5 formas en que las universidades ayudan a combatir la COVID-19

Samples sit in a container at the new COVID-19 testing lab at Queen Elizabeth University Hospital, amid the coronavirus disease epidemic in Glasgow, Britain April 22, 2020. Andrew Milligan/Pool via REUTERS - RC2Q9G9KI60D
University labs and research centers have been helping study the disease.Image: REUTERS
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  • Las universidades y facultades de Estados Unidos están haciendo su parte para ayudar durante la pandemia de coronavirus.

  • Algunos laboratorios de educación superior están utilizando sus instalaciones de investigación para ayudar a encontrar una vacuna eficaz contra la COVID-19.

  • Otras han puesto en común sus recursos, lo que permite compartir información crucial y avances importantes.

  • En algunos casos, las universidades donan el espacio y los equipos que no utilizan para atender a los pacientes.

Desde llevar a cabo investigaciones cruciales sobre la pandemia de COVID-19 hasta transformar residencias estudiantiles en alojamientos para los enfermos y alojamiento para el personal médico, las facultades y universidades están arrimando el hombro para ayudar a todos a adaptarse a la nueva normalidad.

Investigamos cómo las instituciones educativas contribuyen a la sociedad de maneras que van más allá de enseñar a los estudiantes. A nuestro juicio, estos esfuerzos por servir al bien común a escala local, estatal, nacional y mundial son una extensión natural de la labor que las instituciones de educación superior desempeñan tanto en los buenos tiempos como en los malos.

1. Llevar a cabo investigaciones

Investigadores de universidades trabajan en Estados Unidos y en todo el mundo para descubrir y desarrollar tratamientos y vacunas que podrían ralentizar o incluso detener la propagación del nuevo coronavirus. En muchos casos, están colaborando de nuevas maneras con los gobiernos, el sector privado y las organizaciones sin fines de lucro.

Por ejemplo, científicos y médicos del centro federal de cuarentena ubicado en el Centro Médico de la Universidad de Nebraska en Omaha están aprovechando lo aprendido en epidemias anteriores para crear rápidamente pruebas, protocolos de contención y medidas de seguridad para el personal sanitario.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts también está aprovechando sus conocimientos especializados para reunir a profesores, estudiantes, antiguos alumnos y otras personas como emprendedores motivados por la pandemia, con el fin de identificar problemas que deben resolverse. Hay más de 50 proyectos en marcha en laboratorios universitarios, oficinas en casa y empresas, desde un sistema de seguimiento de respiradores hasta el registro de casos a nivel de condado, mientras se intenta poner en contacto a inventores con inversores. Muchas otras personas también están innovando a un ritmo récord.

2. Compartir datos e información

Las universidades son una fuente clave de información precisa y basada en la ciencia que puede orientar a los responsables de formular políticas y al público sobre temas que van desde cómo desinfectar los espacios de trabajo hasta la historia de pandemias anteriores.

El Centro de Recursos sobre el Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins se ha convertido en una fuente de referencia de información sobre la pandemia. Entre otras cosas, el equipo lleva un recuento periódico de las personas que han contraído la COVID-19 y del total de fallecimientos causados por la enfermedad.

Muchas instituciones educativas, entre ellas la Universidad de Wisconsin, la Universidad de Georgia y la Universidad de Washington, ofrecen orientación e información sanitaria local. Ayudan a sus comunidades a aprender a sobrellevar el aislamiento y a averiguar dónde hay bancos de alimentos y centros de pruebas.

Además, el Instituto Pasteur, un centro francés de investigación sobre enfermedades y vacunas, se ha unido a la Universidad de Pittsburgh para liderar una coalición mundial de universidades, empresas biotecnológicas, organismos gubernamentales y otras entidades. Los investigadores planean probar medicamentos que podrían ser útiles para tratar la COVID-19, mientras «cambian la forma en que el mundo hace ciencia en conjunto».

3. Reforzar el personal médico

La Universidad de Nueva York, Tufts, la Universidad de Boston y otras instituciones permiten que algunos estudiantes de medicina se gradúen antes de tiempo para que puedan empezar a trabajar lo antes posible. Muchos hospitales afiliados a universidades también piden a médicos jubilados que vuelvan a ejercer para hacer frente a la pandemia.

Un Cuerpo Nacional de Servicio contra la COVID-19 de alcance nacional, creado por estudiantes, permite que estudiantes de medicina, ingeniería, salud pública y otras disciplinas colaboren como voluntarios en las comunidades que lo necesiten, antes de graduarse. Mientras tanto, otros estudiantes están buscando formas de ayudar a sus comunidades locales. La Universidad del Norte de Arizona está creando puntos de acceso wifi para estudiantes y familias de las remotas reservas navajo y hopi.

Las escuelas de enfermería de todo el país están pidiendo a los organismos de concesión de licencias que flexibilicen las normas para que los estudiantes puedan graduarse y sumarse a la lucha, pese a los retos logísticos que plantean los confinamientos en los campus. Los cambios aprobados en los requisitos para obtener licencias se están aplicando estado por estado.

4. Dar buen uso a las instalaciones inactivas

Las universidades de Maine, Massachusetts y Nueva York y de otros lugares están colaborando al prestar sus instalaciones para aumentar el número de camas hospitalarias disponibles para alojar a pacientes y ofrecer alojamiento temporal al personal hospitalario. También están empezando a habilitar espacios para nuevos servicios médicos, sobre todo centros de pruebas de COVID-19.

Por ejemplo, la Universidad de California en Irvine gestiona un nuevo centro de donación de sangre, mientras que la Universidad de Albany ha cedido al estado el estacionamiento de Colonial Quadrangle para instalar un centro de pruebas sin bajarse del vehículo.

Profesores, personal y estudiantes están encontrando muchas otras formas de ayudar, desde preparar desinfectante de manos en los laboratorios de química hasta buscar maneras creativas de fabricar protectores faciales y otros equipos de protección personal o simplemente cuidar a los hijos del personal sanitario.

Además, muchos campus del país que han cerrado están apoyando a sus estudiantes que no tienen otro lugar adonde ir.

5. Ofrecer orientación ética

Los especialistas en ética de las universidades están elaborando principios y enfoques para ayudar a los profesionales sanitarios a tomar decisiones difíciles cuando el número de personas que necesitan atención supera la capacidad del sistema sanitario para atenderlas.

El profesorado de Johns Hopkins ha desarrollado un marco para decidir éticamente quién debe recibir respiradores cuando hay escasez, por ejemplo.

El Hastings Center, una organización sin fines de lucro dedicada a la bioética, se ha basado en investigaciones universitarias para preparar orientación ética y consejos prácticos. Bajo la dirección de profesores de la Universidad McMaster, en Ontario, Canadá, reunió a un equipo interdisciplinario que estudió la ética de la preparación ante pandemias.

Además, varios académicos estadounidenses están colaborando para garantizar que las respuestas médicas a la COVID-19 no discriminen a nadie por su origen étnico, su clase social o sus discapacidades.

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