El Gobierno australiano ha invertido en un Fondo de Modernización del Reciclaje para aumentar la capacidad de gestión de residuos.
La transición hacia una economía circular, como parte de la recuperación económica tras la COVID-19, podría generar 10.000 empleos.
Australia planea prohibir para 2024 la exportación de muchos tipos de residuos.
El Gobierno australiano ha anunciado una inversión de 190 millones de dólares australianos (130 millones de dólares estadounidenses) en el primer Fondo de Modernización del Reciclaje del país, con el objetivo de transformar la industria de residuos y reciclaje del país. Se espera que hasta 10.000 empleos puedan crearse en lo que se denomina una oportunidad “única en una generación” para replantear la forma en que Australia gestiona sus residuos.
Montaña de residuos
La necesidad de aumentar drásticamente la capacidad de reciclaje de Australia es anterior a la pandemia de COVID-19. Los australianos generan aproximadamente 67 millones de toneladas de residuos al año, y, como en muchos países ricos, gran parte de ellos se enviaba al extranjero. Todo cambió cuando China anunció que estaba prohibiendo la importación de una gran variedad de residuos extranjeros y materiales reciclables. Pronto otros países siguieron su ejemplo, y Australia se vio obligada a buscar soluciones alternativas.
Prohibición de exportación de residuos
Australia ha adoptado una estrategia de asumir la responsabilidad de sus propios residuos. A partir de enero de 2021, está implantando de forma gradual prohibiciones a la exportación de distintos tipos de residuos. Para mediados de 2024, la industria australiana de reciclaje nacional tendrá que gestionar 650.000 toneladas adicionales de residuos de plástico, papel, vidrio y neumáticos.
“Al dejar de enviar nuestros residuos al extranjero, la transformación de los residuos y del reciclaje remodelará nuestra industria nacional de residuos, impulsando la creación de empleo y devolviendo materiales valiosos a la economía”, declaró la ministra federal de Medio Ambiente, Sussan Ley, en una declaración a Reuters.
De la basura al tesoro
Los beneficios ambientales de aumentar las tasas de reciclaje son bien conocidos: menos vertederos, menos plástico en el océano, menor necesidad de materiales vírgenes y menores emisiones de carbono. La iniciativa del Fondo de Modernización del Reciclaje pretende desviar más de 10 millones de toneladas de residuos de los vertederos, como parte de una estrategia general para reducir en un 10% la cantidad total de residuos generados por persona, e impulsar la tasa total de recuperación de recursos de Australia, del 58% en 2017, hasta el 80% para 2030.
Pero, al igual que muchos países, Australia también se centra en los beneficios económicos de una mejor gestión de residuos.
“Esto significará que Australia convertirá más residuos en recursos de mayor valor, listos para ser reutilizados localmente por fabricantes y marcas en sus envases y productos”, declaró Rose Read, directora ejecutiva del Consejo Nacional de la Industria de Residuos y Reciclaje, a Reuters.
Empleos verdes
El gran potencial de la economía circular para crear empleos verdes está siendo reconocido en todo el mundo.
En el Reino Unido, el Programa de Acción en Residuos y Recursos ha presentado un plan de seis puntos que, según afirma, podría añadir 90.000 millones de dólares a la economía y crear 500.000 nuevos empleos. La inversión en la economía circular forma una parte significativa del plan climático de 2 billones de dólares que el candidato demócrata Joe Biden lleva a las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre. Y la Unión Europea ha situado su Pacto Verde en el centro de sus planes de recuperación tras el choque económico de la COVID-19.
El informe Futuro de la Naturaleza y los Negocios del Foro Económico Mundial identifica 15 transiciones sistémicas con oportunidades de negocio anuales por valor de 10.000 millones de dólares al año que podrían crear 395 millones de empleos para 2030.
Al igual que ocurre con el Fondo de Modernización del Reciclaje de Australia, una combinación de iniciativa privada e inversión gubernamental puede ofrecer formas de devolver a las personas al trabajo mediante la construcción de una economía más sostenible desde el punto de vista medioambiental.



