Cuando la Federación de Rusia invadió Ucrania hace un año, se hizo extraordinariamente difícil identificar y atender las necesidades sanitarias del pueblo ucraniano.
Durante todo este tiempo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha prestado apoyo estratégico en Ucrania, en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud y cerca de 200 socios, incluidas organizaciones de la sociedad civil que trabajan sobre el terreno.
Al optimizar los datos disponibles, la OMS ha prestado apoyo a 8,4 millones de personas en Ucrania y aspira a llegar a millones más.
¿Cómo podemos garantizar, en medio de una guerra implacable, que prestemos los servicios de salud adecuados en el lugar adecuado y en el momento oportuno?
La respuesta: los datos sanitarios.
Solo evaluando con claridad y conociendo las necesidades sanitarias críticas de las personas y las comunidades, mediante los mejores datos y pruebas disponibles, podemos nosotros, en la OMS, prestar apoyo estratégico en Ucrania, en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud y cerca de 200 socios, incluidas organizaciones de la sociedad civil que trabajan sobre el terreno.
Esto permite planificar y distribuir adecuadamente nuestros suministros, diseñar de manera apropiada nuestras intervenciones sanitarias y lograr que nuestra estrategia sanitaria general tenga un efecto positivo en los grupos a los que queremos llegar.
En la atención sanitaria, los datos son lo más importante
El 24 de febrero de 2022, con la invasión de la Federación de Rusia, el Gobierno de Ucrania impuso la ley marcial. Esto dificultó aún más el acceso a la recopilación de datos primarios y secundarios, tan cruciales para identificar las necesidades sanitarias y planificar las intervenciones.
En aquellas primeras semanas y meses, ante una crisis humanitaria inminente, adoptamos un enfoque de prestación de servicios de salud denominado «sin arrepentimientos»: diseñamos nuestra respuesta con información limitada o incompleta.
Antes de la guerra contábamos con información fiable sobre las necesidades sanitarias en Ucrania y usamos esos conocimientos en los días inmediatamente posteriores a la invasión para prestar apoyo a la población y para preparar un análisis de la situación de salud pública, que describía los principales riesgos para la salud pública en aquel momento.
Logramos llegar a muchas zonas afectadas por el conflicto con medicamentos y suministros esenciales, y así garantizar el funcionamiento del sistema de salud. Esto permitió que los médicos y enfermeros de Ucrania, verdaderamente heroicos, siguieran prestando atención médica urgente a pacientes en condiciones desesperadas, incluso mientras los centros de salud eran atacados.
Innovación temprana mediante colaboración colectiva
La guerra lo cambió todo. Para cubrir la brecha de datos que se produjo, aplicamos métodos innovadores. Primero, nos asociamos con una empresa de investigación de mercado especializada en colaboración colectiva para realizar tres evaluaciones de la situación sanitaria entre abril y octubre de 2022.
Esto nos permitió comprender mejor la situación en evolución. Nos mostró la magnitud de las necesidades sanitarias emergentes y la escasez de medicamentos y, algo crucial, en qué zonas del país debíamos centrar nuestra atención, especialmente en los territorios recuperados, donde era necesario restablecer los servicios de salud y el suministro de medicamentos.
Estas evaluaciones revelaron, por ejemplo, que dos tercios de la población adulta afrontaban dificultades o barreras al intentar acceder a la atención primaria de salud. Gracias a este conocimiento vital, obtenido desde el principio, pudimos diseñar e implementar mejor clínicas móviles de atención primaria en zonas recuperadas recientemente por el Gobierno de Ucrania, donde los combates habían causado graves daños al sistema de salud. Garantizamos el suministro de medicamentos y materiales esenciales para tratar enfermedades no transmisibles en zonas de difícil acceso. También nos aseguramos de que los centros colectivos que alojaban a personas desplazadas recibieran servicios de vacunación sistemática.

Evaluaciones preocupantes
A lo largo del año de guerra, se estableció gradualmente un proceso más sistemático para recopilar información sobre el estado de salud de la población y su acceso a la atención, lo que nos permitió realizar dos rondas exhaustivas de evaluaciones de las necesidades sanitarias.
Los resultados fueron preocupantes. La primera ronda reveló que una de cada tres personas tenía dificultades para pagar los medicamentos que necesitaba, especialmente para enfermedades crónicas como la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. La segunda ronda, realizada unos meses después, mostró mejoras alentadoras en el acceso general a la atención y los medicamentos, pero también persistían obstáculos, en especial el aumento del costo de los servicios y suministros, en un momento en que cada vez más familias tenían dificultades para llegar a fin de mes.
Como era de esperar, supimos que las personas que vivían en zonas de conflicto activo o cerca de ellas tenían más dificultades para acceder a los medicamentos que el resto del país. Además, las personas desplazadas de sus hogares afrontaban muchas más barreras para acceder a los servicios de salud que quienes no habían sido desplazados.
Respuesta a las necesidades de salud mental
Otro desafío consistía en determinar la magnitud de las necesidades de salud mental en Ucrania relacionadas con la guerra.
A escala mundial, se estima que una de cada cinco personas que viven en contextos de conflicto tiene un trastorno de salud mental. Se estima que el 22 % de la población que vive en las zonas de Ucrania afectadas por el conflicto probablemente tendrá algún problema de salud mental en algún momento de la próxima década. Esto significa que casi 10 millones de personas podrían estar en riesgo de sufrir trastornos mentales, como estrés agudo, ansiedad, depresión, consumo de sustancias y trastorno de estrés postraumático (TEPT); una de cada diez padecería una afección moderada o grave, como depresión con conducta suicida o psicosis.
Sobre la base de estas estimaciones, por amplias que sean, el Gobierno ha puesto en marcha un programa nacional de salud mental urgente y ambicioso, promovido por la primera dama Olena Zelenska, con el apoyo técnico de la OMS para formar a profesionales de la salud mental y contribuir a ampliar considerablemente los esfuerzos.
Mirar hacia el futuro
Además de realizar evaluaciones puntuales y representativas de las necesidades sanitarias de los hogares, trabajamos en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud de Ucrania para reunir información fundamental sobre la disponibilidad actual y futura probable de servicios y recursos sanitarios esenciales, a fin de orientar nuestro apoyo.
La primera fase de esta recopilación de datos abarcó diez regiones prioritarias del este, el norte y el sur de Ucrania, y comprendió distintos aspectos, entre ellos el funcionamiento de los centros de salud; la disponibilidad de servicios básicos como agua, calefacción, electricidad y eliminación de residuos; y la disponibilidad de servicios especializados, como la atención obstétrica de urgencia. Estos datos han sido y siguen siendo una fuente vital de información para diversas actividades, desde la planificación de convoyes humanitarios hasta el despliegue de equipos médicos de emergencia.
El desplazamiento continuo de la población, el deterioro de las condiciones de vida y la enorme perturbación de los servicios de salud hacen que los métodos tradicionales de vigilancia y recopilación de datos sean menos fiables. Siempre buscamos maneras nuevas e innovadoras de guiarnos por los datos.
Detrás de las cifras, por supuesto, hay personas. Una y otra vez, quienes quedan atrás son las personas que ya eran vulnerables antes de la guerra, incluidas las personas mayores. Iryna, de 80 años, por ejemplo, tiene hipertensión y no tenía acceso a medicamentos. Tras meses de intensos combates en los alrededores, estos remitieron y un convoy de la ONU, que incluía suministros de la OMS, llegó a su región, lo que le permitió acceder al medicamento que tanto necesitaba.
En medio de historias de resiliencia y esperanza como estas, durante el último año hemos distribuido cerca de 3.000 toneladas métricas de suministros en prácticamente todos los rincones de Ucrania. Pero nunca es suficiente y las necesidades no dejan de aumentar.
Nuestro objetivo último es garantizar la salud y el bienestar a largo plazo de la población de Ucrania. Es un objetivo difícil, por decirlo suavemente, pero no imposible, pese a la devastación causada por esta guerra.
Hasta ahora, nuestros esfuerzos han permitido a la OMS prestar apoyo a 8,4 millones de personas en Ucrania durante el último año. En el próximo año, aspiramos a seguir llegando a millones de personas en todo el país.
Sin salud, la sociedad no puede funcionar, sanar ni reconstruirse. Debemos rehabilitar el sistema de salud y a las poblaciones afectadas, utilizando los datos y las pruebas ya recopilados, así como la información cada vez más sofisticada que reuniremos en adelante.
En última instancia, con datos y pruebas o sin ellos, persiste una verdad sencilla pero profunda: la mejor medicina para Ucrania es la paz.

