Una investigación prevé que más de 37 millones de empleos en Estados Unidos podrían ser vulnerables a despidos a corto plazo debido a la crisis de la COVID-19 y a la respuesta que se le ha dado.
Como la gente ya no sale de sus casas, algunos sectores han perdido una parte significativa de sus ingresos prácticamente de la noche a la mañana.
La pandemia de coronavirus ha paralizado casi por completo la vida en Estados Unidos en los últimos días. Muchas ciudades y estados están en confinamiento total, ya que el distanciamiento social estricto parece ser, por el momento, la única forma de frenar la propagación del virus. Como la gente ya no sale de sus casas, y mucho menos se reúne en restaurantes, cines o centros comerciales, algunos sectores han perdido una parte significativa de sus ingresos prácticamente de la noche a la mañana, lo que pone en riesgo millones de empleos estadounidenses.
Según estimaciones de economistas de Goldman Sachs, las solicitudes iniciales de prestaciones por desempleo podrían haber superado los 2 millones en la semana que terminó el 21 de marzo, pero eso podría ser solo el comienzo de una crisis laboral sin precedentes. Según el Índice de Calidad del Empleo (JQI), un proyecto de investigación de la Facultad de Derecho de Cornell y de la Coalición para una América Próspera que evalúa la calidad del empleo en Estados Unidos, más de 37 millones de empleos (en su mayoría de bajos salarios) podrían ser vulnerables a despidos a corto plazo debido a la crisis de la COVID-19 y a la respuesta que se le ha dado.
Suponiendo que la crisis del coronavirus “no derive finalmente en despidos generalizados y de larga duración de trabajadores de la producción de bienes (es decir, que la crisis sea de duración moderada)”, el JQI centró su análisis en “los trabajadores de sectores que se ven obligados efectivamente a cerrar como consecuencia de las recomendaciones de distanciamiento social o de los requisitos de permanecer en casa”.
Como muestra el siguiente gráfico, se prevé que el sector de la restauración en sentido amplio, que abarca desde restaurantes de servicio completo hasta bares, cafeterías, etc., sea el más vulnerable a pérdidas de empleo a corto plazo, con más de 10 millones de puestos de bajos salarios en riesgo. También se espera que el comercio minorista y las empresas que operan en los sectores de viajes, turismo y ocio se vean muy afectados, con 7,7 y 5,1 millones de empleos en riesgo, respectivamente.


