzas para lograr los objetivos. Cuando organizaciones con distintas formas de trabajar, motivaciones y recursos se unen con un propósito común, estos objetivos se vuelven alcanzables.

En los diez años transcurridos desde la primera celebración del Día Mundial del Lavado de Manos, la iniciativa ha ayudado a muchas comunidades a prevenir muertes infantiles evitables. Aunque los proyectos de desarrollo suelen desvanecerse cuando se agota la financiación, en este caso el rendimiento comercial contribuye a que continúen. La marca de jabón «Lifebuoy», de Unilever, es socio fundador del Día Mundial del Lavado de Manos. Desde que puso en marcha su misión social para mejorar la higiene de las manos, Lifebuoy se ha convertido en una de las marcas de más rápido crecimiento de Unilever y ha llegado a más de 420 millones de personas con programas de lavado de manos. La campaña «Help a Child Reach 5» fue pionera en un enfoque de promoción impulsado por las redes sociales y utilizó con éxito comunicaciones creativas para fomentar mejores hábitos de higiene entre madres jóvenes, parteras y otros grupos clave responsables de la salud infantil. Las actividades de Lifebuoy también han servido de guía para otras marcas de la cartera de la empresa. En 2017, las «Sustainable Living Brands» de Unilever (las que vinculan un propósito social con el crecimiento empresarial) crecieron un 46 % más rápido que el resto del negocio y generaron el 70 % del crecimiento de su facturación.

Este es un ejemplo de cómo el capitalismo puede generar beneficios más amplios y ayudar tanto a las empresas como a la sociedad. Los mercados competitivos pueden ser un catalizador útil para la innovación. Algunas innovaciones serán más costosas o complejas que lavarse las manos. Pero sigue vigente el principio de que las acciones intersectoriales aumentan la capacidad de las organizaciones para impulsar cambios esenciales. Conviene tener presente este principio mientras más de 500 millones de personas en 100 países celebran el poder del lavado de manos con jabón para salvar vidas.

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