La pandemia de COVID-19 ha alterado el número de personas diagnosticadas con tuberculosis, lo que hace aún más difícil la meta de las Naciones Unidas de 2030 para erradicarla.
En respuesta, varias iniciativas de los sectores público y privado se han comprometido a aunar sus conocimientos y la tecnología más avanzada para llegar a estas personas.
A primera vista, las cifras son prometedoras. Nueve países, que representan más de la mitad de la carga mundial de tuberculosis (TB), registraron fuertes descensos en el número de personas diagnosticadas con TB a lo largo de 2020. Quizás, después de milenios, la marea estaba cambiando en la lucha contra la TB: una enfermedad respiratoria mortal, contagiosa y transmitida por el aire que, hasta la aparición de la COVID-19, causaba más muertes cada año que cualquier otra enfermedad infecciosa.
Por desgracia, estas estadísticas no cuentan toda la historia. El número de personas diagnosticadas con TB está disminuyendo, no porque el mundo esté derrotando esta epidemia, sino porque los esfuerzos para diagnosticar la TB se han visto interrumpidos debido a que los sistemas y servicios sanitarios están sobrecargados por la COVID-19. Como resultado, 12 años de avances contra la TB se han perdido en estos últimos 12 meses de pandemia. Si las personas que viven con TB no son identificadas y diagnosticadas, no pueden recibir tratamiento, con consecuencias trágicas para ellas, sus familias y sus comunidades.
Para que el mundo vuelva a encaminarse hacia el fin de la TB en 2030, objetivo fijado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, es necesario empezar por encontrar a los «millones de personas perdidas» que viven con la enfermedad. En su mayoría, son miembros de comunidades desatendidas y vulnerables, y llegar a ellas exige innovación y colaboración entre sectores. La buena noticia es que ya se están llevando a cabo numerosas iniciativas.
La COVID-19 ha obligado a repensar cómo prestar atención a las poblaciones vulnerables, con implicaciones a largo plazo para la lucha contra la TB. En 2020, el Desafío QuickFire de la Línea de Apoyo para la TB Farmacorresistente (DR-TB) reconoció cinco soluciones innovadoras, seleccionadas entre más de 100 solicitudes de todo el mundo, destinadas a mejorar la experiencia de las personas que viven con TB, especialmente durante la COVID-19.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial para combatir las pandemias?
Estas soluciones basadas en tecnología y fáciles de usar, desarrolladas por equipos de Ucrania, India y Filipinas, conectan a los pacientes con TB con recursos valiosos, promueven la adherencia al tratamiento y les ayudan a obtener medicamentos. Actualmente se están ampliando con la ayuda de subvenciones y orientación de expertos de Johnson & Johnson para beneficiar a más personas, lo que demuestra que el momento actual brinda una oportunidad para replantear la atención de la TB.
La innovación constante en los servicios contra la TB no se limita a los emprendedores tecnológicos. Nuevas colaboraciones, como Project inSight, aprovechan las fortalezas únicas del sector privado y de las organizaciones sin fines de lucro. Project inSight tiene como objetivo encontrar a pacientes de TB no diagnosticados en Indonesia y Filipinas, utilizando el alcance del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria (el Fondo Mundial) y la experiencia de Johnson & Johnson en comportamiento del consumidor y diseño centrado en las personas para identificar, involucrar y apoyar a las personas que viven con DR-TB.
El sector privado da un paso al frente
La iniciativa Ending Workplace TB – lanzada en 2020 por el Foro Económico Mundial, la Stop TB Partnership, el Fondo Mundial, Johnson & Johnson y otros, aprovecha el potencial de las empresas de todo el mundo para implementar programas de sensibilización, detección y tratamiento de la TB que lleguen a los trabajadores, sus familias y comunidades.
El programa está creciendo a medida que más empresas reconocen sus intereses creados en abordar desafíos graves de salud y se suman: Cepheid, Freeport-McMoRan, Fullerton Health, Otsuka, PerkinElmer, Qiagen, Royal Philips, Société Générale, y proveedores como Covance by Labcorp, IQVIA, PRA Health Sciences, Recipharm y VVF Ltd. South Africa. Juntas, estas empresas están redefiniendo la primera línea de la salud pública, entendiendo que proteger la salud y la seguridad de nuestras comunidades no ocurre solo en hospitales y clínicas, sino también en oficinas y fábricas.
Impulsar la acción global mediante programas como estos es esencial para acabar con la TB. Corresponde a todos nosotros, en toda la comunidad sanitaria y de cooperación internacional, garantizar que los avances contra la TB no se pierdan y que aunemos nuestros recursos colectivos e ingenio para alcanzar un mundo libre de TB para 2030.
