Existe una vasta y sin explotar reserva de talento en ciberseguridad oculta en titulaciones no informáticas

To diversify and strengthen your cybersecurity teams, look further afield
To diversify and strengthen your cybersecurity teams, look further afieldImage: Amanda Dalbjörn on Unsplash.com
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  • La ciberseguridad no es solo un problema de TI, sino que requiere la aplicación de competencias multidisciplinares.

  • Los equipos de ciberseguridad de las empresas deben ser tan diversos como los retos de ciberseguridad a los que nos enfrentamos hoy.

  • Desde los graduados en literatura inglesa hasta los estudiantes de bellas artes, todos poseen competencias importantes que pueden aprovecharse en este ámbito.

Hablamos mucho de cerrar la brecha global de talento en ciberseguridad, pero no hablamos casi nada de cerrar la brecha de confianza en ciberseguridad, es decir, la brecha que sienten los candidatos no informáticos al leer una oferta de empleo con un lenguaje muy técnico. Contrariamente a las percepciones que han lastrado al sector de la ciberseguridad y al mundo académico, independientemente de lo que se haya estudiado, ya sea bellas artes, literatura inglesa o educación, cada formación aporta competencias pertinentes y necesarias que pueden contribuir a mejorar el conjunto tradicional de herramientas en ciberseguridad.

A nivel mundial, el 70 % del talento en ciberseguridad procede de un perfil con formación en TI. Esta falta de diversidad formativa desmiente la equivalencia sistémica, aceptada desde hace tiempo, entre las competencias en ciberseguridad y las competencias en TI.

La mayoría de los profesionales de la ciberseguridad tienen una formación en TI o en ingenieríaImage: Center for Cyber Safety and Education

Sin embargo, la ciberseguridad no es solo un problema de TI, sino un problema que afecta a todos los sectores. Esto se hace devastadoramente evidente con la COVID-19, al presenciar cómo los sectores de infraestructuras críticas (sanidad, industria manufacturera y servicios públicos) sufren ciberataques. Los recientes ataques contra la OMS y contra hospitales de todo el mundo no solo socavan la respuesta sanitaria, sino que también podrían poner en peligro vidas. La ciberseguridad es una responsabilidad social compartida porque “la ciberseguridad eficaz protege la confianza digital, impulsa la innovación y el progreso en la sociedad, y refuerza la responsabilidad social y la rendición de cuentas de las organizaciones”. Solo contratando a profesionales de la ciberseguridad de todos los orígenes (finanzas, comunicación y matemáticas) podemos estar en una posición sólida para compartir realmente esta responsabilidad.

Si limitamos la contratación, la selección y la formación en ciberseguridad al talento procedente de TI, surgen también efectos secundarios indeseables, como la exclusión de personas que tradicionalmente están infrarrepresentadas en TI, en concreto mujeres, minorías y poblaciones indígenas.

A medida que los problemas de ciberseguridad se vuelven omnipresentes, debemos transformar nuestras prácticas de contratación y abrir las puertas al talento de perfiles no tradicionales por dos razones principales:

Necesidad: Nuestra fuerza laboral y nuestras competencias en ciberseguridad deben ser tan diversas como los retos cambiantes de este ámbito.

Estrategia: Con su conjunto único de competencias y conocimientos transferibles, el talento multidisciplinar constituye una reserva de talento aún infrautilizada que ayudará a cerrar la brecha mundial de 2,3 millones de profesionales de ciberseguridad.

La fuerza laboral del futuro ya no se prepara para el trabajo obteniendo una titulación formal de una sola vez ni asumiendo una trayectoria profesional lineal. En un sistema de la Cuarta Revolución Industrial en el que las competencias son la moneda del mercado laboral, nuestra futura fuerza de trabajo necesita reevaluar y transformar constantemente sus conjuntos de competencias. Con la aparición de nuevos perfiles en ciberseguridad que exigen competencias nuevas y más diversificadas, ese “candidato perfecto” simplemente no existe. De hecho, los nuevos riesgos de ciberseguridad crearán puestos vacantes para los que no existen competencias equivalentes. Por ello, debemos dejar de contratar para un conjunto limitado de competencias y, en cambio, contratar a personas por su capacidad para transferir competencias, su disposición a aprender y su pasión por la materia.

A continuación se presentan algunos excelentes ejemplos de competencias transferibles con alto potencial procedentes de disciplinas educativas no tradicionales. Estas competencias fueron identificadas por el proyecto Inclusive Cyber del centro de Global Shaper de Montreal.

Competencias sorprendentes

En lo que respecta a la búsqueda de información, los estudiantes de literatura inglesa no solo saben observar las cosas desde nuevas perspectivas críticas, sino que también destacan en la investigación sobre el mérito, la fiabilidad y el valor de distintas informaciones. Los estudiantes de finanzas se sienten cómodos utilizando supuestos basados en la investigación en contextos con escasa información de partida. Saben utilizar herramientas probabilísticas para modelizar, analizar y priorizar amenazas con el fin de llegar a una conclusión. Los estudiantes de estudios de desarrollo internacional se desenvuelven bien en entornos colaborativos con múltiples partes interesadas y son hábiles para consultar a analistas y expertos.

Una vez recopilada la información, los estudiantes de administración de empresas están bien posicionados para traducir la jerga técnica a un lenguaje y a argumentos capaces de persuadir a los responsables de la toma de decisiones empresariales. La experiencia de los estudiantes de políticas públicas en la redacción de notas informativas les permite destilar la información más pertinente para el lector. Los estudiantes de bellas artes, por su parte, pueden articular y visualizar la información necesaria e involucrar al público con técnicas y contenidos creativos; estas técnicas pueden aprovecharse para simular rutas de ataque y discernir relaciones y patrones.

Algunas disciplinas educativas tienen conjuntos de conocimientos y competencias muy específicos. Los estudiantes de ciencias de la salud están familiarizados con los conceptos de confidencialidad y privacidad, en particular con las obligaciones legales relativas a la información personal de salud de los pacientes. También tienen experiencia en la preparación, la respuesta y la prevención de crisis.

Los estudiantes de ingeniería también poseen competencias transferibles importantes más allá de las TI. Los estudiantes de ingeniería industrial aprenden el pensamiento sistémico y saben desglosar y planificar sistemas complejos. Su familiaridad con los procesos de auditoría les permite aportar a sus proyectos una mentalidad de mejora continua y optimización. Los estudiantes de ingeniería eléctrica cursan asignaturas sobre principios y métodos de diseño, que abarcan especificaciones de diseño, parámetros, optimización, implementación, resolución de problemas y refinamiento, y traducen las mejores prácticas teóricas de seguridad en procesos, diseño de soluciones, arquitectura, formación y campañas de sensibilización.

Hablando de formación y campañas de sensibilización, los estudiantes de educación pueden dirigir sesiones de transferencia de conocimiento, sensibilización y formación que agilicen la gestión del cambio organizacional. Saben dotar al público destinatario de las herramientas adecuadas para automatizar procesos una vez completada la formación o la transferencia de conocimientos.

Estos ejemplos ilustran el tipo de competencias que debemos incorporar a medida que surgen nuevos riesgos de ciberseguridad. Debemos dotar a este talento no tradicional de la capacidad de comunicar el valor de sus competencias transferibles a los empleadores, al tiempo que permitimos a los empleadores reconocer el valor de estas competencias y ser más inclusivos y equitativos a la hora de contratar a perfiles multidisciplinares. Al cambiar la percepción del talento en ciberseguridad entre los candidatos, la industria y el mundo académico, podremos reducir la brecha de confianza en ciberseguridad, lo que en última instancia cerrará la brecha global de talento en ciberseguridad.

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