Desde que comenzó la distribución de las vacunas contra la COVID-19 a finales de 2020, se han distribuido más de 13.000 millones de dosis en todo el mundo, pero de forma desigual.
Según líderes mundiales, se podrían haber salvado 1,3 millones de vidas con una distribución mundial más equitativa de las vacunas durante el primer año de la campaña.
La cifra se basa en cálculos de la Alianza por las Vacunas del Pueblo, una coalición cuyo objetivo es que las vacunas sean gratuitas para todos.
El grupo expone medidas que podemos tomar para evitar que vuelva a ocurrir lo mismo, como invertir en innovación científica fuera de los países ricos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la COVID-19 pandemia hace tres años, el 11 de marzo de 2020. La declaración sigue vigente y, aunque la mayoría de los casos son leves, más de 20 millones de personas están enfermas de COVID en la actualidad.
Desde que comenzó la distribución de las vacunas a finales de 2020, se han distribuido más de 13.000 millones de dosis en todo el mundo, aunque de forma desigual. Los países de ingresos altos y medianos altos han administrado más de 200 dosis por cada 100 personas, mientras que los de ingresos medianos bajos han administrado 140 por cada 100 personas y los de ingresos bajos, solo 37 por cada 100. La brecha fue especialmente marcada en 2021.
Las consecuencias han sido mortales. En una carta publicada el viernes (10 de marzo) por la organización sin ánimo de lucro Alianza por las Vacunas del Pueblo, 200 líderes mundiales denuncian las consecuencias de la desigualdad y destacan una estadística desalentadora: se podrían haber salvado 1,3 millones de vidas con una distribución mundial más equitativa de las vacunas durante el primer año de la campaña. En otras palabras, una distribución más equitativa de las vacunas contra la COVID podría haber salvado una vida cada 24 segundos.
Millones murieron por la codicia de los países ricos
La Alianza por las Vacunas del Pueblo, una coalición cuyo objetivo es que las vacunas sean gratuitas para todos, hizo el cálculo basándose en un estudio publicado en Nature en octubre de 2022. Los investigadores que realizaron el estudio modelaron el impacto que tuvo en la COVID en 2022 una distribución más equitativa de las vacunas y calcularon los daños causados por la falta de equidad el año anterior.
«Que esas vidas no se salvaran es una cicatriz en la conciencia del mundo», dice la carta, entre cuyos firmantes figuran el ex secretario general de la ONU Ban Ki-Moon, el ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y los premios Nobel Joseph Stiglitz y Richard Roberts.
La carta pide medidas concretas para evitar que vuelva a ocurrir una tragedia similar: apoyar el acuerdo sobre pandemias de la Organización Mundial de la Salud; invertir en innovación científica fuera de los países ricos; eliminar las barreras de propiedad intelectual que impiden compartir los conocimientos necesarios para salvar vidas; y aumentar la inversión pública en innovación médica.
¿Cómo está mejorando el Foro Económico Mundial el estado de la atención sanitaria?
El Centro de Salud y Atención Sanitaria conecta a líderes para comprender los desafíos que afrontan los sistemas de salud en todo el mundo, entre ellos el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.
Mediante un diálogo basado en la confianza y la colaboración público-privada, el Centro permite a sus socios ponerse de acuerdo en torno a prioridades comunes e impulsar la acción colectiva para mejorar los resultados en materia de salud.
Pero aún está por ver si la comunidad mundial de la saludestá dispuesta a aprender de los errores del pasado y adoptar estas medidas ambiciosas pero razonables. Para empezar, hará falta el compromiso de los actuales jefes de Gobierno, todos ellos ausentes de la larga lista de firmantes de la Alianza por las Vacunas del Pueblo, con la excepción del presidente de Timor Oriental, Jose Ramos-Horta.
