Los Juegos Olímpicos de Tokio se han aplazado hasta 2021 debido al coronavirus, lo que pone fin a semanas de especulación sobre si se celebrarían en julio.
El Comité Olímpico Internacional (COI) tomó la decisión después de que el primer ministro japonés, Shinzo Abe, pidiera que los Juegos se aplazaran un año como respuesta a la perturbación mundial causada por la pandemia de COVID-19.
Abe declaró a los periodistas: «Acordamos que un aplazamiento sería la mejor manera de garantizar que los atletas estén en plena forma cuando compitan y de garantizar la seguridad de los espectadores».

El COI y el Comité Organizador de Tokio 2020 declararon en un comunicado conjunto que los Juegos «deben reprogramarse para una fecha posterior a 2020, pero no más tarde del verano de 2021, para salvaguardar la salud de los atletas, de todas las personas involucradas en los Juegos Olímpicos y de la comunidad internacional».
Hace apenas unos días, el COI insistía en que no había planes de aplazamiento. Canadá y Australia, sin embargo, anunciaron esta semana que no enviarían atletas a los Juegos.
Kirstine Stewart, directora de Shaping the Future of Media, Entertainment and Culture en el Foro Económico Mundial, declaró: «Los organizadores de los Juegos se vieron finalmente con pocas opciones más que tomar esta decisión, necesaria para proteger la salud y la seguridad de los atletas y los aficionados, así como de las enormes industrias de apoyo que contribuyen al desarrollo de los Juegos, desde la producción de contenidos hasta la hostelería.»
Es un duro golpe para la industria de los medios. Stewart afirmó: «El sector televisivo, que lleva tiempo enfrentándose a los servicios de vídeo en streaming bajo demanda, es el más claramente afectado. Los deportes en directo representan una de las oportunidades de programación más importantes para las cadenas de televisión en cuanto a la capacidad de generar ingresos publicitarios y de atraer y retener a suscriptores. Ya han desaparecido miles de millones de dólares en el inventario publicitario más popular a causa de la suspensión de las principales ligas deportivas de todo el mundo.»
Resulta especialmente difícil para una cadena de televisión sustituir los Juegos Olímpicos en su programación. Stewart afirma: «En Estados Unidos, quizá el mercado más lucrativo, NBCUniversal ha reservado más de 1.250 millones de dólares en ventas publicitarias para unas 7.000 horas de contenido en televisión, streaming y redes sociales. Y no son solo las cadenas de televisión las que buscarán formas de responder: las grandes marcas también se verán afectadas, porque patrocinar y anunciarse durante los Juegos Olímpicos es su forma de conectar con una audiencia global.»
Unos 3.600 millones de personas siguieron los Juegos de Verano más recientes, celebrados en Río de Janeiro en 2016. Stewart afirma: «En estos tiempos difíciles, el aplazamiento de los Juegos también supone un golpe para los consumidores. Toda la economía atraviesa un shock enorme. El deporte tiene una capacidad increíble para unir a las personas y representa ideales por los que todos luchamos: liderazgo, trabajo en equipo, salud personal, autosuficiencia y mejora constante. El poder unificador de los Juegos Olímpicos es algo que todos echaremos de menos (aunque sea temporalmente) en la difícil situación en la que se encuentra el mundo.»
Los atletas respaldaron en gran medida el aplazamiento, dados los riesgos para la salud y la interrupción de sus entrenamientos al cerrarse gimnasios, estadios y piscinas de todo el mundo. Eliud Kipchoge, el corredor de fondo keniano, fue uno de los muchos que elogiaron la decisión en Twitter.
La llama olímpica ya se ha encendido en Olimpia, Grecia, y se ha paseado por Japón en un relevo de antorchas ya cancelado. Permanecerá en el país anfitrión hasta que se celebren los Juegos. El presidente del COI, Thomas Bach, declaró: «Esta llama olímpica será la luz al final de este túnel.» Un «desafío sin precedentes para la humanidad» había conducido inevitablemente a un desafío sin precedentes para los Juegos, afirmó.
Es la primera vez que los Juegos Olímpicos se trasladan o aplazan en sus 124 años de historia moderna. Los Juegos se cancelaron en 1916, en 1940 (año en que también estaban previstos los Juegos de Tokio) y en 1944, durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Los grandes boicots de la Guerra Fría alteraron los Juegos de Moscú en 1980 y de Los Ángeles en 1984.


